Cerrajería ANA BELEN

Cerrajería ANA BELEN TRABAJOS CON GARANTÍA Y AMABILIDAD

28/10/2025
02/12/2024

LA “PRIORIDAD” DEL GASTO SOCIAL Y LA REALIDAD MEXICANA
Mariano Cariño Méndez

Las políticas sociales de los gobiernos mexicanos debieran estar enfocadas a promover el progreso social de sus habitantes, en todos los terrenos, pero en un primer momento, garantizar las condiciones materiales para poder vivir de manera digna y decorosa, garantizando el acceso a los servicios básicos indispensables. Durante el pasado periodo electoral, escuchamos un sinfín de discursos que analizaban las causas de los problemas del país y las acciones para erradicarlos, fundamentalmente, se comprometían a destinar recursos económicos para ir aminorando dichos problemas. Pasada la efervescencia electoral y colocando a los ganadores en sus respectivos puestos públicos, la verdad se empezó a mostrar. El 15 de noviembre del año que corre se entregó el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2025 al Congreso de la Unión; a partir de dicha entrega, en algunos casos, los gobiernos estatales y municipales hicieron lo propio para proyectar sus ingresos y distribuirlos según sus prioridades.

Ya en los hechos, donde tienen su juez inflexible los funcionarios públicos, vemos que una cosa era su discurso de campaña y otra sus acciones para destinar recursos públicos a las múltiples carencias nacionales. Veamos la distribución del PEF 2025, primero en los escandalosos recortes al presupuesto respecto al PEF 2024: Reducción del 34 por ciento a la Secretaría de Salud; el 1.5 por ciento menos a la educación; de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), la inversión en infraestructura también presenta un recorte del 12.7 por ciento respecto a 2024; por su parte, Energía tendrá un recorte del 20.9 por ciento y, para poner la cereza del pastel, se ha dicho mucho del programa campañero de la “República Rural Justa y Soberana” para lograr la soberanía alimentaria, pero a la hora de asignarle presupuesto, nos encontramos con la sorpresa de que su monto continúa a la baja en los gobiernos morenistas; los pequeños y medianos productores seguirán en la incertidumbre.

¿Cuáles son sus prioridades? Los programas sociales de transferencias monetarias tienen un incremento del 4 por ciento, teniendo un total de 580 mil millones de pesos; esto es el 6.2 por ciento del presupuesto total. Vale la pena recordar, aunque duela e incomode, que se continúa con el modelo asistencialista en México. Las transferencias monetarias se han convertido en un “alivio de la pobreza”, pero no la erradican; lo único que logran es comprar votos para el momento necesario. Veamos.

Millones de mexicanos, día con día, carecen de lo indispensable para poder desarrollarse; no cuentan con las condiciones materiales básicas para poder vivir dignamente. 12 millones carece de agua potable y el 48 por ciento de la población no la recibe de manera constante. 14 millones de familias no cuentan con una vivienda; 50.4 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud; 6.4 millones de niños, niñas y jóvenes, entre tres y dieciocho años, no asisten a la escuela. 46 millones de habitantes padecen pobreza energética. En una evaluación del transporte público en 31 de 32 capitales mexicanas, reprueba el servicio; el 74 por ciento de la población nacional se siente insegura; el 88 por ciento de localidades no tienen drenaje ni alcantarillado; el 60 por ciento de la población considera que es insuficiente el alumbrado público; en las zonas urbanas del país, más del 25 por ciento de calles y avenidas están sin pavimentar. Por último, el 40 por ciento de localidades del país tienen un grado muy bajo de acceso a carreteras pavimentadas. Así son las condiciones en las que viven millones de mexicanos.

Con el conocimiento de la situación de los mexicanos y si los gobernantes actuaran de manera racional, el presupuesto tendría que estar dirigido a combatir seriamente todas las carencias que se mencionaron, no hay más; solo creando una base sólida para lograr el desarrollo del país podemos lograr un crecimiento sostenido de nuestra situación paupérrima, pero como vemos, las prioridades, para el gobierno en turno, son aquellas a las que les destinen recursos; todo lo demás será demagogia de la más vil. Vemos que la dinámica que opera a nivel nacional se reproduce, salvo honrosas excepciones, a nivel estatal y en los municipios de todo el país.

