22/08/2026
𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗶́𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼: 𝗱𝗶𝗮́𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿, 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗲𝘇𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿𝗹𝗼.
𝑁𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑, 𝑒𝑙 𝑁𝑖𝑛̃𝑜 𝐶𝑜𝑠𝑡𝑒𝑟𝑜 𝑦 𝑙𝑎 𝑐𝑟𝑖𝑠𝑖𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝐸𝑠𝑡𝑎𝑑𝑜
El Perú enfrenta una hora decisiva. La extorsión y el sicariato golpean a transportistas, comerciantes y emprendedores; el Niño Costero amenaza viviendas, carreteras y cultivos; mientras la crisis sanitaria mantiene hospitales sin especialistas, pacientes sin medicamentos y miles de niños afectados por la anemia.
No son problemas aislados. Son las consecuencias de un Estado que reacciona tarde, coordina mal y muchas veces aparece cuando el daño ya está hecho. Frente a esta realidad, desde el Partido del Buen Gobierno hemos asumido una posición clara: ejercer una 𝗼𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗹𝗲𝗮𝗹 𝗮𝗹 𝗣𝗲𝗿𝘂́..
𝑵𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒍𝒆𝒂𝒍𝒕𝒂𝒅 𝒏𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒕𝒊𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝑮𝒐𝒃𝒊𝒆𝒓𝒏𝒐 𝒏𝒊 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒖 𝒇𝒓𝒂𝒄𝒂𝒔𝒐. 𝑬𝒔𝒕𝒂́ 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒕𝒊𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒖𝒅𝒂𝒅𝒂𝒏𝒐𝒔. 𝑷𝒐𝒓 𝒆𝒔𝒐, 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒂𝒍𝒅𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒃𝒆𝒏𝒆𝒇𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏 𝒂𝒍 𝒑𝒂𝒊́𝒔, 𝒄𝒖𝒆𝒔𝒕𝒊𝒐𝒏𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒋𝒖𝒅𝒊𝒒𝒖𝒆𝒏 𝒚 𝒇𝒊𝒔𝒄𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆𝒛𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒍𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓 𝒂𝒃𝒖𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓.
No estamos aquí para justificar al oficialismo ni para paralizar al Ejecutivo con cálculos partidarios. El Perú ya ha pagado demasiado por dos extremos igualmente dañinos: gobiernos que exigen obediencia y oposiciones que confunden fiscalización con destrucción. Nosotros proponemos otro camino: 𝒊𝒏𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒊𝒓, 𝒅𝒊𝒂́𝒍𝒐𝒈𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒓𝒖𝒊𝒓 𝒚 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒇𝒆𝒏𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒍 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒆́𝒔 𝒏𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍.
La primera urgencia es la seguridad. Durante el primer semestre de 2026 se registraron más de doce mil denuncias relacionadas con extorsión y chantaje. Detrás de cada cifra existe un transportista amenazado, un comerciante obligado a pagar cupos y una familia que vive con miedo.
Cuando una organización criminal cobra impuestos ilegales y decide quién puede trabajar, circular o vivir, no estamos solamente ante un problema policial. Estamos ante una disputa por la autoridad del Estado.
Por eso sostenemos que el crimen organizado no será derrotado con la militarización permanente de las calles. Las Fuerzas Armadas pueden brindar apoyo excepcional, pero no reemplazan la inteligencia policial, la investigación fiscal, el control penitenciario ni la persecución del dinero ilícito.
Nuestra propuesta es reorganizar y depurar la Policía, integrar la información criminal, utilizar tecnología, controlar las comunicaciones desde los penales y seguir la ruta del dinero. No basta capturar al cobrador del cupo. Tenemos que llegar al cabecilla, al financista, al funcionario corrupto y al patrimonio levantado con recursos criminales. La seguridad exige menos espectáculo y más inteligencia, instituciones limpias y resultados verificables.
La segunda urgencia es el Niño Costero. El ENFEN mantiene la alerta y advierte que el fenómeno podría alcanzar una magnitud fuerte o extraordinaria. El país conoce sus consecuencias; por tanto, ninguna autoridad puede alegar sorpresa.
Prevenir significa intervenir quebradas y drenajes, proteger carreteras y sistemas de agua, preparar hospitales y escuelas, y garantizar apoyo oportuno a agricultores y pescadores. Desde el Congreso exigiremos información pública sobre los puntos críticos, los presupuestos asignados, las obras preventivas y sus responsables.
La eficacia no se medirá por las reuniones convocadas después del desastre, sino por las vidas protegidas, los servicios que continúen funcionando y las pérdidas que se logren evitar antes de las lluvias.
La tercera urgencia es la salud. La fragmentación entre el Ministerio de Salud, EsSalud y los demás subsistemas continúa generando desigualdad, desabastecimiento y abandono. No aceptamos que la posibilidad de recibir atención dependa del seguro, del lugar de residencia o de la capacidad económica de una familia.
Proponemos avanzar hacia un sistema integrado, con atención mediante el DNI, historia clínica interoperable, fortalecimiento del primer nivel, telemedicina y compras transparentes de medicamentos. La salud no puede medirse por el número de hospitales inaugurados. Un hospital sin médicos ni medicinas es una construcción, no un verdadero servicio público.
Nuestra responsabilidad es ahora mayor porque Óscar Reto, representante del Partido del Buen Gobierno, preside la Cámara de Diputados. Ya no estamos únicamente en el terreno de las propuestas: participamos en la definición de la agenda legislativa, la fiscalización y la construcción de mayorías.
Asumimos ese poder como un servicio, no como una cuota partidaria. La Cámara debe conducirse con austeridad, transparencia y capacidad para colocar las urgencias nacionales por encima de los intereses particulares. Cada acuerdo debe tener una finalidad pública y cada decisión relevante debe poder explicarse ante la ciudadanía.
Para nosotros, el centro político no significa indecisión ni comodidad. 𝗦𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗼: 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼, 𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗼𝘀. 𝗗𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗺𝗲𝘁𝗲𝗿𝘀𝗲. 𝗙𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿. 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀.
El Perú no necesita una oposición leal al Gobierno ni una oposición comprometida con su fracaso. 𝗡𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗹𝗲𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗶́𝘀, 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗮𝗹 𝗰𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻, 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗲𝗻𝗶𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗮𝘀𝘁𝗿𝗲𝘀, 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝘆 𝗰𝗼𝗹𝗼𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗶́𝗺𝗶𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗼𝗰𝗿𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿.
Ese es nuestro compromiso: 𝗳𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗼𝗯𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿, 𝗱𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝘀𝗼𝗺𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀.
El Perú no puede seguir esperando. Es tiempo de que la política vuelva a escuchar, resolver y servir.
*𝑅𝑒𝑣𝑖𝑠𝑒𝑑 𝑏𝑦 Mark Paira - Política