Recuerdos De Medianoche

Recuerdos De Medianoche Esta pagina fue creada para que las personas que no se van a dormir temprano tengan dulces sueños. ADVERTENCIA: si eres sensible no le des me gusta.

ADVERTENCIA: si eres sensible no le des me gusta, no estoy jugando.

19/10/2024

Om du vill hjälpa ägaren av allmänheten kan du skicka donationer till USDT TRC20 TBQNRqPbxwrG4QwYBA6V1L7ntM1ZteBjo7 BTC bc1qwj3pp969c6apz5apmaywf8lcnykemg23keczpe

12/05/2017

Con el sonido de monedas chasqueando en mis bolsillos, corro desde el auto de mi mamá hacia la mejor tienda de galletas del mundo entero.

Cada día, si me porto bien y hago todos mis quehaceres, mi papá me da una moneda de veinticinco centavos de dólar, y al fin de mes me llevan a la tienda de galletas en donde puedo pasar todo la tarde comiendo galletas y leyendo los libros que traigo conmigo. El dueño de la tienda sabe que vengo todos los meses, así que también me da limonada gratis a lo largo del día.

Mientras empiezo a introducirme en mi libro, un hombre se sienta a mi lado y me dice que soy un joven muy apuesto, así que recuerdo mis modales y le doy las gracias. Tengo doce años, pero muchas personas ya me han dicho que soy muy apuesto, y por eso los cumplidos ya no me hacen tan feliz como solían hacerlo.

Le pregunto al hombre cuál es su nombre, y me dice que su nombre es Jonah y que tiene un cuarto de videojuegos impresionante en su casa. Dice que tiene todas las consolas y videojuegos nuevos, con un televisor gigantesco y todas las golosinas que se me puedan antojar. ¡Vaya! Debe de ser rico para tener todo eso. Yo solo tengo un televisor pequeño en casa que recibe cinco canales. Por eso leo muchos libros.

A la mitad de mi segunda galleta, le ofrezco al hombre otra de las que tengo. Él la rechaza, diciendo que tiene suficientes botanas en su casa, y me propone que me llevará ahí para que pueda jugar videojuegos y comer tantas galletas con helado como guste.

No quiero desperdiciar ninguna de las galletas que ya tengo. Le pregunto al hombre si me puede dar cerca de una hora para terminar mi libro y el resto de mis galletas. Me dice que está bien y que me puede esperar.

Me continúa diciendo lo apuesto que soy mientras leo, y se vuelve un poco irritante. Le digo que estoy feliz de recibir cumplidos, pero que me gustaría tener un momento para leer mi libro y él me está distrayendo. Luego de pasar en silencio por más o menos veinte minutos, empieza a tratar de agarrarme la mano, pero cada vez que acerca la suya a la mía, hago como que si quiero voltear una página de mi libro.

Cuando se las ingenia para agarrarme la mano y comienza a sobarla con sus dedos, le digo que me deje de tocar o que no iré con él a su casa. Supongo que al fin entiende que quiero un poco de privacidad, porque se pone a hacer algo en su teléfono.

Una vez que he terminado, noto que son las cuatro de la tarde. Le digo al hombre que estoy listo para ir con él.

Salta de su silla, emocionado, y habla sobre lo mucho que nos vamos a divertir. El dueño de la tienda de galletas me echa una mirada de extrañeza, pero le sonrío y asiento con la cabeza.

Pienso en cómo nos divertiremos a medida que salimos del local. Me río al saber que hoy será un buen día mientras llegamos al estacionamiento. Grito de alegría cuando mi papá aparece detrás del hombre y lo mete a nuestra camioneta.

No nos toma mucho para estar en la carretera, pues mi mamá es muy buena conductora. En nuestro viaje por la carretera, ya hemos cubierto la boca del hombre con cinta adhesiva y desollado la piel de sus brazos. El resto de su piel se vuelve más fácil de arrancar, así que mi papá y yo utilizamos nuestros cuchillos para asegurarnos de quitarle toda la piel antes de llegar a casa.

