20/07/2026
Hace unos días me encontraba de ocioso en la presa platicando gustosamente con los amigos, era domingo y cómo suele suceder, coincidimos en ese espacio. Entre risas, interrogantes, expresiones de asombro y demás características de una charla cotidiana, manteníamos una plática informal propia de las amistades y el lugar.
Repentinamente aparecieron más amigos, pero lo sorprendente del momento fue ver que en esa camioneta de la cual descendieron, lo hacía también el tío Francisco Cruz Machuca mejor conocido como tío “Chico bigotes”.
Estreché la palma de su mano como acostumbramos el saludo cotidiano, al mismo tiempo que cuestioné el motivo de su andanza por esos rumbos.
-Fuimos a traer un poco de leña- respondió Fidel a tiempo que respondía a mi saludo cordial.
- Qué bueno que los acompañó tío Chico- le dije cómo para entablar conversación.
- No pues ya ves que está gente grande no sabe estar quieta, no solamente nos acompañó, también anduvo en chinga- exclamó Andrés orgulloso de la vitalidad de su papá.
- ¿Enserio?, hijoles pues quiere cuidado con el tío, ya tiene sus años- respondí.
- Pero vieras que no se raja, hay anda contento el viejo- me dice Fidel.
- ¡A cómo chingao no, pues si todavía servimos, que no se les olvide que somos de buena cacha!- exclamó tío Chico poniendo de manifiesto su presencia en el lugar.
Compartimos un guaco por el gusto de toparnos, intercambiamos una que otra historia breve y alusiva al rancho, y me quedé con la idea de que esa es la gente de antes, gente del rancho, personas sanas, sin mayores complicaciones y que aún a su edad (94 años para ser exactos) tienen esa fortaleza que ya no es común apreciar en nuestros días, es por eso que no debemos echar en s**o roto su expresión con la cual se despidió aquel día:
- Hay que cuidarse porque para llegar a mis años, no está tan fácil…
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Colaboración con las 📸 Andrés Cruz Glez.