Una Hora con Alvaro Somoza

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Una Hora con Alvaro Somoza Una organizacion dedicada a unir Nicaraguenses en contra de la dictadura Sandinista

NICARAGUA: LO QUE WASHINGTON NECESITA ENTENDER ANTES DE QUE SEA TARDEHay una frase que Daniel Ortega dijo y que el mundo...
10/16/2026

NICARAGUA: LO QUE WASHINGTON NECESITA ENTENDER ANTES DE QUE SEA TARDE

Hay una frase que Daniel Ortega dijo y que el mundo escuchó y archivó: "Aquí no va a haber más elecciones".

Yo no la archivé. La guardé, porque esa frase es el diagnóstico completo del régimen. No dice "voy a ganar". Dice "no voy a competir". Un gobierno que anuncia que no va a entregar el poder no es un gobierno con el que se dialogue: es un problema de ingeniería política que hay que resolver antes de que explote.

Y hoy ese problema dejó de ser un asunto nicaragüense. Es un asunto de seguridad del hemisferio. Permítanme explicar por qué, con números, no con adjetivos.

PRIMERO: NICARAGUA YA NO ES SOLO UNA DICTADURA. ES UNA PLATAFORMA EXTRANJERA.

Un millón doscientas mil hectáreas del territorio nacional están en concesiones mineras. Catorce coma seis por ciento del país. De cada cien metros de Nicaragua, casi quince ya tienen dueño y no es el nicaragüense.

En septiembre, el régimen firmó en Moscú un acuerdo militar que faculta la instalación de bases en nuestro suelo. Lean esa frase de nuevo: bases militares de una potencia extranjera a mil kilómetros de la frontera de Estados Unidos.

Esto es lo que Washington debería ver cuando mira a Nicaragua: no un expediente más de derechos humanos compitiendo con decenas de países por atención, sino la primera penetración de esta profundidad en el istmo centroamericano. Cada hectárea concesionada, cada acuerdo firmado en Moscú o en Beijing, es infraestructura que el próximo gobierno va a tener que desmantelar en tribunales — y cada año que pasa, más difícil y más caro.

El tiempo juega para el régimen y para sus socios. Nunca para la democracia.

SEGUNDO: EL RÉGIMEN NO NEGOCIA. SE ATORNILLA.

Hablo desde la experiencia directa. A mí me desnacionalizaron por decreto, bajo el cargo de traición a la patria. Mi único delito fue publicar en redes sociales pidiendo libertad para Nicaragua. En la misma lista del mismo decreto pusieron a Sergio Ramírez, vicepresidente sandinista; a Humberto Belli, demócrata cristiano; a monseñor Silvio Báez, obispo.

Un disidente de la revolución, un democristiano, un obispo y un Somoza. Todos traidores, según el mismo documento, firmado el mismo día.

Eso les dice algo que ningún informe les va a decir mejor: este régimen no persigue una ideología. Persigue todo lo que no sea él. Por eso no hay contrapartida posible, no hay gesto que valga, no hay diálogo que prospere. La Gaceta 163 lo escribió en piedra: una reforma constitucional cuyo artículo doce blindaba al Estado contra toda resolución internacional, elecciones congeladas hasta 2028 y mandatos extendidos a siete años.

Escribieron en la ley que no van a entregar el poder. Hay que creerles.

TERCERO: LA IGLESIA ES EL TERMÓMETRO — Y ESTÁ MARCANDO ALARMA.

Washington sabe leer indicadores. Este es el más simple de auditar: procesiones vigiladas, clero expulsado, el nuncio retirado desde hace años, un obispo en la lista de traidores.

Cuando un régimen necesita vigilar una procesión, ya perdió al pueblo aunque conserve el gobierno. En septiembre no celebraron las fiestas patrias por primera vez en diecinueve años. Le tienen miedo a la gente en la calle cantando el himno.

La libertad religiosa en Nicaragua no es un tema de agenda para ampliar coaliciones legislativas. Es el sismógrafo más honesto que queda en pie.

CUARTO: LAS INSTITUCIONES NO EXISTEN. Y EL DÍA DESPUÉS ES EL RIESGO REAL.

Corte Suprema, Consejo Supremo Electoral, Contraloría, Asamblea: vaciadas por dentro, no cerradas. Ochocientos cuarenta y ocho inmuebles transferidos desde 2007, con solo seis casos de trescientos setenta y cuatro con datos registrales completos. En Tola, nueve jubilados estadounidenses perdieron quince millones de dólares en agosto y se enteraron por los empleados del portón. Después les ofrecieron alquilar sus propias casas.

Eso último lo digo pensando exactamente en el lector de Washington: hay ciudadanos estadounidenses despojados en territorio nicaragüense. Eso convierte la restauración de la propiedad y de la justicia en un asunto bilateral, no solo en una causa moral.

Y acá está la advertencia que más me importa hacerles: el riesgo no es la salida del régimen. Es que caiga desordenado. El Estado no se derrumba: se detiene. El funcionario deja de firmar, las nóminas se detienen, el aparato de seguridad se fractura, y la migración explota — no cuando las cosas están mal, sino cuando dejan de ser previsibles.

El vacío siempre lo llena alguien. La pregunta es si lo llena una estructura civil organizada o el que estaba más cerca del timón.

