03/10/2026
¡LA VERDAD DURA QUE NUNCA QUIEREN CONTAR!
Felipe Calderón hizo lo que ningún presidente se atrevió a hacer. Extinguió Luz y Fuerza del Centro, esa compañía ineficiente, corrupta y secuestrada por un sindicato abusivo que drenaba el dinero de todos los mexicanos.
Como él mismo lo contó: el contrato colectivo era un monstruo.
Si había más clientes… ¡había que contratar más trabajadores a la fuerza!
Si se cruzaba la calle de una delegación a otra… hotel, comida y tintorería para toda la cuadrilla.
Si se ponchaba una llanta… nadie la cambiaba, tenía que llegar la “brigada de emergencia”.
Y lo peor: el sindicato prohibió las computadoras en las sucursales. Todo a mano, en cartulinas y lápiz. Una vergüenza.
Resultado: pérdidas de más de 5 mil millones de dólares al año encima de lo que pagaba la gente. En plena crisis, un absurdo que ningún país puede sostener.
Además, duplicaba lo que ya hacía la CFE y la propia ley de 1973 decía que debía desaparecer. Nadie se atrevía… hasta Calderón.
Cuando el director de Seguridad Nacional le dijo que era “imposible” porque el sindicato controlaba la luz y el agua de 25 millones de personas, podía movilizar 100 mil personas y “usted no dura 15 minutos en la presidencia”, Calderón respondió:
“Denme un mes y un checklist de cómo SÍ se puede”.
Y lo hicieron.
Sobre los trabajadores (aprox. 44,500 activos):
Se les ofreció liquidación generosa: 2 años y medio de salario conforme a la Ley Federal del Trabajo + bono adicional.
Según datos oficiales del SAE y la Auditoría Superior:
- 28,750 aceptaron la liquidación voluntaria en las primeras etapas (más de 12 mil millones de pesos pagados solo hasta 2010).
- De ellos, alrededor de 3,000 se integraron directamente a la CFE.
- En etapas posteriores se liquidó a la gran mayoría restante.
Quienes se negaron a cobrar (unos 15-16 mil) decidieron pelear por reinstalación en lugar de la indemnización que la ley y el decreto les garantizaban.
Calderón no “destruyó empleos”.
Acabó con un sistema que destruía productividad, generaba pérdidas millonarias y mantenía a 25 millones de mexicanos como rehenes de un sindicato anacrónico.
Hoy el servicio lo da la CFE con menos personal y mayor eficiencia.
Eso se llama gobierno responsable.
Eso se llama coraje político.
Eso se llama Felipe Calderón.
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