07/10/2026
Hoy vivimos uno de esos encuentros que nos recuerdan cuánto podemos aprender cuando dos culturas se encuentran desde el respeto y la generosidad.
Junto con la Alcaldesa de Calakmul y el Director de JICA en México, participamos en una feria japonesa organizada por una de las voluntarias que actualmente trabaja en este municipio. A través de su gastronomía, sus costumbres y tradiciones, nuestras amigas y amigos japoneses nos permitieron asomarnos un poco a la riqueza de su cultura.
Y entre todos ellos estaba también alguien que ya sentimos muy cercano: nuestro querido Taishi.
Desde hace meses Taishi ha venido recorriendo con nosotros el territorio campechano. Ha entrado a los talleres, ha conocido comunidades, ha conversado con nuestras personas artesanas y, sobre todo, ha aprendido algo que para nosotros resulta fundamental: detrás de cada pieza existe una persona, una familia, una historia y una realidad distinta.
Por eso hoy quisimos hacer patente ante la coordinación de voluntarios de JICA la enorme importancia que ha tenido su colaboración.
Porque antes de pensar en cómo vender una artesanía, primero hay que conocer a quien la realiza.
Antes de hablar de mercados, hay que sentarse en su taller.
Antes de diseñar estrategias, hay que escuchar.
Ese recorrido que hoy realiza Taishi tiene un propósito. El próximo año comenzaremos a trabajar con aquellas personas de nuestro Registro que dedican ocho horas o más cada día a su quehacer artesanal, para apoyarlas en la creación de catálogos de sus productos, mejorar la manera en que presentan su trabajo y abrir nuevas posibilidades de promoción y difusión a través de las redes sociales.
No queremos únicamente publicar sus piezas, queremos que tengan más herramientas para mostrar lo que saben hacer, contar quiénes son y encontrar nuevos caminos para promover y comercializar su trabajo.
Esa es parte de la cooperación internacional que Taishi viene a ofrecernos, porque no se trata solamente de países que intercambian conocimientos, se trata de personas que atraviesan fronteras para compartir lo que saben y terminan caminando junto a nuestras comunidades.
Dentro de un par de años Taishi regresará a Japón y nosotros ya habremos concluido nuestra responsabilidad al frente del Instituto; pero si el trabajo de Taishi logra permanecer, si los que vienen pueden continuarlo y si una artesana o un artesano encuentra gracias a estas herramientas posibilidades para vivir dignamente de su oficio, entonces habrá valido profundamente la pena.
Porque una gestión también se construye pensando en aquello que deberá continuar cuando nosotros ya no estemos.
Gracias, JICA
Y gracias, querido Taishi, por caminar nuestro territorio con nosotros.