18/01/2025
A dos meses, familias de la Colonia Amador Torres siguen sin justicia: negligencia del H. Ayuntamiento de Tlapacoyan y Salvador Murrieta Moreno les arrebató su patrimonio.
Todo comenzó con un proyecto mal planeado de pavimentación de calles. Las máquinas enviadas por el ayuntamiento escarbaron el terreno sin tomar en cuenta las consecuencias. El 3 de diciembre, las fuertes lluvias agravaron la situación, ocasionando deslizamientos que dejaron a muchas familias con daños irreparables en sus viviendas.
A pesar de que los hechos apuntan directamente a la negligencia de la administración municipal, hasta el momento no se han fincado responsabilidades ni sancionado a los involucrados. Por el contrario, las autoridades municipales parecen más interesadas en silenciar a los damnificados que en atenderlos. Los afectados han denunciado que han recibido amenazas para que no exijan sus derechos ni demanden soluciones al ayuntamiento, lo que pone en evidencia el manejo autoritario y poco empático de la situación.
En un intento por apaciguar la indignación, Salvador Murrieta entregó kits básicos gestionados por el DIF Estatal Veracruz Oficial. Pero estas acciones no solo resultaron insuficientes, sino que insultan a las familias que lo han perdido todo y que esperaban justicia, no caridad.
El Ayuntamiento de Tlapacoyan es responsable no solo de los daños materiales, sino también de la falta de planeación y seguimiento de sus proyectos. Las máquinas que iniciaron la obra fueron retiradas sin que se evaluaran los riesgos, dejando a las familias a merced de las lluvias. A pesar de la magnitud de la tragedia, ni Salvador Murrieta ni su equipo han presentado un plan de reparación del daño ni asumido públicamente su culpa.
Mientras tanto, ni las legisladoras locales ni la federal han intervenido para garantizar que se haga justicia. La indiferencia de las autoridades agrava la situación de vulnerabilidad de las familias afectadas, quienes han quedado desamparadas y sin un camino claro hacia la recuperación.
Salvador Murrieta y su administración cargan con la responsabilidad de haber causado esta tragedia y de no ofrecer soluciones reales. Su gestión de este caso no solo refleja negligencia, sino también un desprecio alarmante hacia las necesidades de los ciudadanos que dice representar. ¿Hasta cuándo continuará el abandono? ¿Y cuántas familias más tendrán que sufrir para que las autoridades de Tlapacoyan asuman sus responsabilidades?