Si queremos acabar con la pobreza en nuestro país, debemos transformar las condiciones materiales en las que viven millones de mexicanos; se debe dar un golpe de timón y redistribuir el gasto social para cubrir lo indispensable para garantizar una vida digna, que la gente tenga acceso a los servicios básicos: agua, luz, drenaje, electricidad, salud y pavimento. Pero solo lo podemos lograr si los afectados por la injusta distribución del presupuesto nos ponemos manos a la obra, nos reconocemos, nos organizamos y luchamos al unísono por lograr el verdadero desarrollo social que tanto anhelamos. Necesitamos dejar de ser espectadores ante la repartición, a modo, del dinero de los mexicanos; necesitamos alzar la voz y exigir que se destine a lo urgente en este país. Hay países, como China, que han logrado tal hazaña; nos deben impulsar sus logros, pero, sobre todo, la comprobación real de que lo que planteamos se puede llevar a cabo en la patria de Hidalgo.

08/11/2024
21/09/2024

La injusta distribución de la riqueza en Tlaquepaque
Mariano Cariño Méndez

En el país existen 2,446 municipios, todos, en mayor o menor medida, aportan a la generación de la riqueza nacional que se mide, año con año, a través de Producto Interno Bruto (PIB). Como es de todos conocido, México ocupa el lugar número 12 de un total de 192 países, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). En cuanto a la generación de la riqueza, somos un país muy rico, pero también somos un país sumamente desigual. Generamos mucha riqueza, pero los encargados de distribuirla no lo hacen. En la patria nuestra, según datos estadísticos oficiales, sólo el 27.1 por ciento de la población nacional no tiene carencias y, por el otro lado, el 72.9 por ciento tiene carencias de todo tipo. Nos morimos de hambre en un mar de abundancia; la clase trabajadora come y viste como puede. Y puede poco y mal.

San Pedro Tlaquepaque, municipio de Jalisco e integrante del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). Es uno de los 50 primeros municipios del país que más aportan a la riqueza nacional. Según datos del INEGI, las principales mercancías que produce son: máquinas y unidades de procesamiento de datos, iluminación eléctrica, equipos de señalización, partes y accesorios de máquinas. Tiene relación comercial de compra y venta con países que se distinguen por ser potencias económicas globales, tales como China, Estados Unidos, Canadá, Irlanda y Taiwán. Tratándose de un municipio tan productivo y generador de riqueza, ya que está en el lugar número 44 de 2,446, uno piensa que todas las necesidades básicas de sus habitantes son cosa del pasado, puesto que hay riqueza suficiente para resolver las necesidades más apremiantes y además porque las grandes inversiones extranjeras usufructúan la riqueza natural de la zona y son sostenidas por la mano de obra barata de miles de personas que todos los días contribuyen a esta generación de riqueza. Pero las cosas no son como parecen, veamos.

La población del municipio es de 721 mil 117 habitantes. El 64.9 por ciento de su población, es decir, 468 mil 005 tlaquepaquenses, que son la mayoría sin discusión, vulnerables, ya sea por alguna carencia social, por ingresos o que se encuentren en el umbral de la pobreza. Si usted tiene alguna duda, puede recorrer las calles de sus colonias más allá del centro y se podrá dar cuenta de la situación real de la población. Y, por si fuera poco, 20 mil personas viven con la preocupación de si van a comer al día siguiente. La cosa no termina ahí: las estadísticas alarmantes continúan; recordemos que los datos numéricos solo sintetizan la realidad cotidiana, esa que se vive todos los días con preocupación de miles de individuos que buscan sobrevivir de una manera u otra y nos dicen que 222 mil 090 no tienen acceso a los servicios de salud y 276 mil 824 no tienen seguridad social.

