18/06/2026
Hay algo que no deja de parecerme contradictorio dentro de Sembrando Vida.
Por un lado, se nos dice que no somos trabajadores del programa en los términos de la Ley Federal del Trabajo. Que no existe una relación laboral formal. Que por eso no tenemos prestaciones, seguridad social, antigüedad, vacaciones, ni muchos de los derechos que tienen millones de trabajadores en México.
Pero por otro lado, se nos exige cumplir horarios, enviar evidencias, registrar asistencia y reportar nuestra ubicación mediante aplicaciones y fotografías.
Pero, ¿Dónde inicia realmente mi jornada laboral?
La Ley Federal del Trabajo establece que la jornada es el tiempo durante el cual una persona está a disposición de quien recibe sus servicios. Sin embargo, quienes trabajamos en territorio no tenemos un centro de trabajo fijo.
Entonces, cuando debo registrar mi entrada en la aplicación:
¿Cuando salgo de mi casa?
¿Cuando llego a la primera comunidad?
¿Cuando llego a la CAC?
¿Cuando entro a la primera parcela?
Porque dependiendo de la respuesta, estamos hablando de horas de traslado que forman parte de la actividad diaria de cientos de técnicos.
Lo preocupante es que pareciera que cada Coordinación Territorial tiene una interpretación distinta. Lo que en un territorio es válido, en otro puede convertirse en una observación o incluso en una sanción.
Nadie está diciendo que no debamos rendir cuentas. Nuestro trabajo debe ser evaluado y supervisado. Pero la supervisión también debe tener reglas claras.
Lo que muchos compañeros pedimos es congruencia.
Si nuestro contrato establece una figura distinta a la de un trabajador subordinado, entonces que se respete esa figura y que nuestra evaluación se base en los resultados entregados, las visitas realizadas, los avances verificados y el cumplimiento de nuestras responsabilidades.
Pero si se nos va a exigir asistencia diaria, horarios específicos, registros de entrada y salida, ubicaciones en tiempo real y controles permanentes, entonces también debería abrirse la discusión sobre los derechos y prestaciones que normalmente acompañan esas obligaciones.
Porque no se puede exigir simultáneamente que no somos empleados cuando hablamos de derechos, pero sí tratarnos como empleados cuando hablamos de controles y horarios.
Tal vez el nuevo subsecretario pueda poner orden en este tema y responder una pregunta muy simple que hasta hoy sigue sin una respuesta clara:
¿Dónde empieza oficialmente la jornada de un técnico de Sembrando Vida: cuando sale de su casa o cuando llega a la comunidad donde realizará su trabajo?
Mientras esa pregunta siga sin respuesta, la incertidumbre seguirá siendo parte de nuestro trabajo diario.
¿Qué opinan los compañeros?