09/03/2026
129.- La Columna del Ángel Caído en… Phuket Tailandia.
Reciban un saludo mis queridos y amables lectores que tienen a bien seguir la lectura cabal de ésta, su columna favorita, donde éste, su charro negro le narra las aventuras, dimes y diretes de sus andanzas por el mundo en compañía del hilo rojo, como bien sabe ando poniéndome al corriente, (no de corriente que no es lo mismo) en la escritura de la columna, pues vengo atrasado en el chisme y se me juntan las narraciones y luego no se me vayan a cuatrapear más tarde, en fin he aquí lo acontecido.
Luna de miel de descanso.
Como bien sabe y si no aquí se va enterando el verano pasado el hilo rojo y su servilleta se matrimoniaron (Varias veces) en diferentes locaciones del planeta entre el reino unido y México y a nuestro regreso a las tierras orientales hicimos escala en la isla natal del hilo rojo para conocer sus atracciones y localidades, de ahí nos enfilamos de regreso a la populosa urbe de Shanghái donde establecimos nuestra base y retomamos nuestras respectivas labores, tras algunos tropiezos que la vida nos puso enfrente, logramos salir a flote y unos meses después nos encaminamos a disfrutar un merecido descanso en un viaje que denominaríamos nuestra luna de miel.
Así pues hicimos maletas y nos enfilamos un poco más hacia el sur, más en concreto a la isla de Phuket que es una de las provincias meridionales de Tailandia, como no queríamos estar rodeados de chusma optamos por una locación un poco más remota en lugar de la concurrida y famosa playa de Patong y nos dirigimos en su lugar a la playa de Panwa donde la vida es más tranquila y menos ajetreada.
Nos instalamos en el Hotel Pullman quien nos recibió con un sinfín de sorpresas matrimoniales, que si un vino por aquí, que si flores por allá, que si regalos, fruta, y hasta un pastel, yo me imagine en el cuento de Hanzel y Gretel donde el hilo rojo y yo seriamos engordados para luego ser devorados por alguna bruja escaldufa de terror, pero no fue así, más bien es el especial servicio al cliente que le prodigan a uno en estas localidades del mundo.
El hotel a pie de playa goza de una vista maravillosa y uno puede disfrutar de los atardeceres que se desparraman por la playa de forma esplendorosa, en el Hotel por fortuna había poca afluencia por lo que pudimos disfrutar a nuestras anchas de los múltiples espacios que brindan para que uno se desparrame en un sillón y se tueste bajo el sol o se dore cual fritanga en puesto de feria, la comida abundante y sabrosa en todas sus presentaciones, (todo menos el marisco que nos hace daño al hilo rojo y a mi) por lo que hambre no pasamos fluyo asi como el descanso y el disfrute de la localidad.
Como este era un viaje de placer y no tanto de explorar decidimos que en este viaje íbamos más bien a descasar o como quien dice a no hacer nada, pues el maratón de bodas y retos de la vida estuvieron rudos y merecíamos un poco de descanso por lo que más bien hicimos poco y descansamos mucho a excepción de un par de salidas, nomás para no irse sin conocer un poco de la isla.
La isla de Phuket en su mayoría es selva, sus más de 543 kilómetros cuadrados son un paraíso tropical que disfruta de un clima constante de entre 25 y 32 grados todo el año, sus principales atracciones son la playa de Patong y visitar las islas aledañas para ir a snorkelear o nomas para asolearse un rato.
Cabaret y Sándwiches de queso
Como le dije más bien pasamos el rato tirados en los camastros del hotel o remojándonos hasta quedar como pasita en la cálida y cómoda alberca que mira hacia la playa, caray como me gusta el agua calientita y no andar tiritando de frio, en fin, para poner un poco de pausa a la pereza total decidimos hacer un par de visitas sociales, uno para comer un platillo que todo mundo recomienda si visitas la isla y otro para ver un espectáculo que también la gente insiste mucho que uno vaya a ver, y como venimos a ver pos fuimos.