Para rematar, el alarmante 70 por ciento de su población mayor de 18 años se siente inseguro en el municipio, otra vez, según datos del INEGI. Vaya situación; se vuelve una auténtica odisea intentar sobrevivir en el municipio. Hasta aquí debiéramos preguntarnos, ¿y cuál ha sido el papel de los gobiernos municipales? ¿Han ayudado a revertir tan lacerante situación? Juzgue usted: el 55 por ciento de sus calles sigue siendo de empedrado y adoquín y, por si fuera poco, de éstas, el 35 por ciento ya están dañadas. Las vialidades en buen estado, con todos los servicios básicos que implican, se vuelven fundamentales; recordemos las múltiples denuncias ciudadanas en el tiempo de la pandemia de COVID cuando las ambulancias no podían ingresar por el mal estado de estas y las personas perecieron por esta deficiencia de infraestructura elemental en el municipio.

En las colonias populares, donde se pierde la magia de su centro histórico que es recorrido por miles de turistas, los más desfavorecidos son abandonados a su suerte. Recordemos las zonas que son afectadas en cada temporal de lluvia y la respuesta tardía de las autoridades para socorrerles. Pudiéramos pensar que las arcas del municipio son minúsculas para hacerle frente a estas necesidades elementales, además de luminarias, arreglo de banquetas y sobre todo drenaje, pero no es así. En 2024, se aprobó por parte del municipio un presupuesto de egresos de dos mil 523 millones 568 mil 380 pesos, con un aumento del 5 por ciento respecto al año 2023. ¿Y dónde queda o quedó el presupuesto que le pertenece a los tlaquepaquenses? En todos lados menos en donde se necesita, ya que San Pedro Tlaquepaque sigue manteniendo su condición de mayor rezago respecto a los demás municipios que integran el AMG. No interesa mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora; sólo se construye y reconstruye ahí por donde pasan los grandes vehículos que transportan las mercancías de los que se hacen ricos a costa de los miles de trabajadores.

Honoré de Balzac, novelista y dramaturgo francés, dijo en el siglo XIX, "Detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen". Espero sinceramente que ya no se aplique para San Pedro Tlaquepaque. ¿Culpa de quien sería? Principalmente de los gobiernos municipales. Está vigente, pues, la urgente tarea de que la clase trabajadora, que es la que más sufre en el municipio, se organice y reconozca las causas que originan su situación precaria de vida, que exija sus derechos y que vigile para que se cumplan las promesas de campaña. En las pasadas elecciones escuchamos a todos los candidatos "comprometerse" con resolver todos los problemas, que los conocían y conocían a la perfección, que al día siguiente de iniciada su gestión iban a resolver los problemas de la gente. Vigilemos que eso ocurra y luchemos. No hay otra alternativa. No debemos seguir conformándonos.

28/08/2024

La disputa del poder en Jalisco
Mariano Cariño Méndez

Cuando se dieron a conocer los resultados electorales en Jalisco, se inició una pugna entre Movimiento Ciudadano (MC), que actualmente gobierna el Estado, y MORENA, que continúa hasta el día de hoy con diferentes manifestaciones, desde agresiones a los órganos electorales estatales hasta denostaciones públicas entre ambos bandos. Situación que no se limita a las cúpulas de ambos partidos, sino que tiene alcance hasta sus bases partidarias. Y así está la tierra del mariachi, confrontados unos con otros, defendiéndose entre ellos, pero no defiendiendo a sus iguales.

¿A qué me refiero con iguales? Veamos. En Jalisco, solo el 27 por ciento de su población estatal es "no pobre y no vulnerable", es decir, 2 millones 263 mil 300 personas no tienen carencias de ningún tipo; son los que no tienen por qué mortificarse todos los días porque van a comer, y al contrario, el 73 por ciento, que son 6 millones 305 mil 904 jalicienses, padecen alguna carencia social, son vulnerables por ingresos o tienen algún tipo de pobreza (normal, moderada o extrema), según el "Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2023" que emite la secretaría de Bienestar federal. Ya tenemos a los auténticos dos bandos, los que pertenecen al 27 y los que pertenecen al 73 por ciento de la población estatal.

