27/07/2026
El Sur peruano no puede seguir esperando: reconciliación con verdad, justicia y desarrollo social
Por: Enrique Valderrama
Vía: Diario Expreso
El Perú arrastra una fractura histórica que la parálisis política solo ha profundizado. Como lo he sostenido firmemente, el Estado central requiere reconciliarse con el sur del país. No podemos seguir en la dinámica de que cada gobierno esté de espaldas a regiones que exigen ser escuchadas. La estabilidad de nuestra república no se consolidará si insistimos en mantener en el casi olvido a millones de compatriotas que legítimamente demandan un cambio social profundo y con rostro humano.
Atender al Sur debe ser una prioridad nacional absoluta, pero esto no se agota en la retórica tradicional. Hace falta un gran programa de inversión social, de emergencia y de servicios básicos para cerrar brechas de infraestructura que castigan a los sectores más vulnerables. Escuelas, hospitales, carreteras, aeropuertos para potenciar el turismo, programas de crédito productivo; el gran proyecto del Gasoducto del Sur para la justicia social en materia energética, etc.
Sin embargo, la verdadera reconciliación nacional no se construye únicamente con cosas materiales, cemento o fierros. Una verdadera paz social exige sanar las heridas del alma de nuestro pueblo.Por ello, el Estado debe asumir un compromiso inquebrantable con encontrar la verdad sobre los fallecimientos de las protestas de fines de 2022. Las víctimas y sus familias merecen justicia, transparencia y una reparación que empiece por reconocer el dolor infligido. No habrá viabilidad democrática si pretendemos pasar la página sobre la base de la impunidad o el olvido selectivo. La justicia y la verdad son los cimientos morales obligatorios sobre los cuales debemos edificar el nuevo pacto social peruano. Ya lo pidió el alcalde de Puno, quién además invitó a la presidenta electa a visitar su ciudad. Creo que esa es la ruta.
En ese sentido, es fundamental delimitar los caminos hacia esa cohesión nacional. En el debate público actual, algunos sectores intentan imponer la narrativa de que la pacificación política pasa necesariamente por la liberación, la excarcelación, el indulto al ex presidente Pedro Castillo. Que es el único camino de reconciliación. Sin entrar al debate sobre su conveniencia o no, creo que se equivocan al pensar que es la única alternativa.
La verdadera reconciliación se logra atendiendo las causas estructurales del descontento del Sur y teniendo la decisión de atender su reclamo por verdad y justicia. El desafío del país real nos exige un recambio generacional y una mirada política audaz.
Necesitamos reconciliar al Estado con sus regiones mediante la firmeza en favor del desarrollo con equidad y contra la criminalidad, pero con una profunda sensibilidad hacia la justicia social. El Sur del Perú es uno de los motores de nuestra identidad y de gran parte de nuestra riqueza; no merece indiferencia ni paliativos superficiales. Es momento de un compromiso integral que combine el shock de inversión pública con el rescate de la dignidad, la memoria y la verdad para cada uno de los peruanos. Solo así construiremos la patria unida que merecemos.