El platillo que a uno le recomiendan probar no es servido en un restaurante Fancy o con estrellas Michelin, es más bien una garnacha y no tan callejera pues lo venden en ni más ni menos que en los seven eleven algo así como el equivalente a las tiendas Oxxo de tierras Tenochcas, ahí la gente hace fila para pedir este bocadillo singular que le llaman Toastie de Queso o en tailandés le dicen แซนด์วิชแฮมชีส, (Sepa Dios como se pronunciará eso) El famoso toastie es algo así parecido al lonchibón, es un tipo sándwich de queso que puede venir con jamón u otros tipos de queso, el asunto es que uno va al anaquel, elige su toastie favorito y cuando paga algo así como 20 pesos del águila la cajera abre el paquete y lo avienta en una parrilla como tostadora o sandwichera, un par de minutos después le entrega en un tipo cucurucho su sándwich tostado con el queso derretido en su interior, yo estaba un poco incrédulo que la gente hiciera fila para tal cosa, pero el hilo rojo quien ya lo había probado anteriormente decía que si era una cosa digna de probar, en fin, elegimos uno clásico doble queso y otro de jamón, nos entregan nuestro cucurucho nos enfilamos a una banquita y le entramos con singular alegría, oiga que cosa tan sabrosa es este bocadillo, ahora todo me queda claro, uno es que se hizo famoso por que los mochileros que pululan por la isla lo piden mucho ya que tiene un precio bastante accesible y dos porque el sabor esta bueno, es como si usted metiera una quesadilla o sincronizada a dentro de un sándwich y luego le fundiera el queso en la parrilla, ahora ya no podemos pasar por un seven eleven sin llevarnos para el camino uno de los famosos toasties de Phuket, yo me pregunto ¿por qué no venden esos en otros lados? pues solo los encuentra allí, en fin.
Nuestra segunda salida fue más por diversión y para ello nos enfilamos al otro lado de la isla hacia la playa de Patong, donde hordas de turistas son llevados de aquí para allá en sendos autobuses y camionetas para su deleite y entretenimiento, ya en la playa de Patong después de zamparnos otro toastie que se nos atravesó, llegamos al famoso Simon Cabaret Show donde se presenta un glamoroso show musical, el cual es perpetrado por las / los / les, sepa usted, famosísimos travestis o ladyboys de Tailandia, el show presenta una serie de números musicales donde un variado grupo de bailarines desfila por el escenario envueltos en trajes de plumas estilo las vegas o carnaval brasileño, cabe decir que desde donde nos estábamos ni el hilo rojo ni su servilleta podíamos distinguir quien era dama y quien no en el escenario, pues de lejos todas parecían bellas damiselas, al final del show, revelan que ni una sola era damisela y que todos eran ladyboys que es como se denominan a sí mismos, a la salida la gente hace fila para tomarse foto con su artista favorito ya un poco más de cerca si les ve uno unas facciones un poco más masculinas, eso y que uno se percata de la cantidad de maquillaje que se ponen para poder lucir bien en el escenario, nosotros nos saltamos la etapa de las fotos pues no nos apeteció posar con ninguno de los debutantes, ¿como la ve?
No es que yo me declare experto en el asunto pero no es el primer show de Travestis que presencio, le comentaba al hilo rojo que en Bangkok el Calipso Bar, tiene un show un poco más interesante y divertido pero el Simon Cabaret show no se queda atrás, asi que si viene por estos rumbos no deje de visitarlo y ya juzgara usted.
Hasta aquí nuestra aventura lunamielera pues como le dije no íbamos a andar explorando mucho eso se lo dejaré para nuestra próxima aventura que se perfila pronto todavía un poco más al sur pues nos encaminaremos durante el año nuevo chino hacia Singapur, pero eso ya se lo platicaré más delante, mientras tanto, reciba usted un saludo.
Cualquier correspondencia con esta columna que anda de luna de miel y reposa como león marino desparramado en la playa y come toasties mientras disfruta del cabaret, a esta cuenta del Face.