10/01/2017
Llegó el año 2017, y como gremio estudiantil estamos expuestos ante distintos cambios que se asoman, el proyecto de Facultad de Trabajo Social, la mudanza a nuestro local en el campus, y las diversas reglamentaciones extraídas de la última modificación del Estatuto de la UNA durante el 2016 que poco o nada condicen con la anhelada reforma universitaria. Así también, estamos ante una profunda crisis de representación y participación estudiantil tanto a nivel UNA como en el ITS, problemas a ser analizados, evaluados, junto con las decisiones tomadas durante las asambleas pasadas tales como Paro Académico, entre otros, y la situación a nivel país, de manera a comprender el qué, cómo y porqué de los hechos, y por sobre todo a qué nos estamos enfrentando, cuáles son los desafíos que tenemos como gremio estudiantil y como carrera, como profesión.
En la experiencia obtenida en el gremio a partir de mi ingreso como integrante de la Comisión Directiva del Centro de Estudiantes en el 2014 pude observar la profunda desorganización a la que me tuve que enfrentar, así como mis compañeros y compañeras de equipo de trabajo del CETSUNA en ese entonces. Nos topamos con una gran carencia de documentos de una gestión de 2 años, un Estatuto desfasado- de 4 o más años, traídos desde la Facultad de Filosofía- sumados a un gremio en absoluto abandono -con la participación de un pequeño bloque-hasta las elecciones del 2014. 2014, año en donde las cosas fueron diferentes, diferentes en cuanto a las intenciones de instalar nuevas y buenas prácticas gremiales que si bien fueron llevadas a cabo, gran parte de estas fueron saboteadas por un bloque convergido por algunos miembros de lo que fuera el CETSUNA anterior al 2014 y varios estudiantes y docentes, muchos de ellos militantes y simpatizantes de partidos de izquierda, cuya ideología sirvió de excusa para justificar todas las difamaciones, calumnias, acusaciones de ser miembros del partido colorado hacia quienes fuéramos integrantes del CETSUNA 2014-2015. Todo esto llevado al extremo en que varios integrantes del movimiento Articulación Estudiantil Independiente AEI, movimiento que integraba el CETSUNA, más varios integrantes del CETSUNA fueron despedidos de sus empleos ante las diversas acusaciones sin ningún tipo de evidencia, sumados a las graves acusaciones por parte de personas que ni forman parte de la carrera de Trabajo Social, y muchas más cosas que ya no caben detallar.
Particularmente estoy muy decepcionada de aquellas personas que había visto con esperanza al ingresar en el 2013. Todo ese discurso revolucionario de transformación social era nada más que pura demagogia. Una fachada ultra extensa. Las prácticas conservadoras, autoritarismo, machismo, homofobia, sectarismos, discriminación hacia embarazadas, enfermas, gordas y personas con parientes con enfermedades crónicas, entre otras, están instaladas en la cotidianeidad de Trabajo Social. Muchos estudiantes y docentes siguen con el discurso anticapitalista mientras que en la práctica deja mucho que desear.
Hay muchas personas que pueden cambiar esta situación, unir discurso-práctica, hacer praxis, y lo más probable es que sean acusados de colorados, de obtener dinero del gobierno entre otros. Muchos son los riesgos de hacer algo bueno en serio y no hablar en balde. Con esto no quiero denotar una desesperanza, no obstante, todo lo que he vivido estos años en TS como la profunda indiferencia hacia el dolor ajeno, los continuos sabotajes, las calumnias, difamaciones, la pérdida de mi empleo durante la hospitalización de mi padre a causa de las difamaciones, énfasis en las movilizaciones pero abandono gremial, la cooptación con mentiras a estudiantes de los primeros años y demás, la corrupción imperante en las prácticas de izquierda, son lecciones que llevan a comprender que no siempre lo que parece bueno lo es, y bajonea, estresa, obstaculiza tu trabajo para el bien de todos.
Ojalá las cosas puedan ser diferentes, lo espero, sin embargo no dejemos de tener en cuenta que hay personas que sólo están para trancar buenos procesos, casi siempre son los mismos, la constante que los define es estar en la carrera más de 5 años- aunque tampoco son todos, y hay varios manipulados de unos pocos años. Y lo digo, ya me aguanté demasiado, hacen de lo peor con absoluta impunidad dado su apoyo por parte de varios docentes y los movimientos y/o partidos de izquierda, lastimosamente.
Repito ¡quiero que las cosas sean diferentes! Que nuestras prácticas sean verdaderamente revolucionarias y dejen de ser mera retórica. Ya no sé si este año volveré a TS, todo lo que mencioné es sinónimo de que no saldrás sufriendo tanto si te enfocas en lo académico, aunque te den un discurso distinto de organización, movilización, de militancia, etc.
Compañero, Compañera, aunque no todos ni todas, y lo digo con mucha pena, merecen la connotación "compañero" "compañera", reflexiona, analiza, y piensa, considerando las malas prácticas, lo que se debe hacer, los desafíos, ante un Estatuto desfasado, ¿Qué quieres para tu Centro de Estudiantes de Trabajo Social y/o tu Representación Estudiantil? ¿Cómo quieres que funcione? ¿Qué debemos cambiar? ¿Cómo te gustaría que fuera?
Agradezco su tiempo en la lectura y los comentarios.
Recuerda, tus acciones te definen. Y la transformación social la construimos entre todos y todas, en colectivo.
Obs.: Sólo los aportes serán tomados en cuenta, y anotados. Cualquier comentario por más que tenga aporte pero que solo sirva para desacreditar, como los mencionados arriba, serán eliminados.
Adriana Aquino..