21/06/2025
HISTORIA ACTUAL: El atropello del gobierno de Tlaquepaque a los vecinos de la calle Hidalgo.
En pleno corazón de San Pedro Tlaquepaque, la calle Hidalgo ha sido por décadas una arteria viva de comercio, tradición y vida comunitaria. Sus residentes, muchos de ellos adultos mayores y comerciantes de toda la vida, han cuidado este espacio con esmero, preservando su tranquilidad y orden. Sin embargo, están viviendo un atropello institucional que marca una dolorosa ruptura entre el gobierno municipal y su propia gente.
Todo comenzó con la sorpresiva decisión del Ayuntamiento de instalar una feria en plena calle Hidalgo, sin consulta real ni diálogo abierto con los vecinos. La noticia cayó como un balde de agua fría. Nadie les preguntó honestamente si estaban de acuerdo. Nadie evaluó el impacto en sus negocios, sus viviendas o su descanso. Simplemente planearon llegar con estructuras metálicas, juegos mecánicos, puestos ambulantes y generadores ruidosos, ocupando un espacio residencial como si fuera un terreno baldío.
Los vecinos alzaron la voz. Presentaron oficios, recolectaron firmas, y expusieron los riesgos: inseguridad, ruido excesivo, bloqueo de accesos, afectaciones a adultos mayores y enfermos, y la desvalorización de sus propiedades. Pero el gobierno municipal, encabezado por la presidenta Laura Imelda Pérez, hizo oídos sordos. Se priorizó el espectáculo, el negocio, la imagen pública… antes que el bienestar de la comunidad.
Durante las noches, el ruido de la feria no dejará dormir a nadie. Durante el día, los comerciantes verán sus ventas desplomarse al no poder acceder los clientes en auto. Las cocheras estarán bloqueadas, las banquetas invadidas. Nadie se hará responsable de los daños. La policía sólo custodia a los interesados en colocar los juegos, no en la paz vecinal.
Este acto fue más que una decisión equivocada: fue un atropello. Fue la muestra clara de un gobierno que olvidó a quienes lo eligieron, que prefirió las luces de colores al respeto por el tejido social. Le dio la espalda a quienes han construido la historia viva de Tlaquepaque con su trabajo diario.
Hoy, los vecinos siguen luchando. No contra una feria en otro lugar, sino contra la imposición y la indiferencia. Porque más allá del ruido y los juegos, lo que duele es la falta de respeto. Porque la calle Hidalgo no es terreno de fiesta: es hogar, es historia, es comunidad. Y esa, ninguna autoridad tiene derecho a pisotearla.