Partido del Buen Gobierno - Apurímac

Partido del Buen Gobierno - Apurímac !Trabajemos juntos por
UN MEJOR PAÍS! El Perú necesita un BUEN GOBIERNO.

𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗶́𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼: 𝗱𝗶𝗮́𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿, 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗲𝘇𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿𝗹𝗼.𝑁𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑, 𝑒𝑙 𝑁𝑖𝑛̃𝑜 𝐶...
22/08/2026

𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗶́𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼: 𝗱𝗶𝗮́𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿, 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗲𝘇𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿𝗹𝗼.
𝑁𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑, 𝑒𝑙 𝑁𝑖𝑛̃𝑜 𝐶𝑜𝑠𝑡𝑒𝑟𝑜 𝑦 𝑙𝑎 𝑐𝑟𝑖𝑠𝑖𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝐸𝑠𝑡𝑎𝑑𝑜

El Perú enfrenta una hora decisiva. La extorsión y el sicariato golpean a transportistas, comerciantes y emprendedores; el Niño Costero amenaza viviendas, carreteras y cultivos; mientras la crisis sanitaria mantiene hospitales sin especialistas, pacientes sin medicamentos y miles de niños afectados por la anemia.

No son problemas aislados. Son las consecuencias de un Estado que reacciona tarde, coordina mal y muchas veces aparece cuando el daño ya está hecho. Frente a esta realidad, desde el Partido del Buen Gobierno hemos asumido una posición clara: ejercer una 𝗼𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗹𝗲𝗮𝗹 𝗮𝗹 𝗣𝗲𝗿𝘂́..

𝑵𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒍𝒆𝒂𝒍𝒕𝒂𝒅 𝒏𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒕𝒊𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝑮𝒐𝒃𝒊𝒆𝒓𝒏𝒐 𝒏𝒊 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒖 𝒇𝒓𝒂𝒄𝒂𝒔𝒐. 𝑬𝒔𝒕𝒂́ 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒕𝒊𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒖𝒅𝒂𝒅𝒂𝒏𝒐𝒔. 𝑷𝒐𝒓 𝒆𝒔𝒐, 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒂𝒍𝒅𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒃𝒆𝒏𝒆𝒇𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏 𝒂𝒍 𝒑𝒂𝒊́𝒔, 𝒄𝒖𝒆𝒔𝒕𝒊𝒐𝒏𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒋𝒖𝒅𝒊𝒒𝒖𝒆𝒏 𝒚 𝒇𝒊𝒔𝒄𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆𝒛𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒍𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓 𝒂𝒃𝒖𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓.

No estamos aquí para justificar al oficialismo ni para paralizar al Ejecutivo con cálculos partidarios. El Perú ya ha pagado demasiado por dos extremos igualmente dañinos: gobiernos que exigen obediencia y oposiciones que confunden fiscalización con destrucción. Nosotros proponemos otro camino: 𝒊𝒏𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒊𝒓, 𝒅𝒊𝒂́𝒍𝒐𝒈𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒓𝒖𝒊𝒓 𝒚 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒇𝒆𝒏𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒍 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒆́𝒔 𝒏𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍.

La primera urgencia es la seguridad. Durante el primer semestre de 2026 se registraron más de doce mil denuncias relacionadas con extorsión y chantaje. Detrás de cada cifra existe un transportista amenazado, un comerciante obligado a pagar cupos y una familia que vive con miedo.

Cuando una organización criminal cobra impuestos ilegales y decide quién puede trabajar, circular o vivir, no estamos solamente ante un problema policial. Estamos ante una disputa por la autoridad del Estado.

Por eso sostenemos que el crimen organizado no será derrotado con la militarización permanente de las calles. Las Fuerzas Armadas pueden brindar apoyo excepcional, pero no reemplazan la inteligencia policial, la investigación fiscal, el control penitenciario ni la persecución del dinero ilícito.

