05/04/2026
CRISTO PASÓ POR EL MAYAB
Las leyendas mayas de Cristo en Yucatán son relatos sincréticos que mezclan la fe católica traída por los españoles con la cosmovisión y espiritualidad maya. Estas narraciones suelen centrarse en imágenes milagrosas o apariciones en el monte y de los escasos relatos que han llegado hasta el presente se centran en la pasión de Cristo o bien cuando este pasaba huyendo junto a su madre la Virgen María. En su recorrido presenció diferentes situaciones, que tuvo como consecuencia que fuera santificando y bendecidos los hombres y sus actividades, los animales y hasta las plantas.
Probablemente estos relatos surgieron en los circulo de doctrina como parte de la pedagogía de la enseñanza del evangelio, o bien interpretaciones bíblicas aplicadas a la región por parte de los mismos mayas catequistas o intelectuales.
Se dice que los judíos seguían los pasos de Jesús por Yucatán, preguntando a unos milperos si lo habían visto pasar, estos aseguraron a verlo visto correr. Entonces los judíos prepararon una trampa, por lo que cavaron un agujero en la tierra y lo taparon con varas de madera y mucho guano. Cuando Jesús regreso a la milpa, cayó dentro de esta trampa, porque él era muy bueno y tenía que cumplirse que debería morir. Por eso el domingo de ramos, decían los antiguos, se reparte el guano para recordar cómo fue apresado.
Se dice que cuando Cristo y su Madre Santísima pasaron por estas tierras perseguidos por los judíos, ocurrió que el pájaro Sakpakal cantó al verlos, diciendo: “¡Jalal póokché! ¡Jalal póokche! ¡Jalal póokché! Que quiere decir: ¡caminan por la orilla de la milpa quemada! Como es marzo o abril la semana santa es tiempo de quemas de la milpa. Con esto la tórtola india denunció a Jesús. En castigo no le está permitido beber el agua de los cenotes, se tiene que conformar con las aguadas y sartenejas, sufriendo en la sequía de fuerte sed.
Se dice que Jesús su Santísima Madre estaban caminando sigilosos, fueron descubiertos por una parvada de pájaros beech´, ósea la codorniz, que levantó el vuelo con estruendo, que asustó a la Virgen María y dio aviso a los judíos que los seguían. En consecuencia, este pájaro fue castigado a no volar alto y hacer sus nidos en ramas bajas, estando cerca de la mano del cazador.
Mientras que otros pájaros ayudaron. Como el Tsutsuy que, ante el interrogatorio de los judíos, cantó: “¡Tsu´utsul bej! ¡Tsu´utsul bej!” que quiere decir: el camino está cerrado. Y con esto los judíos desistieron de continuar. Por esto este pájaro fue bendecido para beber agua en todos los cenotes, aguadas, haltunes, y si penetrara caverna alguna el agua brotaría para él.
Los mismo ocurrió con el pájaro Chibilub, quien se colocó a los pies de Jesús y lo acaricio mientras cantaba: ¡Chibilub! ¡Chibilub! Que quiere decir: ya vienen, están cerca. Por esta acción este pajarito fue privilegiado para volar alto, anidar en las altas copas de los árboles y cantar su aviso que le quedó como nombre.
Se dice que cuando Jesús huía pasó por una milpa que están siendo quemada, y las plantas de sus pies quedó marcada en la ceniza blanca, por eso cuando arrecian los vientos en el viernes santo, donde hay milpa recién quemada se marca la huella de unos pies en la ceniza, especialmente en donde el milpero es inocente y noble en su actuar.
Muchas de estas antiguas leyendas místicas que repitieron por generaciones nuestros abuelos, paulatinamente se ha ido disolviendo, sin embargo, la tradición oral existente revela esa asimilación y resistencia entre los mayas cristianos y la figura máxima de Cristo. A este llamaron con la invocación de Kichkelem Yum ósea el hermoso Señor divino, mientras metidos de teólogos los evangelizadores se empeñaron en llamaron como Mejen Di´os bil, en alusión a la segunda persona de la Trinidad.
Texto de José Iván Borges Castillo
Tekal de Venegas, Semana Santa- 2026