Una vez ahí, le cortamos las manos y los pies porque no nos gusta comer esas partes, y solo las tiramos al fuego. Después tenemos que cortar justo en medio de cada codo y de cada hombro. Sacamos las entrañas y los órganos de su abdomen. Retiramos las costillas. Todo eso va en un estofado que hacemos. La carne que se encuentra en sus piernas, espalda y tórax (habiendo sacado el corazón y los órganos, por supuesto) sirve para hacer comidas fritas maravillosas.

Puedo tener doce años, pero sé reconocer a un ma***to pe******do. Sé que él es malo por querer hacerme cosas innombrables. Es por eso que cada mes voy a la tienda de galletas. Es por eso que el dueño es un muy buen amigo nuestro. Tiene nuestros mismos gustos. Él encuentra a personas que pueden estar interesadas en niños apuestos como yo, y les dice que vengan a su tienda para que me puedan llevar con ellos.

Sí, nos gusta la carne humana. ¿Pero no estamos haciendo del mundo un lugar mejor?

12/05/2017

La foto que ríe
Cuando yo tenía ocho años mi padre fue diagnosticado de esquizofrenia. Pasé diez años sin saber lo que era una buena noche de sueño. Él solía tener ataques de pánico todas las noches y emitía gritos verdaderamente terribles. Teníamos que mudarnos frecuentemente pues ningún vecino nos soportaba. Y mi madre jamás quiso dejarlo al cuidado de otra persona. De la forma que fuera, ella lo amaba.

Mi padre nunca dio señales de algún problema mental. Por lo menos no hasta aquel accidente en la fábrica. Él trabajaba en una enorme fábrica encargada de crear piezas específicas para camiones. Eso, por supuesto, en una época donde no había robots que hicieran todo por ti. Un pequeño descuido, y listo. Mi padre quedó invalido de por vida.

No recuerdo muy bien, pero mi madre me contó que ni siquiera me extrañé cuando mi padre fue dado de alta y regresó a casa sin uno de sus brazos. Nunca me lo explicó bien, pero por algún motivo legal la empresa se rehusó a pagar cualquier tipo de indemnización. Fue así que mi padre acabó sin su brazo derecho, sin dinero y sin la capacidad de conseguir otro trabajo. Y claro que su mente no lo pudo soportar. Desde mis tres y hasta los seis años, lo vi muy pocas veces. Familiares y amigos iban a nuestra casa preguntando si había mu**to debido a su repentina desaparición, y mi padre gritaba desde la habitación que sí. En cierta forma, él realmente estaba mu**to.

Un día antes de mi séptimo cumpleaños recuerdo haber hecho una oración. Hoy, me considero ateo, pero aquellas palabras suplicantes dichas de rodillas al pie de la cama aún están en mi mente. Como si una parte de todo eso que sucedió fuera mi culpa. Le pedí a Dios que contentara a mi padre, para que no siguiera tan triste. Fui a dormir, y cuando desperté, mi padre estaba en la cocina preparando un café —algo que no había hecho en los últimos tres años—.

Con una sonrisa dibujada de forma tenebrosa en su rostro, él relataba un sueño que tuvo la noche anterior. Un hombre de apariencia extraña solo lo observaba y reía. Y en una especie de contacto mental le había hecho una petición. Mi madre no entendía de lo que hablaba mi padre, pero se contentó con el hecho de que pudiera salir de la habitación aunque sea un día. Mi padre gritaba, sin darse cuenta de que había levantado la voz, que no había sido un sueño y que dicho hombre le había enviado una carta. Nos enseñó la correspondencia que había llegado aquel día. Una de ellas tenía una nota que decía «Pide un deseo», y una foto en blanco y negro de un hombre con apariencia andrógina con los ojos cerrados. Entendía muy poco la conversación de los adultos mientras tomaba mi café de la mañana, pero ver a mi padre sonreír después de tanto tiempo fue el mejor regalo que pude recibir. Mi madre hizo un pastel, cantamos y comimos. No tenía muchos amigos, por lo que mis cumpleaños eran celebrados de una forma sencilla.