Nuestra propuesta es reorganizar y depurar la Policía, integrar la información criminal, utilizar tecnología, controlar las comunicaciones desde los penales y seguir la ruta del dinero. No basta capturar al cobrador del cupo. Tenemos que llegar al cabecilla, al financista, al funcionario corrupto y al patrimonio levantado con recursos criminales. La seguridad exige menos espectáculo y más inteligencia, instituciones limpias y resultados verificables.

La segunda urgencia es el Niño Costero. El ENFEN mantiene la alerta y advierte que el fenómeno podría alcanzar una magnitud fuerte o extraordinaria. El país conoce sus consecuencias; por tanto, ninguna autoridad puede alegar sorpresa.

Prevenir significa intervenir quebradas y drenajes, proteger carreteras y sistemas de agua, preparar hospitales y escuelas, y garantizar apoyo oportuno a agricultores y pescadores. Desde el Congreso exigiremos información pública sobre los puntos críticos, los presupuestos asignados, las obras preventivas y sus responsables.

La eficacia no se medirá por las reuniones convocadas después del desastre, sino por las vidas protegidas, los servicios que continúen funcionando y las pérdidas que se logren evitar antes de las lluvias.

La tercera urgencia es la salud. La fragmentación entre el Ministerio de Salud, EsSalud y los demás subsistemas continúa generando desigualdad, desabastecimiento y abandono. No aceptamos que la posibilidad de recibir atención dependa del seguro, del lugar de residencia o de la capacidad económica de una familia.

Proponemos avanzar hacia un sistema integrado, con atención mediante el DNI, historia clínica interoperable, fortalecimiento del primer nivel, telemedicina y compras transparentes de medicamentos. La salud no puede medirse por el número de hospitales inaugurados. Un hospital sin médicos ni medicinas es una construcción, no un verdadero servicio público.

Nuestra responsabilidad es ahora mayor porque Óscar Reto, representante del Partido del Buen Gobierno, preside la Cámara de Diputados. Ya no estamos únicamente en el terreno de las propuestas: participamos en la definición de la agenda legislativa, la fiscalización y la construcción de mayorías.

Asumimos ese poder como un servicio, no como una cuota partidaria. La Cámara debe conducirse con austeridad, transparencia y capacidad para colocar las urgencias nacionales por encima de los intereses particulares. Cada acuerdo debe tener una finalidad pública y cada decisión relevante debe poder explicarse ante la ciudadanía.

Para nosotros, el centro político no significa indecisión ni comodidad. 𝗦𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗼: 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼, 𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗼𝘀. 𝗗𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗺𝗲𝘁𝗲𝗿𝘀𝗲. 𝗙𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿. 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀.

El Perú no necesita una oposición leal al Gobierno ni una oposición comprometida con su fracaso. 𝗡𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗹𝗲𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗶́𝘀, 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗮𝗹 𝗰𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻, 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗲𝗻𝗶𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗮𝘀𝘁𝗿𝗲𝘀, 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝘆 𝗰𝗼𝗹𝗼𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗶́𝗺𝗶𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗼𝗰𝗿𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿.

Ese es nuestro compromiso: 𝗳𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗼𝗯𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿, 𝗱𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝘀𝗼𝗺𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀.

El Perú no puede seguir esperando. Es tiempo de que la política vuelva a escuchar, resolver y servir.

*𝑅𝑒𝑣𝑖𝑠𝑒𝑑 𝑏𝑦 Mark Paira - Política

El Perú no puede esperarEl Perú enfrenta tres urgencias que ya no admiten discursos ni improvisaciones: la inseguridad, ...
19/08/2026

El Perú no puede esperar

El Perú enfrenta tres urgencias que ya no admiten discursos ni improvisaciones: la inseguridad, el Niño Costero y la crisis de los servicios públicos.

La extorsión y el sicariato están sometiendo a transportistas, comerciantes y emprendedores. Cuando una persona debe elegir entre pagar un cupo o arriesgar su vida, el Estado comienza a perder autoridad frente al crimen.

