08/01/2026
At the AIDS2026 Conference in Brazil, a powerful session emerged from global public health leaders and researchers.
Mira Adam (University of California San Francisco – IGHS, studying Sudan 🇸🇩), Serhii Riabokon (Public Health Center of the Ministry of Health of Ukraine 🇺🇦), Pyi Aung Hein (Myanmar Positive Group 🇲🇲), Andrea Lilian Boccardi Vidarte (UNAIDS, Brazil, with work in Peru 🇵🇪), and Ramona Godbole (Heidelberg Institute of Global Health 🇺🇸) highlighted a common reality:
Every time there is war, conflict, forced displacement, immigration or cuts to HIV funding, HIV services are disrupted—and people pay the price.
There are 41.6 million refugees and a total of 117.8 million forcibly displaced people worldwide, according to UNHCR data.
There are an estimated 304 million international migrants globally.
Communities affected by conflict and humanitarian crises face interrupted treatment, reduced access to prevention and testing, shortages of medicines, and increased vulnerability. Sustaining HIV services during emergencies is essential to protecting lives and maintaining progress toward ending AIDS as a public health threat.
En la Conferencia en Brasil, una poderosa sesión reunió a líderes e investigadores de la salud pública mundial.
Mira Adam (Universidad de California en San Francisco – IGHS, investigando sobre Sudán 🇸🇩), Serhii Riabokon (Centro de Salud Pública del Ministerio de Salud de Ucrania 🇺🇦), Pyi Aung Hein (Myanmar Positive Group 🇲🇲), Andrea Lilian Boccardi Vidarte (ONUSIDA, Brasil, con trabajo en Perú 🇵🇪) y Ramona Godbole (Heidelberg Institute of Global Health 🇺🇸) destacaron una realidad compartida:
Cada vez que hay guerra, conflictos, desplazamiento forzado, migración o recortes en la financiación para el VIH, los servicios relacionados con el VIH se interrumpen, y son las personas quienes pagan las consecuencias. Hay 41,6 millones de refugiados y un total de 117,8 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, según los datos de ACNUR. Se estima que hay 304 millones de migrantes internacionales a nivel mundial.
Las comunidades afectadas por conflictos y crisis humanitarias enfrentan interrupciones en sus tratamientos, menor acceso a la prevención y al diagnóstico, escasez de medicamentos y una mayor vulnerabilidad. Garantizar la continuidad de los servicios relacionados con el VIH durante las emergencias es fundamental para proteger vidas y mantener el progreso hacia el fin del sida como amenaza para la salud pública.