07/26/2026
Familia Queirolo, en La Magdalena Vieja (actual Pueblo Libre), año 1914. El penúltimo de la fila de parados (con el brazo derecho apoyado en la cintura) es Santiago Queirolo Raggio, que con su esposa Rosa Ciuffardi, estableció un próspero negocio que creció con notable éxito y perdura hasta la actualidad.
(Foto Santiago Queirolo Targarona -nieto-, para la Fototeca de la Inmigración Italiana en Perú).
En 1877, la familia Queirolo llega a tierras peruanas desde Génova, Italia, en busca de un mejor futuro. Es así como llegan al distrito de Magdalena Vieja (actual Pueblo Libre). La casa donde se erigió la taberna había sido construida pocos años antes, a mediados de la década de 1870, conservándose hasta la actualidad. En 1880, don Santiago Queirolo Raggio fundó la Bodega Queirolo - actualmente conocida como Antigua Taberna Queirolo-. A este tipo de negocio se le conocía como ‘pulpería’, término que se le adjudicaba a las tiendas de abarrotes, conservas, etc. de la época. Abastecía a una clientela proveniente de haciendas de la zona como Maranga, Mateo Salado, San Felipe, Pando, Oyague, entre otras. Allí, se encargó de preparar los vinos y piscos; en 1906 la marca Viñas Queirolo liberó sus primeros vinos de manera oficial con los nombres de Borgoña y Vino de la Magdalena, este último en honor al distrito donde residía la familia italiana en su llegada al Perú.
Poco más de ocho décadas después de fundada la taberna, en 1963, el crecimiento del negocio impondría más cambios. Los viñedos de la bodega Santiago Queirolo serían mudados hacia tierras de la provincia de Cañete al sur de Lima, siendo la sede original de la bodega hoy solo el centro administrativo y de distribución. Actualmente, los Queirolo cuentan con más de 225 hectáreas de viñedos en Ica y Cañete, así como con una planta de elaboración que dispone de tecnología de punta en este campo, sumándose a ella la planta de envasado que se encuentra en Pachacamac.