10/08/2026
El Cabuche / La coordinación nacional de estudiantes de posgrado
Una de las tareas del Conacyt, como se conocía antes, en pro del desarrollo científico y tecnológico del país ha sido la formación de recursos humanos a través del apoyo económico para que estudiantes puedan realizar posgrados en áreas que logren el impulso deseado. De esta forma se establecieron las becas de estudios. Uno de los primeros becarios a nivel nacional fue Augusto Gómez de Ibarra que en 1970 al formarse el Conacyt, fue a estudiar su maestría en física en Italia y Alemania. El Guto, como lo conocemos sus amigos, realizaría la primera publicación científica de un profesor del Instituto de Física de la UASLP.
A principios de los setenta, una buena cantidad de egresados de la Escuela de Física fueron a realizar sus estudios de posgrado a la Ciudad de México, en especial al Cinvestav, entonces del Instituto Politécnico Nacional y, como nos dimos cuenta cuando ya éramos estudiantes de física, fueron becados por el Conacyt, pues resulta que en nuestro diario deambular por la secretaria de la Escuela, apostados en la periquera, como le llamábamos al columpio que alojaba el garrafón de agua, platicando con Carmelita la secretaria de los setenta y el maestro Sada, llegó un par de sujetos bien trajeados, a todas luces burócratas, que con sendos portafolios que pusieron sobre la mesa de recepción, preguntaron por una decena de ex estudiantes de física, que nosotros los novatos, conocíamos de nombre por las frecuentes pláticas sobre la raza de física que escuchábamos, mismo que eran esos estudiantes que habían ido a realizar sus maestrías. Resulta que el portafolio resguardaba unos recibos de cobro que cubrían el apoyo en beca que les había otorgado el Conacyt. Llegaban a cobrarles, y los trajeados insistían en que les dieran las direcciones de sus casas para proceder al cobro. Las becas, resulta, que eran becas crédito y al terminar los estudios el estudiante debía de reintegrar lo invertido en su formación. Las mismas podían ser perdonadas sí el estudiante había ingresado a trabajar a alguna institución pública. De los alumnos buscados, para entonces algunos laboraban en algunas universidades como la de Puebla y otros habían ido a realizar su doctorado al extranjero. Ya no supimos que pasó con el mentado cobro.
Para finales de los setenta el programa de becas estaba suspendido, y justo nos tocó ese proceso. Yo fui a Puebla a estudiar mi maestría y la beca brilló por su ausencia, entre otros motivos, por haber sido un programa nuevo el de maestría en física del estado sólido que tenía la universidad poblana. A pesar de ello, aguanté apretándome el cinturón mientras estudiaba los primeros meses en Puebla. Posteriormente el ingeniero Terrazas, entonces rector de la Universidad Autónoma de Puebla, abrió plazas de auxiliar de investigación con la que pude sobrevivir los primeros meses.
Se manifestaba una crisis a nivel nacional, no sólo por la falta de apoyo económico para la realización de estudios de posgrado, sino que se manifestaban una serie de problemas que los estudiantes enfrentaban. Para discutir y paliar esos problemas en 1980 se creo la Coordinadora nacional de Estudiantes de Posgrado que englobaban el grueso de los programas de posgrado del país, centrados principalmente en la Ciudad de México, en todas las áreas de conocimiento. Uno de los primeros resultados fue la normalización de las becas de posgrado y principalmente la organización para enfrentar los múltiples problemas comunes que enfrentaban los estudiantes de posgrado a nivel nacional.
En esas reuniones me tocó representar a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla y llevar la voz de los estudiantes del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, el INAOE. Para ese fin fui electo como Delegado Estudiantil del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla; entonces era estudiante de la maestría en física del estado sólido del Departamento de Física del Estado Sólido del Instituto de Ciencias de la UAP. Resultado, los últimes meses de mi estancia en Puebla serían financiados finalmente por el Conacyt.
El programa de becas del Conacyt, con modificaciones a lo largo del tiempo, perdura a la fecha, sus resultados y problemática deben ser reflexionados y analizado en tanto el avance en materia científica y tecnológica del país. La situación d ellos egresados, esos recursos humanos formados, ¿son aprovechados como reza el principio de formación? La Coordinadora al parecer fue disuelta tiempo después, en la actualidad creo no existe algo similar.