Porque las mujeres y las disidencias seguimos siendo víctimas de distintos tipos de violencias, tanto en el ámbito público como en el privado. Porque a seis años del , siguen y se incrementan los femicidios y la vulneración de nuestros derechos, porque nos sigue siendo difícil no ser “hombres". Las violencias de género están basadas en una relación desigual de poder (consecuencia de un
sistema político, económico y socio-cultural PATRIARCAL), que afecta nuestra vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también nuestra seguridad personal. Necesitamos un Estado que garantice el presupuesto para llevar adelante políticas públicas que hagan realidad las leyes para prevenir, sancionar y erradicar las violencias hacia las mujeres y las disidencias, como la de Educación sexual integral, entre otras… Empujemos juntas la conciencia feminista. Las violencias contra las mujeres es violencia de género entendiendo ésta como todo acto violento ejercido sobre una persona, justificado en los estereotipos de género. Cualquier mujer puede ser víctima de violencia de género: niñas, jóvenes, ancianas, casadas o solteras, de cualquier sector social y cultural. El riesgo se explica por el sólo hecho de ser mujer en una sociedad dominada por un modelo machista y excluyente, donde las relaciones de poder son desiguales y jerárquicas. También es violencia de género la que se ejerce sobre las personas por su elección sexual o identidad de género (g**s, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales, q***r, etc).
¿Por qué creemos que es posible dar batalla para conseguir por fin la igualdad de derechos? Los movimientos feministas a lo largo de la historia mundial, se han hecho oír, no han descansado en lograr muchos de los derechos que hoy logramos y es una deuda cultural que sigue en pie. El Estado tiene que avanzar en nuestras reivindicaciones, y nosotres tenemos todas las herramientas para impulsarlo a que esta deuda sea por fin parte de la agenda política de cualquier gobierno. Somos muches los que queremos ser promotores de género por nuestros derechos, porque creemos en que pequeñas acciones de pequeñas personas pueden cambiar el mundo cuando somos muches.
¿Cómo? Jornadas de sensibilización y concientización, de debate, formación y promoción, intervenciones callejeras, y multiplicación, si bien estas acciones no garantizan lo que debe hacer el Estado, si promueven el empoderamiento de todas y cada una de nosotras y un cambio cultural necesario para derrumbar el patriarcado que nos oprime. Estamos transitando una etapa importante, y queremos ser protagonistas en la historia, porque este momento quedará en los libros como el momento en que dijimos “basta” y empezamos a escribir nuestra nueva cultura libre de violencias y discriminación.