Jorge Nieto ha planteado una respuesta clara: la seguridad no se recuperará militarizando permanentemente las calles. Se necesita inteligencia policial y financiera, tecnología, depuración de la Policía, control efectivo de los penales y coordinación entre la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial. No basta detener al cobrador; hay que llegar al cabecilla, al financista, al funcionario corrupto y al patrimonio criminal.

El Niño Costero representa otra amenaza inmediata. El país conoce sus consecuencias y ya no puede alegar sorpresa. Prevenir significa intervenir quebradas y drenajes, proteger carreteras, puentes, hospitales y colegios, y respaldar a pescadores y agricultores antes de que pierdan su producción. La prevención siempre parece costosa hasta que llega el desastre y terminamos pagando mucho más.

A ello se suma un sistema de salud fragmentado, con establecimientos sin especialistas, medicamentos insuficientes e instituciones que no se comunican. Buen Gobierno propone avanzar hacia un sistema integrado, atención mediante el DNI, historia clínica interoperable y fortalecimiento del primer nivel.

Frente a estas urgencias, el Partido del Buen Gobierno ha definido su postura como una **“oposición leal al Perú”**: apoyar lo que beneficie a la ciudadanía, rechazar lo que la perjudique y mantener independencia frente al gobierno de Keiko Fujimori.

Algunos llaman a esta posición “ni chicha ni limonada”. Se equivocan. Tener centro no significa carecer de posición; significa tener criterio propio. Es no obedecer ciegamente al Gobierno, pero tampoco convertir la oposición en una maquinaria de bloqueo.

Respaldar una decisión correcta no es sometimiento. Fiscalizar con firmeza no es desestabilización. Dialogar tampoco significa renunciar a los principios.

El Perú no necesita una oposición comprometida con el fracaso del Gobierno ni un oficialismo dispuesto a justificarlo todo. Necesita fuerzas políticas leales al país, capaces de **fiscalizar sin obstruir, dialogar sin someterse y construir sin renunciar**.

Porque el Perú no puede esperar. Y la política que no responde a sus urgencias termina siendo parte del problema.

*Revised by Mark Paira

19/08/2026
19/08/2026
El papel estratégico del Partido del Buen GobiernoUna fuerza de equilibrio que contribuye a la estabilidad y al desarrol...
19/08/2026

El papel estratégico del Partido del Buen Gobierno

Una fuerza de equilibrio que contribuye a la estabilidad y al desarrollo del Perú

El Perú ha pasado demasiado tiempo atrapado entre dos maneras de hacer política que terminaron debilitando al país: una oposición dedicada a bloquear cualquier iniciativa del Gobierno y un oficialismo dispuesto a justificar todas las decisiones del Ejecutivo.

Frente a esos extremos, el Partido del Buen Gobierno está construyendo una posición diferente. Ejerce una oposición democrática, independiente y responsable: fiscaliza con firmeza, pero también dialoga, propone y contribuye a alcanzar acuerdos cuando el interés nacional lo exige.

Con 18 diputados, siete senadores y la presidencia de la Cámara de Diputados, Buen Gobierno ocupa un lugar relevante en el nuevo escenario político. Su representación le permite participar activamente en la formación de mayorías, promover reformas y ejercer un contrapeso democrático frente al gobierno de Keiko Fujimori.

El partido no respalda al Ejecutivo de manera incondicional ni trabaja para provocar su fracaso. Su posición consiste en apoyar aquello que beneficia a la población, cuestionar las decisiones que pueden perjudicarla y presentar alternativas frente a las respuestas insuficientes del Gobierno.

Fiscaliza sin paralizar

Buen Gobierno está contribuyendo a preservar el equilibrio entre los poderes del Estado. Su actuación parte de una idea sencilla, pero fundamental: la gobernabilidad no significa concentración del poder y la fiscalización no debe convertirse en obstrucción.