Los años de horror de mi infancia comenzaron al día siguiente. Despertamos con un grito de mi padre. Me levanté de la cama asustado y corrí a la habitación de mis padres. Al llegar ahí, me encontré con mi madre sentada en la cama, con una mirada desencajada y mi padre de pie gritando: «¡Dios mío, Dios mío! ¡Mi brazo ha nacido de nuevo! ¡Tengo dos brazos otra vez!».

Apenas me mantuve de pie, intentaba entender lo que sucedía. Por más que él insistía en decir que su brazo había crecido de nuevo, cualquiera podía ver que continuaba incapacitado. Corría por la casa tomando objetos imaginarios y gritándonos: «¿Ven eso? ¿Están viendo eso?». Intentó conseguir un empleo, pero no pudo porque no tenía el brazo. Cuando contó y «mostró» a sus amigos, nadie era capaz de ver su brazo, pero él se afianzaba en su posición.

De ser un hombre deprimido, pasó a ser un sujeto agresivo con cualquiera que no creyera en su historia del brazo imaginario. Eso no resultó en ningún problema durante un buen tiempo, hasta que comenzó a decir que unas escamas le habían comenzado a nacer en el brazo. Decía que poco a poco iba perdiendo el control de aquel miembro, como si pudiera controlarse a sí mismo. Y así comenzaron las noches de sueño perdido debido a los gritos de mi padre.

Con mucho esfuerzo un médico lo examinó y concluyó que era esquizofrénico. Desde esa fecha mi madre decidió que la mejor opción era dejarlo encerrado en una habitación para que no se convirtiera en un peligro para mí. Puede que esa actitud resultara egoísta y absurda, pero en los ochentas así solían tratar a las personas con cualquier tipo de problema mental. Era toda una cuestión cultural de la época.

Descubrí un mundo nuevo. Estudié, hice amigos, conocí lugares y me distancié cada vez más de mis padres. De vez en cuando llamaba para saber cómo estaba mi padre. Siempre era el mismo, con las mismas crisis nocturnas. Mi madre continuaba cansada cuidando de él. Yo seguía demasiado ocupado con mi propia vida. Las únicas ocasiones en que los visitaba era para llevar dinero, las cosas se habían puesto difíciles desde que mi padre dejó de trabajar.

A pesar de todos esos acontecimientos de la infancia, nada me pudo preparar para la pérdida que vendría. Me quedé helado con el teléfono en el oído. Tener que escuchar aquellas palabras, «Tu madre falleció», me golpeó como una puñalada en el vientre. Como si una parte de mi hubiera sido arrancada. Tener que identificar el cuerpo y verla con el rostro completamente desfigurado fue una tortura.

La casa no tenía señales de allanamiento o cualquier tipo de invasión. La policía fue hasta el lugar solo porque los vecinos escucharon gritar a mi padre durante horas. «Yo la maté, yo la maté».

El problema es que por más que mi padre gritara que él la había asesinado y que debía ser encarcelado, nadie le haría mucho caso a una persona fuera de sí. Y lo más extraño fue cuando los peritos confirmaron que las heridas habían sido hechas por una persona diestra. Y ya que mi padre no tenía el brazo derecho, él no podía ser el asesino.

Ahora era mi responsabilidad cuidar de él. Pero ni siquiera podía mirarlo a los ojos. No importaba lo que la policía dijera, yo sabía la verdad. Yo sabía quién había matado a mi madre. Mi padre era un hombre común y eso era lo que más me asustaba. Era como Hannibal Lecter. Transpiraba psicopatía con una calma y tranquilidad indescriptible.

—Sabes que no me puedo quedar contigo, ¿verdad?

—Claro. Y yo no quiero —respondió con una mirada seria, pero pude ver una lágrima luchando por no caer.

—Voy a pagar el mejor asilo aquí en la ciudad…

—Te quiero, hijo —me interrumpió. Yo quería decir que también lo amaba. Mis labios temblaron, pero no salió nada.

