02/06/2026
Hola, somos los perritos del albergue.
Muchos de nosotros ya somos ancianos. Nuestros cuerpos están cansados, nuestros huesitos duelen y nuestras fuerzas ya no son las mismas. Algunos vivimos aquí desde hace años porque nadie volvió por nosotros. Otros fuimos adoptados y después regresados, como si nuestro amor tuviera fecha de caducidad. Este lugar se convirtió en nuestro hogar, en nuestra segunda oportunidad, en el único sitio donde alguien prometió quedarse con nosotros para siempre.
Pero hoy tenemos miedo.
Esta semana muchos de nosotros no tendremos nuestros medicamentos. Los que sufrimos de las articulaciones tendremos que soportar el dolor en silencio porque ya no hay cómo comprar nuestras medicinas. Los que padecemos convulsiones tampoco tendremos tratamiento. Quienes luchamos contra enfermedades del corazón estaremos sin nuestros medicamentos. Y nuestros abuelitos, esos que ya no tienen dientes y necesitan alimento especial o latitas para poder comer, tendrán que intentar comer las croquetas secas que haya, como puedan y hasta donde puedan.
Nuestros corralitos y nuestras cobijas se lavarán solamente con agua porque tampoco hay jabón para limpiarlos.
Y hay algo que nos asusta todavía más.
No hay dinero para completar la renta.
Las donaciones son muy pocas y lo que falta por reunir es enorme. Quienes nos cuidan viven una angustia que cada vez pesa más. Han luchado semana tras semana, mes tras mes, durante todo este año. Han pedido ayuda, han vendido cosas, han trabajado sin descanso, han sacrificado todo por nosotros. Pero esta vez sienten que ya no saben cómo seguir.
Si no logramos salir adelante, podríamos perder el lugar que nos protege del frío, del hambre, de la lluvia y del abandono.
Y entonces sí… todo podría terminar.
Nos duele pensar que después de haber sobrevivido a la calle, al maltrato, al abandono y a las adopciones fallidas donde no nos quisieron para toda la vida, podamos perder también el único hogar que nos quedó.
Ellos nos prometieron acompañarnos hasta el final de nuestro ciclo de vida. Nos prometieron que nunca volveríamos a estar solos. Pero hoy la esperanza se está apagando para todos.
Por favor, no nos abandonen ahora.
Por favor, ayúdennos a conservar nuestro hogar.
Ayúdennos a seguir teniendo alimento, medicinas, cobijas limpias y un lugar seguro donde dormir.
Cada donación, por pequeña que parezca, puede significar que un perrito reciba su medicamento, que un abuelito pueda comer, que un enfermo pueda seguir luchando o que el albergue continúe abierto un día más.
Hoy nuestra vida depende de ustedes.
Por favor, ayúdennos.