Desde el Congreso, su bancada examina los pedidos de facultades legislativas, los estados de emergencia, la ejecución presupuestal y las decisiones del Ejecutivo. Cada medida es evaluada por sus efectos sobre la población y no únicamente por el partido que la propone.

Ante problemas urgentes como la inseguridad ciudadana y los efectos del Fenómeno El Niño, Buen Gobierno mantiene una actitud constructiva. Reconoce que el Ejecutivo necesita capacidad para actuar con rapidez, pero también sostiene que ninguna emergencia debe utilizarse para debilitar los controles, reducir la transparencia o gastar recursos públicos sin una adecuada supervisión.

Por eso, el partido respalda las acciones necesarias, exige resultados concretos y vigila que los recursos lleguen efectivamente a las familias y territorios afectados. Coopera con el país, pero no entrega un cheque en blanco al Gobierno.

Construye acuerdos para solucionar problemas

En un Congreso fragmentado, Buen Gobierno está cumpliendo una función articuladora. Sus representantes dialogan con distintas fuerzas políticas, acercan posiciones y contribuyen a formar mayorías alrededor de temas importantes para el país.

Esta capacidad está orientada a una agenda concreta: recuperar la seguridad ciudadana, enfrentar la crisis sanitaria, atender las consecuencias del Niño Costero, generar empleo, fortalecer la descentralización, combatir la anemia y modernizar el Estado.

El partido entiende que ningún sector político posee por sí solo todas las respuestas que el Perú necesita. Por esa razón, conversa con diferentes actores sin renunciar a su identidad ni perder su independencia.

Al mismo tiempo, marca distancia de los acuerdos motivados por cargos, cuotas o beneficios particulares. Su apuesta consiste en recuperar el verdadero sentido del diálogo político: convertirlo en una herramienta para solucionar problemas, construir estabilidad y alcanzar resultados que puedan explicarse públicamente.

Buen Gobierno está demostrando que dialogar no significa someterse y que construir acuerdos no obliga a renunciar a los principios.

Impulsa políticas que trascienden a los gobiernos

Uno de los mayores problemas del Estado peruano es la discontinuidad. Con frecuencia, cada nueva administración cambia prioridades, reemplaza equipos y abandona programas, incluso cuando estos comienzan a producir resultados. El Estado vuelve a empezar mientras los problemas continúan acumulándose.

Frente a esta realidad, Buen Gobierno promueve políticas que trascienden a los gobiernos. Su visión reconoce que la inseguridad, el sicariato, la anemia infantil, la precariedad sanitaria y los desastres naturales no se resuelven con medidas temporales ni con decisiones pensadas para el siguiente proceso electoral.

El partido impulsa acuerdos nacionales con objetivos de largo plazo, presupuestos sostenibles, responsabilidades institucionales e indicadores públicos. Su enfoque no se limita a producir nuevas leyes, sino que busca construir soluciones que puedan mantenerse, evaluarse y perfeccionarse con el tiempo.

Para Buen Gobierno, gobernar bien no consiste en anunciar medidas ni acumular normas. Consiste en organizar el Estado para que las instituciones funcionen, los recursos se utilicen responsablemente y las políticas públicas mejoren la vida de las personas.

Acerca el Congreso a las regiones

Buen Gobierno también está contribuyendo a reducir la distancia entre Lima y el resto del país. Su trabajo político reconoce que las decisiones nacionales no pueden seguir elaborándose únicamente desde la capital, sin comprender las diferentes realidades del territorio.

Los efectos del Niño Costero, la falta de agua, el deterioro de los servicios de salud, la inseguridad y las brechas productivas no se presentan de la misma manera en todas las regiones. Piura, Apurímac, Loreto y Tacna, por ejemplo, enfrentan necesidades distintas que requieren respuestas diseñadas desde cada realidad.

