11/09/2026
EN CIHUATÁN SE REALIZÓ EL PRIMER HALLAZGO ARQUEOLÓGICO DE UN TEMAZCAL EN MESOAMÉRICA
El uso de baños de v***r era un rasgo característico de Mesoamérica.
Para este fin se construían estructuras permanentes que contaban con una cámara de calor y bancas para los usuarios, una caja de fuego para las brasas y piedras calientes sobre las cuales se vertía agua para generar v***r. También podían contar con un desagüe para evacuar el exceso de agua.
Hoy estas estructuras son conocidas generalmente como temazcales, palabra derivada del náhuatl temazcalli, aunque, por supuesto, recibían nombres diferentes entre los diversos grupos lingüísticos. Por ejemplo, en el área maya, donde los baños de v***r todavía se utilizan tradicionalmente en algunas comunidades, entre los hablantes de k’iche’ se llaman tuj, mientras que en mam reciben el nombre de c**j.
Los temazcales formaban parte de la vida cotidiana y se encontraban —y todavía se encuentran en algunas comunidades— entre las viviendas. Uno de sus usos era la higiene corporal; otro, la curación de diversos padecimientos. También han tenido una estrecha relación con el embarazo, el parto y el período posparto. Entre algunos pueblos mayas actuales son utilizados por mujeres embarazadas bajo la orientación de comadronas o parteras tradicionales, y todavía se realizan partos dentro de temazcales, además de tratamientos posparto para la madre. Incluso se informa que el temazcal es utilizado para las relaciones sexuales, ya que además de ser un espacio privado, se considera que su calor favorece la fertilidad femenina.
La arqueología ha descubierto temazcales en varios sitios de Mesoamérica. Los ejemplos más antiguos conocidos hasta el momento datan de alrededor de 1100–900 a.C., como el de Puerto Escondido, Honduras, y aquel encontrado en el sitio maya de Cuello, Belice. Se conocen varios otros de épocas posteriores, especialmente del período Clásico (aproximadamente 200–900 d.C.), entre ellos el extraordinariamente bien conservado ejemplar de Joya de Cerén, en El Salvador, sepultado a mediados del siglo VII d.C. Otros corresponden al Posclásico (aproximadamente 900 d.C. hasta la invasión española).
Ahora bien, el primer temazcal prehispánico excavado y reconocido como tal por la arqueología suele atribuirse a la Estructura P-7 de Piedras Negras, sitio maya ubicado en el norte de Guatemala. Fue excavado en 1931 por J. Alden Mason, de la Universidad de Pensilvania.
Sin embargo, dos años antes, Antonio Sol había descubierto en Cihuatán una estructura que, por sus características, puede identificarse como un temazcal.
En 1929, Sol excavó el extremo sur del Juego de Pelota Norte, donde encontró una plataforma que denominó “el Templo de los Ídolos”, debido a 20 esculturas fragmentadas de felinos halladas en el lugar. A un lado de la plataforma encontró un cuarto y, al otro, lo que describió como un “baño”, provisto de un desagüe formado por un tubo de cerámica de sección cuadrada. Este conjunto se conoce actualmente como la Estructura P-5.
Por lo tanto, si aceptamos la identificación de este “baño” como un temazcal, el hallazgo realizado por Antonio Sol en Cihuatán en 1929 antecede en dos años a la excavación del célebre temazcal de Piedras Negras y constituiría el primer temazcal prehispánico descubierto arqueológicamente en Mesoamérica.
¿Por qué un temazcal junto a una cancha de pelota?
Resulta que se conocen unas cinco canchas de pelota en Mesoamérica con temazcales anexos. Solo podemos especular sobre el uso que tuvieron. ¿Quizás servían para calentarse o purificarse antes de un juego? ¿O tal vez se utilizaban después, para tratar las contusiones y otros traumatismos que podían producir los impactos de las pesadas pelotas?
En 2006, FUNDAR realizó trabajos de documentación y conservación de la Estructura P-5. El informe correspondiente puede consultarse aquí: fundar.org.sv/referencias/temascal.pdf