31/05/2026
“Generales ajenos” y la importancia de formar cuadros políticos propios
Adrian Santos Churaira/mayo 31, 2026
La frase “En politica no se ganan batallas con generales ajenos” se la escuché a Juan Sheput. Sí, el mismo que antes era un opositor a la dictadura fujimorista y hoy defiende abiertamente a Keiko Fujimori a cambio de un ministerio. El autor original de esta frase no se sabe con exactitud, pero la idea está muy ligado al pensamiento estratégico de Sun Tzu o Nicolás Maquiavelo.
La frase tiene un significado profundo, no solo en el campo de la estrategia militar, sino también en la política. Advierte y previene sobre el riesgo de depender de políticos prestados, de candidatos invitados o de dirigentes sin compromiso ni identidad con el proyecto político al que representan.
Esto quedó demostrado en el debate técnico entre Fuerza Popular y Juntos por el Perú. Los “generales ajenos” de JP —Pedro Francke, Sinesio López, Gustavo Guerra y Hernando Cevallos— no supieron explicar las principales propuestas políticas, y menos convencer al electorado. Más allá del nerviosismo, del balbuceo constante, de la debilidad en sus intervenciones, de la incapacidad de manejar los tiempos, de no exponer las ideas fuerza con claridad, demostraron que no están de acuerdo o no les interesa la línea programática de JP.
El debate dejó una lección importante: no se puede ir a una batalla política con dirigentes improvisados, sin preparación política sólida o sin verdadera identidad partidaria. Si un partido político depende demasiado de cuadros ajenos, de políticos que solo buscan una cartera ministerial, de dirigentes y militantes que no asumen su rol de vanguardia termina debilitándose y corre el riesgo de fracasar. Un proyecto político no puede consolidarse ni mantenerse en el tiempo si depende de “generales ajenos”.
¿Quiénes son los “generales ajenos”? En el campo político y, específicamente, dentro de un partido político, son aquellos dirigentes sin compromiso histórico con el partido, sin iniciativa propia y con escasa formación política e ideológica. Son los congresistas sin lealtad al proyecto colectivo, sin compromiso orgánico y sin identidad ideológica (tránsfugas). Son aquellos militantes con síndrome de veteranismo, que por ser antiguos o fundadores forman círculos cerrados dirigenciales y de amiguismo y miran por encima del hombro y hasta menosprecian a los nuevos. Son aquellos candidatos que solo participan por conveniencia electoral y después desaparecen.
Un verdadero partido político debe preparar sus propios cuadros. Cuando abandona esa tarea y prioriza invitados antes que, a sus propios militantes, transmite un mensaje muy negativo: que la lealtad, el trabajo político y la formación no tienen valor. Eso genera frustración entre las bases, desmovilización y crisis interna. Comienza a debilitarse desde adentro. Poco a poco pierde organización, disciplina y cohesión.
Muchos militantes pasan años trabajando en barrios, provincias y regiones, organizando al partido y defendiendo sus ideas. Sin embargo, al momento de repartir espacios de poder, esos lugares terminan siendo ocupados por personas recién llegadas, sin historia ni compromiso real con la organización. El político invitado muchas veces actúa como un “mercenario político”: permanece mientras le conviene, ante una crisis suele abandonar el barco. Es necesario detectar a tiempo las actitudes desleales, el oportunismo y las ambiciones personales disfrazadas de compromiso político.
En el Perú, muchos partidos han dejado de ser organizaciones ideológicas sólidas y se han convertido en simples maquinarias electorales, vientres de alquiler o franquicias políticas. En lugar de construir dirigentes propios, prefieren buscar figuras conocidas de la farándula, personajes mediáticos con el único objetivo de atraer votos rápidamente.
La historia demuestra que muchos proyectos políticos no fracasan solamente por ataques externos, sino también por errores internos, por confiar la conducción a personas sin lealtad ni convicción. Un buque de guerra no puede ser dirigido por “generales ajenos”.
Vladimir Cerrón
Flavio Cruz Mamani
Segundo Montalvo