Por ello, el partido promueve el diálogo con gobiernos regionales, municipalidades, agricultores, pescadores, transportistas, profesionales de la salud y organizaciones sociales. Esta presencia territorial permite recoger demandas, identificar prioridades y convertirlas en iniciativas parlamentarias, decisiones presupuestales y propuestas de desarrollo.

Escuchar a las regiones no es para Buen Gobierno una ceremonia ni una fotografía política. Es una forma de gobernar y legislar con mayor conocimiento de la realidad.

El partido está actuando como un puente entre las regiones y el Congreso, acercando las necesidades de las comunidades a los espacios donde se toman las decisiones nacionales.

Practica la integridad desde el Congreso

La presidencia de la Cámara de Diputados coloca al Partido del Buen Gobierno bajo una observación especialmente exigente. Lejos de evitar esa responsabilidad, el partido la está convirtiendo en una oportunidad para promover una conducta parlamentaria basada en la austeridad, la transparencia y el respeto por los recursos públicos.

La gestión encabezada por Óscar Reto ha colocado en la agenda la necesidad de reducir privilegios, transparentar los gastos y recuperar la confianza ciudadana en el Congreso.

Buen Gobierno entiende que la mejor forma de diferenciarse no consiste en pronunciar discursos moralizadores, sino en demostrar una conducta distinta. Por eso, la transparencia, la sobriedad y la rendición de cuentas forman parte de su identidad política y de su manera de ejercer la representación.

El partido no solo exige integridad al Ejecutivo. También la practica dentro de su bancada y en los espacios institucionales que conduce.

El centro político que está construyendo una alternativa

Buen Gobierno está demostrando que el centro político no es un lugar cómodo desde el cual evitar definiciones. Tampoco es neutralidad frente a los problemas ni una posición calculada para agradar a todos.

Ser una fuerza de centro significa buscar equilibrio, actuar con responsabilidad y reconocer que el país necesita acuerdos para avanzar. Significa saber cuándo apoyar, cuándo cuestionar y cuándo proponer un camino diferente.

El partido dialoga con el Gobierno cuando el interés nacional lo requiere y se opone cuando considera que una decisión afecta a la ciudadanía o debilita la institucionalidad. Esa conducta expresa una forma madura de entender la política: evaluar cada medida por sus resultados y no solamente por quién la presenta.

Bajo el liderazgo de Jorge Nieto, Buen Gobierno está convirtiendo la idea de una **“oposición leal al Perú”** en una práctica política concreta: fiscalizar sin obstruir, dialogar sin someterse y construir sin renunciar a sus principios.

De esta manera, el partido no actúa solamente como una bancada importante dentro del Congreso. Se consolida como una fuerza democrática, territorial y reformista que contribuye a la estabilidad del país y construye una alternativa seria para el futuro.

En tiempos de polarización, Buen Gobierno demuestra que el centro político no es un lugar para permanecer inmóvil. Es el punto de encuentro desde el cual el Perú puede volver a avanzar.

*Revised by Mark Paira

Apurímac no necesita un Estado que solo aparezca en campaña. Necesita un Estado presente, eficiente y cercano a la gente...
12/08/2026

Apurímac no necesita un Estado que solo aparezca en campaña. Necesita un Estado presente, eficiente y cercano a la gente.

Necesitamos carreteras y conectividad digital que unan comunidades; agua para vivir y producir; apoyo real a nuestros agricultores y emprendedores; y servicios públicos que lleguen con calidad a cada provincia y distrito.

El desarrollo no se construye con discursos, sino con planificación, inversión responsable y resultados que mejoren la vida de las familias.

Desde el Partido del Buen Gobierno defendemos una política que escuche al territorio, convierta sus necesidades en soluciones y coloque a Apurímac en el centro de las decisiones nacionales.

Conectividad, seguridad hídrica, desarrollo productivo y un Estado verdaderamente presente. Ese es el camino hacia un Apurímac con más oportunidades.

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Avenida Circunvalación S/N. Frente A Caritas Abancay
Abancay
51

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