02/08/2020
El Dr. Desiderio GermΓ‘n Rosado Carbajal naciΓ³ en Bacalar Quintana Roo (antes YucatΓ‘n), el 23 de mayo de 1828, sus padres fueron BernabΓ© Rosado Bolio y Francisca Carbajal Delgado. Se graduΓ³ como mΓ©dico cirujano en MΓ©rida YucatΓ‘n, en donde, en 1855 fue catedrΓ‘tico del seminario San Ildefonso. Vino a Tabasco en 1860. MuriΓ³ a la edad de 90 aΓ±os, aquΓ el 28 de junio de 1918. La mayor parte de su vida la hizo en Comalcalco Tabasco. Desiderio G. Rosado, como se firmaba, fue miembro del cuerpo mΓ©dico del EjΓ©rcito Republicano que comandaba el coronel Gregorio MΓ©ndez MagaΓ±a, colaborΓ³ con Manuel SΓ‘nchez MΓ‘rmol y Arcadio Zentella en la redacciΓ³n del PeriΓ³dico EL DISIDENTE, Γ³rgano de combate con el que los tabasqueΓ±os que luchaban contra los imperialistas aleccionaban al pueblo para que se unieran a la lucha contra los invasores. Por supuesto este periΓ³dico se hacΓa en los montes, en los cascos de las haciendas, en fin donde hubiera un momento de reposo, para preparar los tipos y poder hacer el tiraje. Este mΓ©dico fue considerado un sabio. Su mayor pasiΓ³n fue la botΓ‘nica, de la que fue tambiΓ©n un gran propagador en el uso de algunas hierbas como la βDoΓ±a Elviraβ (Echium yulgares, L.) que era el mejor antΓdoto contra el veneno de las alimaΓ±as que se daban en los pantanos, rΓos y lagunas. TambiΓ©n recomendaba la hierba βespigaliaβ (Spligeliaβ anthelmina, L.β) Un activismo vermufugo que despuΓ©s se recomendaba de unos a otros cuando se hizo popular entre la poblaciΓ³n. Pero en donde alcanzΓ³ grandes reconocimientos fue cuando hizo investigaciones cientΓficas sobre las propiedades del βmacayoβ (Andira Racemosa, Lam.) Con la savia de este enorme Γ‘rbol, confeccionΓ³ las famosas βPΓldoras del Dr. Rosadoβ. A nivel nacional le fueron reconocidos sus mΓ©ritos como investigador e incluso los bienes que poseΓa, segΓΊn afirmaba el mismo se debΓan a obsequios que el gobierno federal le habΓa hecho. Estos datos fueron tomados del libro: HISTORIA DE LA MEDICINA EN TABASCO. DE GERARDO RIVERA. TambiΓ©n realizo estudios sobre las materias cΓ‘usticas que contiene el coleΓ³ptero que en Tabasco invade los frijolares y que es conocido entre la gente del campo como βel botijonβ. Por todos estos trabajos que fueron exhibidos en diversas exposiciones, el doctor Desiderio G. Rosado obtuvo varios reconocimientos entre diplomas y medallas de oro.β Hasta aquΓ el autor Rivera. Los Rosado, llegaron a la PenΓnsula de YucatΓ‘n, huyendo o expulsados de Europa, concretamente de EspaΓ±a, por ser JudΓos Sefarditas. Mi abuelo, que ya nacΓo acΓ‘, se avecindo por aΓ±os en Bacalar Quintana Roo, de donde se trasladΓ³ a Tabasco, en uniΓ³n de sus hermanas Enedina, Carmita y Rosita. Recuerdo que me platicaban mis familiares, que mi abuelo y sus hermanas, fueron trasladados desde Bacalar a Tabasco, cargados cada quien en una silla, a lomo de algunos nativos, que en esa Γ©poca se dedicaban a ese tipo de transporte, demasiado original, y desde luego, me imagino que necesario en esa Γ©poca, traslado que se hacΓa por jornadas diarias y paradas ya establecidas, durante varios dΓas. En aquella Γ©poca los pocos doctores que habΓan en Tabasco, como no existΓan carreteras pavimentadas, solo caminos y veredas, acostumbraban desplazarse a caballo para dar consultas, y siempre llevaban consigo, sobre la manzana de la silla su maletΓn. Como es lΓ³gico, no tuve la fortuna de conocerlo, solo en fotografΓas, pero si he querido escribir, algunas de sus anΓ©cdotas. En este trabajo, solo incluyo un cuento al que lo titulΓ© βLa receta equivocadaβ y que llegΓ³ a mΓ, como todos los cuentos de mi abuelo, por plΓ‘ticas de familia. En una ocasiΓ³n, el Doctor Rosado, como le llamaban comΓΊnmente, fue a atender a un enfermo a una rancherΓa cercana; despuΓ©s que lo reviso y platico con Γ©l y sus familiares, sobre los achaques del paciente, procediΓ³ a escribirle la receta, y al darse cuenta de que no traΓa recetario, s**o de la bolsa interior de su s**o, un papel, y allΓ escribiΓ³ todo lo que deberΓan ponerle al enfermo. Cuando terminΓ³, les indicΓ³, - pΓ³nganle todo esto, y maΓ±ana me van a ver para que me informen como sigue.- Dicho y hecho, se despidiΓ³ y siguiΓ³ por otro rumbo en su tarea diaria. Al dΓa siguiente, como a la una de la tarde, llegaron a verlo apresuradamente, los familiares del enfermo muy asustados. Al recibirlos Γ©l con la acostumbrada pregunta - ΒΏCΓ³mo sigue el enfermito?-, con mucha preocupaciΓ³n, le dijeron: - Doctor, sigue igual o peor, suda mucho, y como que se quiere asfixiar a ratos. EstΓ‘ sumamente sofocado, creo que por tanta ropa que se le puso. - Pero como va a ser. PermΓtanme la receta, ustedes estΓ‘n equivocados. Y este empezΓ³ a leerla en voz alta. Tres camisas, tres camisetas, una chamarra, tres calzoncillos, dos pantalones, cinco paΓ±uelos, dos toallas medianas, tres pares de calcetΓnes. Al terminar la lectura, les dijo muy sorprendido, - Pero que bΓ‘rbaro son, yo les di la receta en un papel que ya antes habΓa usado mi mujer para apuntar la ropa que le habΓa entregado a la lavandera, creyendo que ustedes sabrΓan utilizarla correctamente, pero por lo que veo, no lo hicieron. Alguno de los familiares le respondiΓ³, - Doctor, nosotros le pusimos todo lo que usted dijo, es decir, la lista de ropa que tenia la receta. - Regresen inmediatamente a su casa, quΓtenle toda la ropa, dΓ©jenlo solo con la interior y con mucha precauciΓ³n, con unos abanicos, refrΓ©squenlo lo mΓ‘s que puedan, y denle de beber mucha agua con azΓΊcar, mientras otros corren a comprar las medicinas que realmente trae la receta. El enfermo, al paso de las horas, encontrΓ³ pronto alivio, y asΓ naciΓ³ un cuento mΓ‘s del Dr. Desiderio GermΓ‘n Rosado, cuyo nombre es recordado en el Hospital General de Comalcalco, que hoy lleva su nombre