05/06/2026
Vivir frente al océano y no poder disfrutarlo es una contradicción que miles de personas conocen en Baja California.
Durante años, diversas zonas de Playas de Tijuana han registrado niveles de contaminación bacteriológica que representan un riesgo para la salud. Monitoreos sanitarios han señalado puntos como Baja Malibú, San Antonio del Mar y Playa Blanca por superar los parámetros recomendados para uso recreativo debido a la presencia de bacterias indicadoras de contaminación f***l.
La principal causa es una problemática transfronteriza de décadas vinculada a descargas de aguas residuales y contaminantes que llegan al océano a través de la cuenca del Río Tijuana. Esta situación afecta la salud pública, los ecosistemas costeros, la actividad turística y la calidad de vida de las comunidades que viven junto al mar.
Durante años, residentes, organizaciones ambientales y comunidades de surfistas han documentado y visibilizado esta problemática, alertando sobre sus impactos ambientales, sociales y de salud pública.
Las soluciones existen y han sido señaladas por especialistas e instituciones técnicas:
• Modernizar la infraestructura de saneamiento y tratamiento de aguas residuales.
• Fortalecer el monitoreo permanente y transparente de la calidad del agua.
• Recuperar cuencas, arroyos y ecosistemas costeros.
• Impulsar la cooperación binacional para atender una problemática compartida.
• Promover la participación ciudadana y la educación ambiental.
Porque el derecho a un medio ambiente sano también implica el derecho a playas limpias.