08/07/2026
Perdieron sus hogares, sus olivares, sus tierras.
Perdieron sus padres, sus hermanos, sus amigos.
Entre tanta desolación y muerte, algunas megapantallas han sido un megaalivio para el sufrimiento.
A ellos dedicó sus triunfos el DT de la selección egipcia. Hassam Hassan no habló de Egipto, de su afición, de los méritos de sus jugadores.
Envuelto en la bandera palestina, su corazón y su voz se desbordaron en palabras de solidaridad con la niñez palestina.
“Si alguien no siente su sufrimiento, no tiene humanidad” -dijo Hassan. “Insto a los futbolistas a trasladar un mensaje al pueblo palestino”
Semejantes mensajes no podían seguir adelante. La geopolítica del deporte está impregnada de los grandes intereses económicos y políticos y había que sacar de las canchas a ese entrenador con todo y su selección.
Con algunas mañas, bastante vista gorda del arbitraje y los goles del amigo de Trump y Netanyahu, la consigna se cumplió y aficionados de Argentina ondearon la bandera de Israel para despedir del mundial a Hassan.
El mundial de futbol podrá continuar por fin, sin esos tercos recordatorios de un Director Técnico que, en sus entrevistas, no hablaba de las glorias del futbol, sino de pueblos que en estos mismos momentos, sufren la devastación de la guerra.
Del muro de HCH.