02/08/2026
Oh, María, Madre del amor y Madre mía.
Tómame de tu mano y dame tu compañía.
Y llévame a Jesús para amarlo, para alabarlo, para adorarlo.
Dame tu esperanza, para bajar el pan vivo del cielo, y entregarme a Él cuando
Él se abandona en mis manos:
─ enséñame a hacerme ofrenda en la patena y en el cáliz, como lo haces tú,
como lo hace Él;
─ enséñame a bendecir el pan y el vino con devoción y con fe, mientras Él,
con su poder y por mis manos, realiza la transubstanciación;
─ enséñame a elevarlo, para adorarlo y profesar ante su pueblo mi fe;
─ enséñame a doblar mis rodillas, mientras lo llevo al descanso del altar.
Dame tu fe, para que pueda verlo y creer en Él, bajo las especies del pan y del
vino.
Y cuando esté frente a Él:
─ enséñame a adorarlo con mis labios al besarlo;
─ enséñame a adorarlo con mi lengua al recibirlo;
─ enséñame a adorarlo con mi corazón, al hacerlo mío, para hacerme suyo;
─ enséñame a adorarlo con toda mi alma, cuando esté tan íntimamente
unido a mí, como lo está contigo;
Hora Santa de Reparación
─ enséñame a adorarlo con toda mi mente, al ser consciente de que es Dios
a quien recibo;
─ enséñame a adorarlo con todas mis fuerzas en la Eucaristía, como la
máxima expresión de mi amor por Él;
─ enséñame a profesar mi fe, para que otros crean en Él.
Dame tu gracia para entregarme a Él, así como Él lo hace conmigo.
Dame tu pureza, porque soy indigno.
Dame tu amor y enséñame a amarlo, como lo haces tú.
Dame tu silencio, para hablar con su Palabra.
Dame tu perseverancia, para permanecer en Él como Él permanece en mí.
Y después:
─ enséñame a postrarme a sus pies, para alabarlo y adorarlo
constantemente: en cada obra, en cada palabra, en cada sacramento, en
cada acto de amor, en cada sacrificio, en cada oración y en todo
momento, con toda creatura, en los cielos, en la tierra y en todo lugar.
Amén.