Volvemos a encontrar los dos linajes a los que se refería Miguel de Cervantes, que son el tener y el no tener. El cómputo electoral en el Estado, a la fecha, ubica al poder ejecutivo en manos de MC y al poder legislativo en manos de MORENA, con una aplastante mayoría. Las circunstancias cambiaron, y este equilibrio debiera alegrarnos a todos. No habría una omnipotencia de dominio y eso permitiría un trabajo vigilado con buenas cosechas para los más desprotegidos de esta patria, pero la experiencia nacional, no de ahorita, sino de varias décadas en el país, nos dice que las cosas no ocurren de la mejor manera, sino que cada grupo político representa sus intereses particulares y sobre esa dirección se desenvuelven en la labor pública en turno.

Aun no entran en funciones los grupos políticos que resultaron triunfantes en la gubernatura, MC, y en el congreso del estado, MORENA, pero ya se atisba, por declaraciones de los representantes estatales de ambos, por un lado Pablo Lemus y por el otro Claudia Delgadillo, el desenlace preocupante que puede tener este enfretamiento. De entrada, el nulo entendimiento cordial que se han manifestado uno a otro, pero lo más preocupante es la amenza velada que hace el grupo político mayoritario en el poder legislativo estatal, MORENA, ya que han manifestado "que serán los que tendrán la soberanía para decidir el presupuesto del Estado" (sic). ¿Bajo qué criterio decidirán? ¿Solo en perjuicio de Pablo Lemus, lo que implicaría afectar a cientos de ciudadanos? El presupuesto de 125 municipios que hay en Jalisco está en la zozobra por una disputa de dominio.

Pareciera que la disputa es frontal y solo tiene alcance individual, pero las declaraciones de guerra sin cuartel tienen repercusiones de gran trascendencia para la vida de millones de mexicanos en un Estado determinado. No se limita a un "Pablo Lemus vs Claudia Delgadillo", sino que se están llevando entre las patas a más de 8 millones de habitantes, principalmente a los más desprotegidos, que como vimos al principio padecen de muchos males que siguen sin resolverse. ¿Hacia dónde pueden dar el giro los miles de millones de pesos destinados para el Estado? Recordemos que es uno de los presupuestos más grandes del país. Ejemplos sobran; pueden dirigirse a un segundo caso de corrupción como el de SEGALMEX, a una nueva casa gris para un hijo de AMLO o a incrementar la fortuna de Manuel Bartlett, pero no solo es una cuestión de aprobación del presupuesto; la disputa va más allá, se están ensayando las elecciones ad hoc a los intereses del ejecutivo federal, y si en la primera prueba no resulta, vuelven a intentarlo hasta obtener el resultado deseado. No hay acción que dañe más nuestra ya de por sí frágil democracia mexicana.

Volvemos a ver que los únicos perjudicados en esta disputa son los jalicienses que padecen carencias sociales de algún tipo, aquellos que se reflejan en la estadística de pobreza del Estado. Y a todo esto ¿qué hacer? Primero, comprender que este escenario es producto de la disputa por la hegemonía de control político en el país y que MORENA busca a toda costa cumplir dicho cometido a costa de lo que sea. Segundo, asimilar que el presupuesto que tanto discuten ni le pertenece a Claudia Delgadillo ni a Pablo Lemus; que le pertenece al pueblo de Jalisco para que sea invertido racionalmente en el desarrollo social de los mismos municipios. Y, por último, para los actores políticos estatales, terminar de situarse en el lugar preciso en donde los coloca la historia en estos momentos y proceder en consecuencia; mañana puede ser demasiado tarde para todos. Que conste.

28/08/2024
19/08/2024

La temporada de lluvias para la clase trabajadora Mariano Cariño Méndez

La naturaleza tiene repercusiones distintas según el grupo poblacional al que pertenezcas en el país. Si eres de los 27.1 millones de mexicanos afortunados que corresponden al sector "no pobre y no vulnerable", no tendrás consecuencias que afecten tus intereses inmediatos, pero si perteneces, como la mayoría de mexicanos, a los 100 millones que padecen algún tipo de carencia social en mayor o menor medida, las implicaciones del temporal de lluvia, año con año, son distintas.

