07/09/2023
En una nación lejana, se alzó un gobierno que prometía un futuro brillante. Con el tiempo, sin embargo, esta administración comenzó a tejer su tela de corrupción, un tapiz oscuro que cubría cada rincón del país.
Bajo la fachada de progreso, el gobierno corrupto se embarcó en la creación de sus propias empresas, todas controladas por familia, amigos y los mismos individuos que debían servir al pueblo. Estas compañías prosperaron a costa de los recursos nacionales y la riqueza del pueblo.
En las carreteras, los edificios y los hospitales, aparecían señales de desarrollo, pero la realidad era que estos proyectos eran simplemente fachadas para enriquecer a los amigos del poder. El pueblo se encontraba en una jaula dorada, rodeado de infraestructura reluciente pero incapaz de g***r de los beneficios. Escuelas bonitas pero con una educación que no era lo suficiente buena. Hospitales gratuitos pero con una atención deficiente.
Todo corrupto tiene su precio y en lo único que piensan las veinticuatro horas del día, es como tomar ventaja. Los corruptos en el gobierno comenzaron a vender los recursos naturales del país, la tierra que pertenecía a generaciones enteras, entregada a los intereses privados extranjeros. El agua, frijoles, carne, café todo quedaba en manos de los extranjeros. Las mejores viviendas, las mejores tierras eran entregadas a los extranjeros. Los hospitales, escuelas y carreteras que una vez fueron construidos para ganar el apoyo del pueblo, los corruptos del gobierno terminaron privatizando. El pueblo, ajeno a estas transacciones, enfrentaba el aumento constante de los precios de los alimentos y de los insumos esenciales. Muchos ciudadanos optaron por emigrar a otros países, desatando así, la desunión familiar.
La inflación se convirtió en una sombra que oscurecía la vida cotidiana. Los bolsillos del pueblo se volvieron más ligeros, mientras que los corruptos del gobierno y sus amigos, amasaban fortunas cada vez mayores.
Esta historia es un recordatorio de que un gobierno corrupto es una bomba de tiempo que amenaza la estabilidad de una nación. Su sed insaciable de poder y riqueza socava los cimientos de la sociedad, dejando al pueblo vulnerable y desprotegido. La lucha contra la corrupción es esencial para preservar la prosperidad y la justicia en cualquier país.
Si vos por casualidad vivís en un país así, hazte la pregunta…. vale la pena callar y permitir que un gobierno corrupto juegue con la estabilidad de mi familia, de mis seres queridos? Vale la pena que mi familia y yo aguantemos penurias a diario, mientras los corruptos y sus amigos viven cómodamente?
No se necesitan armas, no se necesita una guerra civil, no se necesita traer más catástrofe a un país empobrecido. Lo que se necesita es levantar tu voz y que poco a poco cada ciudadano deje escuchar su voz. Exigir cuentas claras, exigir transparencia a todos los niveles. Exigir que se meta preso a los verdaderos criminales y no al inocente. Que paren las violaciones a los derechos humanos.
No podes seguir pensando que tu salvación está en las manos de alguien que demuestra ser una persona sin moral, sin la más mínima decencia y respeto por su pueblo. No podes seguir pensando que no existan personas capaces de amar a su país, a su pueblo. Ya no podemos seguir pensando en izquierdas o derechas que solo sirven para distanciarnos. Es mejor buscar el bien COMÚN, un entendimiento donde todos salgamos beneficiados y no solo los ricos. Te haz preguntado por qué a pesar de todas esas construcciones en el país tu situación en vez de mejorar empeora?
Hay que buscar como que todos tengamos derecho a una buena educación, a un servicio de salud DE CALIDAD. Pues de que sirve un edificio nuevo donde me den mala atención? Debemos buscar el entendimiento de que si vivimos en un país productor de bienes, que esos bienes sirvan al pueblo y se provean a precios accesibles.
En vos esta que tu situación cambie. Necesitas dejar de esperar a que otros levanten la voz por vos. Es hora de tomar conciencia y luchar por los cambios que conlleven a un mejor país para todos.