01/05/2026
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El Día de la Niña y el Niño en México se celebra cada 30 de abril y tiene su origen en 1924, cuando durante el gobierno de Álvaro Obregón y con el impulso del entonces secretario de Educación José Vasconcelos, se estableció esta fecha como un llamado a reconocer a la infancia como sujeto de derechos.
Esta iniciativa surgió en sintonía con los acuerdos internacionales de protección a la niñez impulsados tras la Primera Guerra Mundial, cuando el mundo comenzó a mirar con mayor seriedad las condiciones de vida de las niñas y los niños.
Más que una celebración con dulces o regalos, este día nos invita a reflexionar: ¿cómo estamos cuidando, escuchando y respetando a las niñeces?
Las niñas y los niños no son “el futuro”, son el presente vivo de nuestra sociedad. En ellos se construyen valores, formas de relacionarse, maneras de aprender y de habitar el mundo. Atenderlos significa garantizar sus derechos, ofrecer espacios seguros, afectivos y libres de violencia, y reconocer su capacidad de opinar, crear y transformar.
Aquí es donde el juego cobra una fuerza enorme. El juego no es solo entretenimiento: es una herramienta profunda de aprendizaje, expresión emocional y construcción de vínculos. A través del juego, las niñas y los niños desarrollan habilidades sociales, cognitivas y emocionales que les acompañarán toda la vida.
Para Jugar es Crecer, las niñas y los niños son uno de los corazones de todo lo que hacemos. Nuestras capacitaciones y talleres existen porque creemos firmemente en su potencial.
Apostamos por experiencias lúdicas que no solo divierten, sino que generan aprendizajes significativos, donde las y los adultos también tienen un papel clave: acompañar, aprender y compartir desde una mirada respetuosa. sobre todo en las ludotecas y esto se ve reflejado en nuestros cursos.
Porque cuando una niña o un niño juega, no solo se divierte…
explora, aprende, se expresa y construye su mundo.
Y cuando como sociedad ponemos al juego y a la infancia en el centro, estamos sembrando comunidades más humanas, empáticas y conscientes.