27/11/2025
El Sur Global, los Pueblos Originarios y el impacto de proyectos como los del Tecnológico de Monterrey y el Estadio Azteca en la Zona sur de la Ciudad de México.
por Horacio Espíndola.
Presidente del Consejo Ciudadano del Sur.
Hablar del Sur Global implica hablar de desigualdades históricas: regiones, pueblos y comunidades cuya voz ha sido sistemáticamente ignorada en la toma de decisiones sobre sus propios territorios.
Siguiendo a Enrique Dussel:
"El Sur no es únicamente una ubicación geográfica; es una posición ética y política."
Representa a quienes han sido colocados en los márgenes por proyectos de modernidad que privilegian la rentabilidad y la infraestructura sobre la vida digna, la memoria y la justicia social.
El marco resulta fundamental para analizar lo que ocurre actualmente en el sur de la Ciudad de México, donde el Tecnológico de Monterrey planea construir una ciclopista así como el Proyecto del Estadio Azteca pretende realizar otras obras de infraestructura y, en ambos casos, sin consultar a los vecinos ni al pueblo originario de los Pueblos de Ejidos de Huipulco, San Lorenzo Huipulco y Santa Úrsula Coapa.
Este tipo de intervenciones reproducen la lógica del Norte Global:
Decisiones verticales, presiones del mercado, discursos de “progreso” que no consideran a quienes realmente habitan y sostienen el territorio.
En otras palabras, las instituciones privadas (incluso aquellas que gozan de prestigio académico y de una imagen progresista), pueden convertirse en agentes que perpetúan relaciones coloniales cuando ignoran la participación de la comunidad.
En Ejidos de Huipulco, San Lorenzo Huipulco y Santa Úrsula Coapa, Pueblos Originarios del sur de la CDMX, el territorio no es un espacio vacío que pueda ser intervenido a conveniencia. Es un entramado de historia, identidad, vínculos comunitarios y saberes ambientales.
Al no haber consulta, se vulnera no solo un derecho jurídico —establecido claramente en el Convenio 169 de la OIT— sino también un principio ético:
El reconocimiento de los Pueblos Originarios como sujetos colectivos con voz propia.
El Sur Global no es un lugar que deba ser “desarrollado”; es un lugar que debe ser escuchado.
Además, ambos proyectos se anuncian bajo la bandera de la sostenibilidad, la movilidad verde o la innovación urbana para el disfrute social. Pero esta visión es incompleta, como yo lo veo, la verdadera sostenibilidad va más allá de la infraestructura, e implica respetar y consultar a quienes viven en el territorio. Ningún carril ciclista, estadio modernizados, lago o plaza con pasarela puede llamarse sostenible si nace ignorando a los pueblos originarios y afectando la vida cotidiana de las comunidades locales.
También es necesario recordar que estas obras no solo excluyen a los pueblos originarios. Frecuentemente dejan fuera a otros grupos vulnerables:
1. Personas con discapacidad.
2. Adultos Mayores.
3. Mujeres cuidadoras.
4. Madres con hijos pequeños y; 5. población que depende de la movilidad peatonal.
Nuestras ciudades fueron diseñadas con una lógica que privilegia el automóvil y la velocidad, no la seguridad ni la accesibilidad.
Los tiempos de cruce, las banquetas estrechas o inexistentes, la falta de señalización táctil o auditiva, y la ausencia de espacios seguros generan una ciudad profundamente desigual.
Así, cuando se construyen nuevas obras sin un enfoque inclusivo, se amplía la brecha social en lugar de cerrarla.