—Te llevaré mañana. ¿Está bien?

—Yo no la maté. Quiero decir, yo la maté, pero… yo no quería.

—Eso ahora ya no importa papá.

Sacó un papel doblado de su bolsillo y me lo entregó. El papel olía a viejo.

—Pedí de forma incorrecta. Traté de volver a pedir el deseo, pero creo que él solo lo cumple una única vez. Necesitas saber eso hijo. No me importa si tengo que morir, es necesario que lo sepas.

Abrí el papel que me había entregado. Era aquella misma foto, la del hombre de ojos cerrados que había recibido un día antes de que toda esta pesadilla comenzara. Guardé el papel sin darle mucha atención y salí.

—Cuidado con lo que deseas hijo. Me dijo mientras me alejaba.

Pasó un año desde que mi madre murió y mi padre fue a vivir al asilo. Nunca lo visité desde entonces. Y aquella foto permaneció guardada junto a otras cosas viejas. En mi cumpleaños veintisiete, el rostro de mi madre no salía de mis pensamientos. Recordé cómo solía prepararme un pastel de limón, mi favorito. Recordé cómo convertía en todo un ritual el cantarme las mañanitas a las 10:27, la hora exacta en que nací. Y cómo era la única que me entendía, y de cómo la deje sola, con la responsabilidad de cuidar a un loco.

Tomé la foto vieja del interior de una caja y la miré fijamente. Me sentí un estúpido por si quiera pensar en esa posibilidad. Apenas le susurré: «Quiero ver a mi madre de nuevo», y sentí cómo la foto se quemaba en mis manos. Y aquel hombre abrió los ojos y sonrió. Dejando de lado el hecho de que la foto se había movido frente a mis ojos, aquella sonrisa era tenebrosa, casi burlona.

Te estarás preguntando si los deseos hechos a aquella imagen aterradora se realizan. Sí, se cumplen. Yo volví a ver a mi madre. Ahora, a donde quiera que voy, ella está conmigo, observándome. Con el rostro completamente desfigurado. Caminando con pasos torpes casi convulsionando. Con las gotas de sangre fresca escurriendo por su tórax. Daría cualquier cosa para no volverla a ver.

12/05/2017

Denle like a esta página plox CETEC Yucatán

05/01/2017

Esta página está muy mu**ta alguien quiere ser admin?

24/10/2014

Ya se estrenó Annabel dicen que va a estar muy buena y que tiene buenos efectos ¿quién va conmigo?... Nadie ya sabia

04/05/2014

Estas platicando de repente llega una amiga y te dice bu! Y te mueres del susto, ves una película de terror con asombrosos efectos especiales y te la pasas riendo como una desquiciada

13/04/2014

Estas durmiendo tu cel te avisa que tienes una notificaćión de facebook y te levantas como zombie a contestar

09/03/2014

Tipico: tienes sueño y lo primero que haces es conectarte a facebook. ;)

08/03/2014

Típico: Estar en familia en casa y ver una pelicula de terror como si fuese una caricatura, estar solo en casa ves una pelicula de terror y de repente tu eres el protagonista.

Les comparto una pagina de anime GOREhttp://www.animeid.tv/genero/gore-Abadeer
28/02/2014

Les comparto una pagina de anime GORE
http://www.animeid.tv/genero/gore
-Abadeer

Aquí podrás ver una lista de todas nuestras series que pertenecen al género Gore, ordenadas por popularidad.

28/02/2014

Esa ves que después de mucho tiempo regreso el internet y entre a mi celular me puse los audífonos y entre a internet yo muy entretenida con todas las actualizaciones hasta que siento sueño veo la hora y son las 2am y yo pienso que temprano es (del día siguiente), lo mas gracioso es que entre a internet a las 2pm.
-Abadeer

Dirección

Motul
97430

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Recuerdos De Medianoche publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a Recuerdos De Medianoche:

Compartir

Categoría