28/03/2026
La postura pública de Adriana Robles, hija de Concepción Robles, frente a la agresión ocurrida contra la Síndica Procuradora, Maira Floricet Rodríguez Gopar, deja ver con claridad una alineación política entre los grupos Robles y Morga.
En lugar de condenar la violencia, Adriana Robles ha optado por revictimizar a la Síndica, señalándola como “desleal” por no someterse a presiones para renunciar a su cargo, presiones que, de acuerdo con lo señalado, se habrían ejercido mediante agresiones físicas y verbales.
Este posicionamiento parte de una lógica preocupante: asumir que los cargos públicos se otorgan y se quitan por intereses políticos de grupo, y no por mandato legal ni por voluntad del pueblo.
La participación de Heliodoro Morales Soriano, actual Síndico Hacendario, así como de figuras vinculadas a administraciones anteriores como Evila Méndez y Carlos Medina, refuerza la percepción de presión política organizada para forzar decisiones dentro del Ayuntamiento.
De acuerdo con la información disponible, la situación ha escalado al ámbito legal, luego de que la Síndica Procuradora presentara una denuncia ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca por presunta violencia física y psicológica, lo que confirma la gravedad de los hechos.
Más allá de nombres, lo que preocupa es el fondo:
Cuando se justifica la violencia ejercida por altos mandos del municipio como Heliodoro Morales,
cuando se presiona a una mujer para que renuncie,
cuando se intenta controlar un cargo público por intereses políticos,
se está atentando contra la legalidad, la democracia y los derechos de las mujeres.
Tlacolula no puede permitir retrocesos de esta naturaleza.
El servicio público no es propiedad de grupos. Los cargos no son moneda política. Y la violencia nunca será un camino legítimo.
La ignorancia, ambición, desesperación, poca experiencia y nula visión política de Adriana Robles la deja en evidencia absoluta con este tipo de publicaciones en donde respalda las acciones de agresion mandadas por Heliodoro Morales y ejecutadas por su aliada política Evila Méndez denostando y revictimizando a una mujer indígena en función de su cargo popular.
Tlacolula observa.
Tlacolula entiende.
Y Tlacolula ya no guarda silencio.
Porque la verdad, como siempre,
tarde o temprano, alcanza.