30/08/2026
EL PRESUPUESTO 2027 YA EMPEZÓ CON EL FRENO DE MANO
Todavía ni llega septiembre, todavía no empieza formalmente la negociación del Presupuesto 2027, y ya se atoró.
Así las cosas en Nuevo León, PRI, PAN, PRD e Independiente ya avisaron que no quieren sentarse a negociar con el Gobierno de Samuel García mientras siga pendiente, según su reclamo, el pago de recursos a los municipios.
La cifra que pusieron sobre la mesa tampoco es menor: 1,292 millones 147 mil pesos.
Y aquí está lo importante: ya no estamos hablando solamente de una bronca entre Monterrey y Palacio de Gobierno, la lista creció. Monterrey, Escobedo, Santa Catarina, San Nicolás, Santiago, García, Apodaca, Montemorelos, San Pedro, Allende: diez municipios metidos en el reclamo.
Y cuando una pelea presupuestal empieza a involucrar a media zona metropolitana y varios municipios más, deja de ser pleito de escritorio, se convierte en problema político.
Los alcaldes ya habían venido reclamando recursos pendientes, y diputados de oposición han exigido que esos adeudos sean atendidos antes de entrar de lleno a discutir el paquete fiscal, el tema incluso ya llegó a las conversaciones previas convocadas para construir el Presupuesto 2027.
Ahora la oposición quiere algo bastante sencillo: que el Gobierno pague y que diga cuándo, por eso están pidiendo un calendario público de pagos.
No “ahorita vemos”, no “está en proceso”, no “ya mero”: fechas, montos y municipios.
Porque si el Estado quiere que los diputados se sienten a negociar un presupuesto nuevo, la oposición está diciendo que primero quiere cuentas claras del presupuesto viejo.
Y aquí Samuel tiene un problema: el Presupuesto 2027 no llega precisamente a una mesa virgen, llega cargando varios años de pleitos presupuestales entre el Ejecutivo y el Congreso.
Nuevo León ya vivió episodios en los que la falta de acuerdos políticos terminó complicando la aprobación de los paquetes fiscales.
Así que sería ingenuo pensar que esto se va a resolver con una reunión, café y fotografía.
Además, ya estamos entrando al último tramo del sexenio, y eso cambia todo, porque cada peso que se discuta para 2027 tendrá una lectura política, cada municipio que reciba, cada municipio que no reciba, cada obra que se incluya, cada deuda que se autorice, cada partida que desaparezca: todo va a tener apellido, y también calendario electoral.
Por eso esta pelea puede ponerse bastante más grande de lo que parece, el Gobierno necesita presupuesto, los municipios necesitan recursos, los diputados necesitan justificar ante sus alcaldes y sus electores qué aprobaron, y todos saben que el 2027 no es cualquier año: es el año de la elección.
Así que aquí nadie va a regalar nada, la oposición ya puso su condición, y Samuel tendrá que decidir si quiere llegar a la negociación con los municipios en la mesa o con los municipios en la puerta, porque una cosa es discutir cómo repartir el dinero que viene, y otra muy distinta es sentarse a discutir dinero que, según los alcaldes y diputados de oposición, todavía no ha llegado.
El Presupuesto 2027 apenas está calentando, y ya trae pleito.
Mal empieza el año cuando el primer número que aparece en la mesa no es cuánto habrá para gastar, sino cuánto dicen que todavía deben.