Sociedad Científica Francisco Javier Estrada

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18/08/2026

| Hay personajes que pasan por San Luis Potosí y dejan una huella en su historia. Otros se llevan algo del estado que después aparece en su obra.

Ese parece ser el caso de Luis Villoro Toranzo, uno de los grandes representantes de la filosofía mexicana, cuya juventud estuvo ligada al altiplano potosino.

Su reflexión sobre el indigenismo y la relación entre culturas comenzó a tomar forma a partir de experiencias que también tuvieron como escenario a San Luis Potosí.

Te contamos la historia completa: https://laorquesta.mx/el-filosofo-de-lo-mexicano-luis-villoro-toranzo-columna-de-j-r-martinez-dr-flash/

16/08/2026

El Cabuche / Ecosistema digital de lo que quise decir, pero no dije, o, la gallinita dijo eureka

Hace diez años deje de dar clase en el Departamento de Físico Matemáticas, después de dieciséis de colaborar con ellos impartiendo materias de física A y en ocasiones de Física D. La característica en esos cursos, en cuanto a cuestiones administrativas, era llevar un récord de asistencia para validar la participación del alumno en el curso.

Así que diariamente, al iniciar la clase pasaba al uso del ecosistema digital, o sea pasar lista en una lista que no es lista según los nuevos inventos de nuestra pobre clase política, que el uso del poder los idiotiza. Luisa Alcaide que por justificar la promisión de la lista de periodistas malintencionados que no es lista nos lo pone de ejemplo. Para no entrar en berenjenales como los que recorre esa triste política a la que le inventaron un puesto para justificar su sueldo.

El pensamiento crítico con el que se trata de formar a los estudiantes universitarios, se ve luego influenciado por esos malos ejemplos que desde el poder les inducen, atentando contra su educación en aras de seguir teniendo el clientelismo necesario para la supervivencia del sector en el poder, más allá de los colores de representan. La falta de autocrítica necesaria para el buen funcionamiento de las instituciones públicas hace que las acciones vayan de lo blanco a la negro sin los matices necesarios para el buen funcionamiento y las apropiadas decisiones por el bien público. La crítica se convierte así en ataque a quienes detentan, que no ostentan, el poder.

Lejos de aceptar errores, se esfuerzan en aclarar sin éxito, inventando términos y conceptos del todo faltos de lógica. No es lo mismo estar en los toriles, como ahora nos espeta un compa que pasa por las mismas, en las cúpulas del poder universitario que no se quedan cortos con estas barbaridades que vivimos con nuestros políticos.

Deje de impartir clase, por fortuna, pues el esquema educativo que se vive en estos días no es del todo propicio para el buen funcionamiento de la educación que requiere el país. Por lo pronto seguimos en la informalidad que es el espacio donde hemos estado aportando. Mientras que sigan intentando justificar sus actos, al menos me divierto con esas barbaridades, como si estuviera viendo una actuación de cantinflas o de Les Luthiers, con perdón de estos últimos.

14/08/2026

El Cabuche / Potosinos que formaron la Sociedad Mexicana de Biología

La fundación de la Sociedad Mexicana de Biología estuvo conformada por médicos que realizaban estudios asociados a la biología médica. Entre los fundadores se encuentran tres personajes relacionados con San Luis Potosí, dos de ellos nacidos en San Luis Potosí y, que junto a Isaac Ochoterena fueron profesores del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. Los médicos potosinos, Antonio F. Alonso y Jesús Monjarás y el propio Isaac Ochoterena.

De esta forma la presencia de potosinos e la fundación de sociedades científicas en México ha sido una constante, como en el caso de la Sociedad Matemática Mexicana que en entrega anterior hemos narrado.

Antonio F. Alonso, además de destacado oftalmólogo fue director del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y gobernador sustituto del estado potosino. Ejerció en San Luis Potosí y posteriormente en la Ciudad de México; en su práctica médica y científica en San Luis, el Dr. Antonio Alonso ya hablaba de las ventajas de la antisepsia en la oftalmología, iniciando su gran producción científica, habiendo informado de casos de enucleación por algún tumor, blefaroplastias, iridectomías, punción en el tratamiento del desprendimiento de la retina, uso del injerto escleral en las prótesis oculares, sobre el método de Lagrange en el tratamiento del glaucoma, de su método en la catarata y de su técnica personal en el queratocono. La mayoría de las operaciones las llevó a cabo en el Hospital Civil de San Luis Potosí. Además, por primera vez en el país, informó sobre el tratamiento de la miopía por medio de la extracción del cristalino, convirtiéndose en uno de los principales oftalmólogos de México siguiendo los pasos de su maestro el oftalmólogo potosino José Ramos.

Jesús Monjarás destacó en el campo de la bacteriología y fue director de salubridad pública de San Luis Potosí y estableció el Instituto de Salubridad y los laboratorios de higiene y bacteriología.

