31/08/2026
Y para quienes se están dando por aludidos: creo que vale la pena aclarar algo porque parece que algunos están entendiendo lo que quieren entender.
Yo no estoy atacando absolutamente a nadie. No hice una acusación, no señalé delitos, no inventé historias y mucho menos estoy diciendo que alguien sea culpable de algo. Di mi opinión sobre una persona que ha sido figura política desde hace años y sobre una acción que, desde mi perspectiva y con base en lo que yo personalmente he visto y conozco de Magdalena durante años, me resulta llamativa precisamente porque antes no había visto ese mismo interés o esa misma presencia.
¿Ahora resulta que expresar una opinión sobre la actuación de un político de años es atacar? ¿O solamente es “ataque” cuando la opinión no les favorece?
Y algo más: que yo cuestione a una persona no significa que automáticamente esté respaldando a las demás. No tengo por qué hacer un expediente de cada aspirante para poder opinar sobre uno. Si alguien considera que los demás tienen algo que explicar, que lo exponga con pruebas y argumentos. Pero eso es otro tema y no responde absolutamente nada a lo que yo publiqué.
Lo verdaderamente curioso es que, ante una opinión perfectamente válida, algunos corran inmediatamente a sacar nombres, rumores y señalamientos de terceros para intentar desacreditarla. Eso sí es desviar la conversación.
Yo hablo desde lo que he vivido, lo que he observado y lo que conozco. No necesito que nadie me diga de quién puedo o no puedo hablar, ni necesito atacar a nadie para sostener mi opinión.
Y para quienes están tan preocupados por mi “credibilidad”: mi credibilidad no se construye porque ustedes estén de acuerdo conmigo. Se construye con los años, con lo que digo y con lo que puedo sostener.
Así que si quieren debatir lo que realmente publiqué, adelante. Con hechos, no con “¿y fulano qué?”, “¿y mengano de dónde sacó su dinero?” o intentando ponerme a defender personas que ni siquiera mencioné.
Si mi opinión les incomoda, pueden debatirla. Lo que no pueden hacer es convertir una opinión que no les gustó en un ataque que nunca hice.
Y ahí está la diferencia entre cuestionar y difamar. Yo sé perfectamente cuál de las dos cosas hice.