28/10/2014
Buenos días compañeros médicos, las compartimos esta información.
Imagen: Ester Inbar, Wikimedia CommonsEl escorpión palestino amarillo (Leiurus quinquestriatus) es una pequeña criatura de entre 9 y 11 cm de longitud que vive en los desiertos de Oriente Medio. Durante los últimos millones de años este animal se ha especializado en capturar pequeñas presas a las que clava su aguijón. En pocos segundos, el veneno alcanza el cerebro de la víctima y la deja paralizada gracias, entre otras sustancias, a una molécula llamada clorotoxina que bloquea los canales iónicos de cloruro e interrumpe el metabolismo celular.Este pequeño péptido fue identificado en el año 1993 por un equipo de investigadores de Harvard, que desentrañaron el mecanismo por el que el veneno del escorpión paraliza los músculos de sus presas. La pequeña cadena de 36 aminoácidos bloquea los canales que las células utilizan para pasar el cloruro a través de sus membranas, de modo que le impide avanzar. Un año después, una estudiante de doctorado de la Universidad de Alabama llamada Nicole Ullrich estaba investigando uno de los tipos de cáncer más letales, el glioma, y buscaba una forma de impedir que las células tumorales se desplazaran. La mejor manera de conseguirlo era bloqueando los canales de cloruro, así que enseguida pensó en la sustancia que podría ayudarle, la clorotoxina.La sorpresa vino cuando Ullrich inyectó la clorotoxina en el cerebro de varios ratones con glioma. Por algún extraño motivo, la molécula se pegaba a las células tumorales y dejaba en paz a las células sanas. Aquello podía ser una vía muy interesante de investigación y junto al director de su laboratorio, Harald Sontheimer, no tardaron en encontrar una forma de utilizarlo: añadir alguna sustancia tóxica a la …