26/08/2026
Genaro Vázquez Rojas en 1959, fundó asociaciones para enfrentar la corrupción y el fraude electoral del gobernador Raúl Caballero Aburto. En 1960 encabezó las movilizaciones que sacudieron Guerrero: fue detenido el 27 de abril cerca de Teloloapan y liberado el 12 de mayo; en junio llevó una caravana a la Ciudad de México y fue recibido por el presidente Adolfo López Mateos, ante quien denunció despojo de tierras, fraudes electorales, represión de pistoleros y corrupción. Volvió a caer preso el 31 de octubre y salió bajo fianza el 7 de noviembre. Su presión rindió fruto: el 4 de enero de 1961 se decretó la desaparición de poderes en el estado, un caso rarísimo de un movimiento civil que tumba a un gobernador.
Nació el 10 de junio de 1931 en San Luis Acatlán, Guerrero, y se formó como maestro normalista en la Escuela Rural de Ayotzinapa, en Tixtla, la misma escuela que años después daría nombre al caso de los 43. Desde 1950 ejerció como profesor en su estado, dio clases en barrios marginados del Distrito Federal y llegó a representar a los trabajadores del café, la copra y la palma ante el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización. Su trayectoria explica algo esencial del México del siglo XX: el maestro rural como líder natural de la protesta social.
Detenido el 11 de noviembre de 1966 a las puertas de la Central Campesina Independiente, fue consignado en Iguala; el 22 de abril de 1968 fingió estar enfermo, pidió traslado médico y un comando armado lo rescató en el camino. De ahí surgió la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, con él como comandante en jefe. Junto a Lucio Cabañas convirtió la Sierra Madre del Sur en el epicentro de la guerra sucia mexicana, con asaltos bancarios y secu3stros para financiar la lucha.
Su golpe más sonado fue el secu3stro del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Jaime Castrejón Díez, el 19 de noviembre de 1971: lo liberó el 1 de diciembre a cambio de dos millones y medio de pesos y del envío de varios presos políticos a La Habana.
La madrugada del 2 de febrero de 1972, un Dodge Dart Hard Top azul modelo 1965 se estrelló contra el alerón de un puente en el kilómetro 226.700 de la carretera México-Morelia, a unos 20 kilómetros de la capital michoacana. Dentro viajaba Genaro Vázquez Rojas, de 40 años, el guerrillero más buscado del país, junto a José Bracho Campos, su segundo al mando, y las militantes María Aguilar Martínez y Blanca Ledezma Gómez.
La versión oficial de la Dirección Federal de Seguridad fue tajante: fractura de cráneo y muerte instantánea por la contusión del choque. Pero el diario El Nacional publicó al día siguiente otra cosa: que socorristas de la Cruz Roja lo hallaron con vida y que murió camino al Hospital Civil Doctor Miguel Silva. Sus acompañantes, todos sobrevivientes, sostuvieron siempre que sus heridas no eran graves y que los soldados, al reconocerlo, lo remataron de un culatazo o lo dejaron morir al impedirle atención médica.
Fue el Ejército, no la policía de caminos, quien tomó el control del lugar, y no se permitieron fotografías del suceso. El cuerpo tuvo que identificarse por huellas dactilares, porque el único objeto personal que portaba era un anillo de matrimonio grabado con iniciales y el año 1958. En el auto aparecieron armas, municiones, libros y tres artefactos explosivos de niple con mecha. Su viuda, Consuelo Solís Morales, exigió comprobar que el cadáver no tuviera lesiones de arma de fuego antes de recibirlo. Semanas antes, a fines de enero, la DFS de Fernando Gutiérrez Barrios la había detenido para presionarlo a entregarse.