21/05/2026
Himno a la sosegada terquedad de Ismael Guadalupe
Dicen que murió Ismael Gauadalupe. No es cierto, se transformó en uno de los activos históricos que ha tenido nuestra patria como un referente para todos los tiempos. Su vida es toda una dialéctica que siempre emergía para ser la síntesis que requería el momento. Lo conocí en la década de 1980, cuando coincidimos muchas veces en la ONU, para hablar sobre el problema colonial de Puerto Rico desde varios puntos de vista. El para denunciar los abusos de la Marina de Guerra norteamericana en Vieques, la expropiación ilegal de terrenos, la contaminación con uranio activo y la proliferación del cáncer en su pueblo de Vieques. Este servidor, para hablar de la campaña para excarcelar diversos presos y presas políticos, contra la imposición de la pena de muerte federal en nuestro país y para reclamar un consenso jurídico a favor de la descolonización de Puerto Rico.
Siempre vestía dignamente; no con trajes o chaquetas formales, sino con guayabera, destacando en mensaje silente, su extracción de clase; no digo que humilde, sino lleno de autenticidad y estableciendo su origen isleño y su etnia latinoamericana y caribeña. Hablaba con firmeza, sin estridencias, sin subterfugios, sabiendo que el momento histórico requería de planteamientos firmes y claros ante un organismo militar, como era la Marina, que muchos consideraban la más poderosa del mundo. Omar Torrijos decía que no se ha inventado un misil capaz de derrotar una idea justa, y la liberaqcion de Vieques y Puerto Rico era una causa justa. Ismael Guadalupe esgrimía la fuerza de su palabra y de su ejemplo desafiante contra una legalidad espuria y en representación de una comunidad materialmente pobre, pero espiritualmente rica y pletórica de valores comunitarios.
Ismael y su compañera Norma, eran chamanes y sacerdortisos de la causa viequense. Eran pastores, no de ovejas sino de fieras silentes doblegadas por el sufrimiento y hambrientas de redención como eran los y las viequenses. Les tocó ser profetas en su pueblo. Les tocó la tarea difícil de marchar al frente, junto a Carlos Ventura, junto a Robert Rabin y Nilda, junto a Carlos Zenón y su familia; también con la presencia de varios alcaldes viequenses, que contrario a otros(as), no contemporizaron con la marina de guerra , sino que la enfrentaron con la fuerza y la gallardía que otorga una causa justa. Ismael Guadalupe fue dirigente y también luchador de fila cuando le tocó. Afirmo que vivió tercamente apegado a sus valores y a la defensa de su pueblo.
El fin de una vida física bien vivida, conforme a valores y principios, es un carro de triunfo, parafraseando a Martí. Por todo lo dicho, afirmo con plena conciencia, que los pueblos necesitan conocer y recordar a quienes los representan y no a quienes los niegan, como decía uno de nuestros maestros de todos los tiempos. Por ello es que hoy señalo, que Ismael Guadalupe no muere, sino que se transforma como lección de vida para Vieques, para Puerto Rico y para la lucha inconclusa de lograr una patria libre, justa y solidaria con todos los oprimidos y perseguidos por la causa de la verdad y la libertad, que garantice la plena dignidad de todos los seres humanos, sin importar su origen ni el color de su piel...
Eduardo Villanueva Muñoz
Desde mi costa isabelina