La Sociedad Mexicana de Biología se fundaría a mediados de la década de los veinte, con profesores de la Facultad de Medicina de México que cultivaban las ciencias biológicas. La Sociedad tendría como fundadores a los doctores potosinos Antonio F. Alonso y Jesús J. Monjarás, al exprofesor del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí Isaac Ochoterena, junto a los doctores Francisco Castillo Nájera, Ernesto Cervera, José Joaquín Izquierdo, Fernando Ocaranza, Guillermo Parra, Tomás G. Perrin, Alfonso Pruneda y Eliseo Ramírez.

12/08/2026

El Cabuche / Ocaranza y la tragedia de un rector

Fernando Ocaranza fue un médico mexicano pionero en los estudios de fisiología en el país, quien ejerció su profesión en un principio en Sonora para luego ir a la Ciudad de México donde participaría en la formación de las primeras instituciones de investigación médica en México; fue director de la Facultad de Medicina de la entonces Universidad Nacional de México y vivió el paso de universidad autónoma a fines de los veinte, tanto en su modo mediano de autonomía y finalmente la total autonomía, siendo rector de la UNAM a mediados de los treinta.

Escribió varios libros, entre ellos la novela de un médico y la tragedia de un rector, que la consideraba continuación de la novela de un médico. Justo este libro sobre su vida académica: la tragedia de un rector publicado en 1944, lo conseguí en una librería virtual de libros antiguos. Es un documento importante pues registra parte de la historia de la medicina en México, esa que vivió y de la que fue protagonista Ocaranza, así como de la vida académica de México y en especial de la Universidad Nacional Autónoma de México.

He disfrutado el libro, que por cierto está dedicado por el propio Fernando Ocaranza; dedicación que aunque está dirigida al doctor Rafael Corral, lo considero como una dedicación a mi persona, que rubrica su firma en la primera hoja del libro, pues el contenido, aparte de disfrutarlo como ya indique, aporta información de primera mano sobre acontecimientos históricos que dan luz, entre otros aspectos, a la presencia de los cursos de extensión de los que traté en un artículo sobre la Academia Potosina de Ciencias y Artes y que ahora con la lectura del libro de Ocaranza he enriquecido y entendido el porque de su presencia, más allá del aspecto de divulgación cultural.

10/08/2026

El Cabuche / La coordinación nacional de estudiantes de posgrado

Una de las tareas del Conacyt, como se conocía antes, en pro del desarrollo científico y tecnológico del país ha sido la formación de recursos humanos a través del apoyo económico para que estudiantes puedan realizar posgrados en áreas que logren el impulso deseado. De esta forma se establecieron las becas de estudios. Uno de los primeros becarios a nivel nacional fue Augusto Gómez de Ibarra que en 1970 al formarse el Conacyt, fue a estudiar su maestría en física en Italia y Alemania. El Guto, como lo conocemos sus amigos, realizaría la primera publicación científica de un profesor del Instituto de Física de la UASLP.

A principios de los setenta, una buena cantidad de egresados de la Escuela de Física fueron a realizar sus estudios de posgrado a la Ciudad de México, en especial al Cinvestav, entonces del Instituto Politécnico Nacional y, como nos dimos cuenta cuando ya éramos estudiantes de física, fueron becados por el Conacyt, pues resulta que en nuestro diario deambular por la secretaria de la Escuela, apostados en la periquera, como le llamábamos al columpio que alojaba el garrafón de agua, platicando con Carmelita la secretaria de los setenta y el maestro Sada, llegó un par de sujetos bien trajeados, a todas luces burócratas, que con sendos portafolios que pusieron sobre la mesa de recepción, preguntaron por una decena de ex estudiantes de física, que nosotros los novatos, conocíamos de nombre por las frecuentes pláticas sobre la raza de física que escuchábamos, mismo que eran esos estudiantes que habían ido a realizar sus maestrías. Resulta que el portafolio resguardaba unos recibos de cobro que cubrían el apoyo en beca que les había otorgado el Conacyt. Llegaban a cobrarles, y los trajeados insistían en que les dieran las direcciones de sus casas para proceder al cobro. Las becas, resulta, que eran becas crédito y al terminar los estudios el estudiante debía de reintegrar lo invertido en su formación. Las mismas podían ser perdonadas sí el estudiante había ingresado a trabajar a alguna institución pública. De los alumnos buscados, para entonces algunos laboraban en algunas universidades como la de Puebla y otros habían ido a realizar su doctorado al extranjero. Ya no supimos que pasó con el mentado cobro.

Para finales de los setenta el programa de becas estaba suspendido, y justo nos tocó ese proceso. Yo fui a Puebla a estudiar mi maestría y la beca brilló por su ausencia, entre otros motivos, por haber sido un programa nuevo el de maestría en física del estado sólido que tenía la universidad poblana. A pesar de ello, aguanté apretándome el cinturón mientras estudiaba los primeros meses en Puebla. Posteriormente el ingeniero Terrazas, entonces rector de la Universidad Autónoma de Puebla, abrió plazas de auxiliar de investigación con la que pude sobrevivir los primeros meses.