Al momento que escribo, los habitantes del municipio de Chalco en el Estado de México llevan diecisiete días inundados y en contacto directo con "aguas puercas". Todas las familias han perdido muebles y enseres domésticos a causa de la inundación provocada por las fuertes lluvias, pero fundamentalmente por el nulo mantenimiento al colector pluvial Solidaridad que genera un tapón e impide que el agua se drene. También en el municipio de Zapotlanejo, Jalisco, a la fecha, suma un mu**to y 159 el número de viviendas afectadas por el desbordamiento de una presa, ocasionado por el mal estado y el nulo mantenimiento por las autoridades competentes. Para los afectados, en cualquiera de los dos casos, será tardado y difícil recuperar y reconstruir su patrimonio, en algunos casos dañado y en otros más, destruido por completo.

Cuando la exposición a las inundaciones y la pobreza se juntan, la situación se agrava; la clase trabajadora rara vez tiene ahorros, no porque no quiera, sino porque su salario la imposibilita a realizar dicha operación, y, en definitiva, no tiene la capacidad para revertir su desgracia en un tiempo perentorio. Según el informe de "Derecho a la Vivienda" del Coneval, en el país existen alrededor de 37 millones de viviendas, de las cuales solo 17 millones de hogares tienen condiciones favorables para el desarrollo humano, social y económico de quienes los habitan. Y por el otro lado, 20 millones viven en condiciones rezagadas, sin servicios y con la utilización de materiales endebles para edificar su hogar, teniendo una calidad de vida paupérrima.

Usted puede imaginar el calvario para quien tiene un hogar de lámina y cartón cuando llueve. Ya no saben si salirse o quedarse dentro; llueve en la misma intensidad en un lugar u otro. Los pobres están más expuestos a los peligros naturales, pierden una porción mayor de su patrimonio y a menudo no encuentran apoyo gubernamental de ningún tipo. El problema de la vivienda no es ajeno a la injusta distribución de la riqueza producida en México. Es una de las tantas manifestaciones de tremenda desigualdad. La clase trabajadora es empujada a vivir no en las mejores condiciones, sino en el lugar que sea equivalente a su exiguo poder adquisitivo, ya sea para adquirir una vivienda o rentarla, generando los tan sonados cinturones de miseria en las urbes del país, ahí donde no hay inversión en infraestructura por parte de los gobiernos en turno.

La temporada de lluvias es esperada por todos. Ayuda a aliviar el desabasto de agua e irriga los campos de cultivo. Pero en nuestro país no contamos con una infraestructura hidráulica eficiente para aprovechar las aguas pluviales ni para encauzar y disminuir sus torrentes, que resultan desastrosos para los más desprotegidos de esta patria. Mientras los ricos, que son muy pocos, viven en lugares seguros y desde sus residencias disfrutan del espectáculo que brinda la naturaleza; a los pobres les cala hasta los huesos al ver como de manera repentina pierden el producto de su trabajo de muchos años, viven con la incertidumbre de si les cae algún rayo o son aplastados por el desgajamiento de un cerro. En esta situación de incertidumbre, es importante recordar que una de las obligaciones de los gobiernos del color que sean y en el nivel que sean es construir la infraestructura pública suficiente y efectiva para enfrentar cualquier embate natural, ¿y lo han hecho? Gobiernos van y gobiernos vienen, y la situación no cambia. ¿Se les habrá olvidado? No, de ninguna manera, solamente que no forma parte de las prioridades de gobierno; las prioridades son ayudar a incrementar la riqueza de los ya ricos, como German Larrea, que en el sexenio de la 4T incrementó su fortuna en 1,076 por ciento, y la clase trabajadora abandonada a su suerte.

Todos los infortunios de la clase trabajadora corresponden a los intereses que promueven y defienden los gobiernos en turno en cualquier parte del país, como señalaba al principio en el Estado de México y en Jalisco, y han demostrado con creces que defienden a la clase acaudalada de México. Ante tan infame defensa ¿qué le queda a la clase trabajadora? Identificar a los demás mexicanos que padecen la misma suerte, tener claro la causa de su desgracia y decidirse a luchar resueltamente, hombro con hombro, hasta obtener el fruto de su trabajo diario.

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