Departamento de Prevención y Combate de Siniestros UNAM

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Cada emergencia nos enseña. Cada entrenamiento nos fortalece.Hace apenas unos días enfrentamos un incendio que nos recor...
25/07/2026

Cada emergencia nos enseña. Cada entrenamiento nos fortalece.

Hace apenas unos días enfrentamos un incendio que nos recordó por qué elegimos esta profesión. Vimos de cerca el poder destructivo del fuego, la incertidumbre de quienes esperaban ayuda y la responsabilidad que llevamos sobre nuestros hombros cada vez que abordamos una unidad.

Hoy no hubo humo, llamas ni sirenas.

Hoy hubo cascos, equipos de respiración autónoma, líneas de ataque, maniobras, correcciones y aprendizaje.

Y eso también salva vidas.

Entrenar no significa que no sepamos hacer nuestro trabajo; significa que respetamos tanto esta profesión que nunca dejamos de aprender. Cada vez que nos colocamos el equipo estructural, cada vez que revisamos nuestro ERA y cada vez que repetimos una maniobra, estamos invirtiendo en algo invaluable: regresar con bien a casa y brindar un mejor servicio a quien nos necesita.

El verdadero profesional no es quien cree saberlo todo, sino quien entiende que siempre puede perfeccionar su técnica, mejorar su condición física, fortalecer su trabajo en equipo y tomar mejores decisiones bajo presión.

Como bomberos, nuestra mayor herramienta no es la fuerza ni el valor; es la preparación. Porque el día que volvamos a escuchar la alarma, no habrá tiempo para improvisar. Todo lo que hagamos dependerá de las horas de entrenamiento acumuladas, de la confianza entre compañeros y de la disciplina que construimos cuando nadie nos está observando.

Me siento orgulloso de formar parte de un equipo que, lejos de conformarse con lo logrado, decide seguir preparándose. Cada práctica es una muestra de compromiso con nuestra institución, con nuestras familias y con cada persona que espera que lleguemos cuando más nos necesita.

Sigamos entrenando con la misma entrega con la que combatimos un incendio. Sigamos corrigiendo nuestros errores con humildad y celebrando nuestros avances como equipo. Porque la excelencia no se alcanza en una sola emergencia; se construye todos los días.

Que nunca perdamos el deseo de aprender, la voluntad de servir y el orgullo de portar este uniforme.

Las emergencias ponen a prueba lo que somos; el entrenamiento define en quiénes nos convertimos.

Cuando un bombero espera, el incendio no lo haceHace unos días, el Heroico Cuerpo de Bomberos de la UNAM acudió a un inc...
25/07/2026

Cuando un bombero espera, el incendio no lo hace

Hace unos días, el Heroico Cuerpo de Bomberos de la UNAM acudió a un incendio estructural en una unidad habitacional sobre avenida Universidad. Al llegar, como siempre, hicimos nuestro trabajo: proteger vidas, contener el fuego y evitar que la tragedia fuera aún mayor. Sin embargo, quienes estuvimos ahí no pudimos dejar de pensar en una realidad que pesa más que cualquier equipo de protección: cada minuto que se pierde antes de salir hacia una emergencia se traduce en más fuego, más pérdidas y mayor riesgo para la población.

El fuego no espera autorizaciones. No entiende de procedimientos administrativos ni de cadenas de mando. Mientras una unidad permanece detenida, las llamas siguen creciendo, el humo invade más espacios y las posibilidades de rescatar vidas y patrimonio disminuyen.

La razón de ser de un cuerpo de bomberos es responder con inmediatez. Esa rapidez no es un privilegio operativo; es una necesidad técnica respaldada por décadas de experiencia en la atención de incendios. Los primeros minutos son determinantes para controlar un siniestro antes de que alcance su máximo desarrollo. Llegar unos minutos antes puede significar un departamento salvado; llegar unos minutos después puede significar un edificio comprometido.

Quienes vestimos este uniforme no buscamos reconocimiento ni protagonismo. Elegimos esta profesión porque entendemos el valor de servir. Sabemos que cada salida implica riesgos para nuestra integridad, pero también sabemos que alguien, al otro lado de la emergencia, espera que lleguemos lo antes posible.

Por ello, este no es un reclamo. Es una reflexión y un llamado respetuoso.

Confiar en el criterio operativo de quienes están entrenados para responder emergencias fortalece la capacidad de proteger a la comunidad universitaria y a la sociedad. Facilitar una salida inmediata no significa perder control; significa comprender que, en un incendio, el tiempo es el recurso más valioso y el único que jamás podrá recuperarse.

La UNAM ha sido, históricamente, un referente de compromiso social. Su Cuerpo de Bomberos representa esos mismos valores: servicio, disciplina, preparación y entrega. Permitir que podamos responder con la rapidez que una emergencia exige es respaldar esa misión y honrar la responsabilidad que la Universidad tiene con la vida y la seguridad de las personas.

Porque al final, cuando una familia pierde su hogar, cuando una persona resulta lesionada o cuando una vida ya no puede recuperarse, nadie recuerda cuánto tardó una autorización. Lo único que permanece es la pregunta que duele: ¿habría sido diferente si los bomberos hubieran podido salir antes

Ojalá nunca tengamos que responder esa pregunta con un “sí”.



Se registra un incendio en un departamento del quinto piso de un ed...

Cada entrenamiento es una oportunidad para estar listos cuando más se necesita. 🔥💪Practicar técnicas de repliegue de lín...
01/05/2026

Cada entrenamiento es una oportunidad para estar listos cuando más se necesita. 🔥💪

Practicar técnicas de repliegue de líneas y maniobras contra incendios forestales no solo mejora nuestras habilidades, también fortalece la confianza, el trabajo en equipo y la capacidad de enfrentar cualquier desafío.

Porque en el momento real no hay margen de error… lo que hacemos en el entrenamiento es lo que nos salva en la emergencia. 🚒🌲

03/01/2026

Hay días en los que ser bombero va más allá del fuego, el humo y las emergencias.
Ayer, como compañeros de Bomberos de la UNAM, bajo la guardia del oficial José Negrete y del sub jefe José Luis Bárcenas, tuvimos la oportunidad de servir desde el corazón, llevando un poco de alimento, compañía y esperanza al personal y a los familiares de pacientes del Instituto Nacional de Pediatría.

A esta noble causa se sumaron también el sub jefe Óscar Jiménez de la guardia Núm. 3 y el bombero Alberto Negrete de la Guardia Núm. 2, recordándonos que cuando la vocación de servicio es auténtica, no existen rangos ni turnos, solo personas dispuestas a ayudar.

En esos momentos entendimos que ayudar no siempre significa salvar una vida de forma directa; a veces basta con ofrecer un plato de comida, una palabra de aliento o la certeza de que no están solos en uno de los momentos más difíciles de su vida.
La solidaridad también es una forma de protección civil, porque fortalece el espíritu y da fuerza cuando el cuerpo y el alma están cansados.

Que esta acción nos recuerde que siempre hay algo que podemos hacer por los demás, y que como bomberos y como seres humanos, tenemos la responsabilidad y el privilegio de tender la mano.
Que este no sea un acto aislado, sino el inicio de muchas oportunidades más para seguir apoyando esta causa y a quienes más lo necesitan.

Porque servir es un honor, y ayudar, una obligación moral que nos define. UNAM Universidad Nacional Autónoma de México Instituto Nacional De Pediatria Departamento de Prevención y Combate de Siniestros UNAM

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