Se manifestaba una crisis a nivel nacional, no sólo por la falta de apoyo económico para la realización de estudios de posgrado, sino que se manifestaban una serie de problemas que los estudiantes enfrentaban. Para discutir y paliar esos problemas en 1980 se creo la Coordinadora nacional de Estudiantes de Posgrado que englobaban el grueso de los programas de posgrado del país, centrados principalmente en la Ciudad de México, en todas las áreas de conocimiento. Uno de los primeros resultados fue la normalización de las becas de posgrado y principalmente la organización para enfrentar los múltiples problemas comunes que enfrentaban los estudiantes de posgrado a nivel nacional.

En esas reuniones me tocó representar a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla y llevar la voz de los estudiantes del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, el INAOE. Para ese fin fui electo como Delegado Estudiantil del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla; entonces era estudiante de la maestría en física del estado sólido del Departamento de Física del Estado Sólido del Instituto de Ciencias de la UAP. Resultado, los últimes meses de mi estancia en Puebla serían financiados finalmente por el Conacyt.

El programa de becas del Conacyt, con modificaciones a lo largo del tiempo, perdura a la fecha, sus resultados y problemática deben ser reflexionados y analizado en tanto el avance en materia científica y tecnológica del país. La situación d ellos egresados, esos recursos humanos formados, ¿son aprovechados como reza el principio de formación? La Coordinadora al parecer fue disuelta tiempo después, en la actualidad creo no existe algo similar.

06/08/2026

El Cabuche / Miércoles sin mezcal

Este miércoles fue diferentes a los que he estado viviendo últimamente. El Ángel me dejó plantado y no fuimos a surtir mezcal, Manolo avisó no estar para la sacrosanta reunión, así que me preparé mi café y me apresté a enviar mis comentarios de un arbitraje de un artículo que me solicitaron. Después de resolver el poder conectarme, pues la página de la uaslp brilló por su ausencia y a la fecha sólo prometen que resolverán el problema técnico. Por fin se fue el arbitraje y dediqué el resto del día a comenzar la lectura de un libro de Gonzalo Celorio, que escribió por que el libro es mío.

Y retiemble en el centro la tierra, es el título del libro que se publicara en 1994 y que ahora, a raíz del Premio Cervantes, de que se hizo merecedor Celorio han reimpreso algunas de sus obras. Lo terminé de una sentada y su lectura me llevó a servirme un tequila, un par mejor dicho, que de cierta manera sustituyó el mezcal que dejaron los cuates sin servir. El miércoles no podía faltar sin él, finalmente el tequila es un mezcal, propiamente dicho.

El tequila fue apurado, además del desplante que me hicieron los cuates, por la trama de la narración que hacía Celorio, donde el doctor Barrientos tras una jornada de fiesta, decide ir a cumplir con una cita con sus alumnos, a la que nunca llegaron y a mitigar la cruda, recorriendo así algunas cantinas del centro de la ciudad de México. Así que el tequila se antojó, y sirvió para aderezar la lectura y pasar el trago amargo que me hicieron pasar esos cuates que, al igual que los alumnos del doctor Barrientos, dejaron silbando en la loma. La intención era adelantar la lectura del libro y al menos dejar para mañana su culminación, cuestión que no sucedió pues el tamaño de la pena y la embriaguez con el libro me hicieron culminarla.

Celorio, al menos en las varias novelas que he leído de él, incluyendo su saga familiar con los apostatas y tres lindas cubanas, acostumbra a relatar parte de sus vivencias y las de su familia, entre las que irremediablemente aparece Matehuala, donde Celorio viviría un tiempo en su juventud acompañando a su hermano que regenteaba una tienda de textiles en aquella ciudad camelense que me viera nacer hace algunos años. Con la lectura de, y retiemble en sus centros…., redondee la información de la vida en Matehuala de Celorio, que si bien relatando las peripecias en los antros de México del doctor Barrientos, entremezcla las suyas propias.

Este miércoles no podía pasar sin mi mezcal, aunque sin la compañía, de mis compinches, aunque suene feo, por lo que la discusión líquida estuvo presente, ahora con la lectura de la narración de Celorio, narración que da sentido a los premios que se ha hecho merecedor. Tengo pendientes un par de libros de Celorio que me chutaré esta misma semana, mientras espero el próximo miércoles para ver si se dignan los compas en acompañarme y no dejarme como a Barrientos, mientras terminamos de limpiar la máquina de escribir que medio restauramos.

04/08/2026

| ⚡ La historia de la música electrónica mexicana tiene una raíz potosina.

Raúl Pavón ayudó a construir uno de los innovadores pianos metamorfoseados de Julián Carrillo y esa experiencia fue el inicio de una trayectoria que lo llevaría a crear el primer sintetizador mexicano y a fundar el Laboratorio de Música Electrónica del Conservatorio Nacional.
Columna completa aquí: https://laorquesta.mx/el-pionero-de-la-musica-electronica-en-america-latina-columna-de-j-r-martinez-dr-flash/

28/07/2026

EL CRONOPIO   En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adol...

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