QUINTO: LAS ELECCIONES SON LA MÉTRICA. Y LA NUESTRA ES LA ÚNICA VÍA QUE EXISTE.

Elecciones creíbles con autoridad electoral independiente, observación internacional y libertades civiles restauradas: eso es, en cualquier escenario post-Ortega, lo que legitima la transición ante Nicaragua y ante el mundo.

Por eso la vía del exilio que represento es estrictamente cívica, electoral e institucional. La Alianza por la Libertad de Nicaragua trabaja con estructuras dentro del país, con redes de información en cada departamento, y con un principio que repito cada semana: primero se estabiliza la administración, después se reconstruyen las instituciones, y recién entonces se compite. Invertir ese orden fue el error de 1990. No vamos a repetirlo.

LO QUE PIDO AL LECTOR DE WASHINGTON

Miren a Nicaragua con la misma lógica con que miran cualquier competencia estratégica: contando el terreno, midiendo el tiempo y diferenciando interlocutores. Hay grupos que organizan el exilio. Nosotros, además, estamos adentro.

Cada nicaragüense organizado adentro es un nicaragüense que no camina hacia el norte.

Yo no busco un puesto. Busco que esa silla deje de existir. Mientras exista un trono, siempre habrá un candidato a rey. Mi trabajo es el futuro: derribar el trono para que ningún rey —ni el actual ni el próximo— se vuelva a sentar ahí.

Pasame un ladrillo.

Álvaro Somoza Urcuyo
Alianza por la Libertad de Nicaragua
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NO ROBARÁS — 848 VECESAntes te quitaban lo tuyo por lo que pensabas. Ahora, por lo que tenés.A fines de agosto, en playa...
10/13/2026

NO ROBARÁS — 848 VECES

Antes te quitaban lo tuyo por lo que pensabas. Ahora, por lo que tenés.

A fines de agosto, en playa Gavilán, Tola, nueve viviendas de jubilados estadounidenses pasaron a manos del INSS.

Sin notificación. Los dueños se enteraron por sus propios empleados, cuando llegaron funcionarios y les ordenaron a los vigilantes que se retiraran.

La casa más chica costó medio millón de dólares. La más grande, entre setecientos y ochocientos mil. Quince millones en total, contando los muebles, la ropa y los cuadros que quedaron adentro.

Y el remate: desde Managua, un funcionario les ofreció alquilarles sus propias casas. Dos mil dólares al mes.

Hay que leerlo dos veces. Te quitan la casa y después te la alquilan.

LOS DUEÑOS CUMPLIERON CON TODO

Esto no es gente que hizo las cosas mal.

Contratos de arriendo renovables con la Alcaldía de Tola. La Ley 690 decía claro que las construcciones eran de los particulares. Canon municipal pagado. Impuesto de Bienes Inmuebles pagado. Quince años de papeles en regla.

Y los papeles no valieron nada.

De la nada, la alcaldía canceló el contrato y las casas cambiaron de dueño.

Eso es la seguridad jurídica en Nicaragua: un recibo que te dan hoy y te confiscan mañana. No es que el sistema falle. Es que el papel con el que te sentís seguro es apenas la prueba de que confiaste.

DOS MANOS DEL MISMO ESTADO

Acá está lo que nadie está mirando.

En Migración tratan a los jubilados gr**gos como reyes. Los llevan en silla de ruedas desde el parqueo hasta adentro del edificio. Les facilitan la residencia. Les encanta que se queden.

¿Por qué? Porque cada jubilado es un cheque mensual que entra al país y se gasta aquí. En la pulpería, en la ferretería, en el salario de la cocinera y del jardinero.

Y después, otra oficina del mismo Estado les quita la casa.

Una mano los invita. La otra los despoja.

Eso no es un gobierno que no entiende cómo funciona la economía. Es un gobierno que la entiende perfectamente y decidió que robar le rinde más.

LO QUE CAMBIÓ

Esos jubilados no eran opositores. No escribían, no militaban, no financiaban nada. Estaban descansando frente al mar.

Su único delito fue ser estadounidenses y tener algo que valía quince millones de dólares.

Ese es el cambio que nadie está viendo.

Antes te quitaban las cosas por lo que pensabas. Ahora te las quitan por lo que tenés.

Y eso significa que nadie está seguro. Ni el gr**go jubilado, ni el nica que tiene una finca, ni el que todavía cree estar del lado correcto.

LA CIFRA

En los primeros diecisiete años de este régimen, el INSS recibió dos propiedades. Dos.

Después: 374.

Y en total, desde 2007, 848 inmuebles transferidos a instituciones, alcaldías, empresas estatales y fundaciones.

Eso no es seguridad social. Es reparto de botín.

Y hay un detalle que lo confirma: la mayoría de esas transferencias no incluye ubicación, extensión ni número catastral. De las 374 del INSS, solo seis tienen datos registrales completos.

Propiedades que se transfieren a propósito sin rastro. Para que nadie pueda reclamarlas nunca.

Nadie improvisa así. Eso no lo hace un gobierno que se equivocó. Eso lo hace alguien que lleva años perfeccionando un método: tomar lo ajeno y borrar el rastro.

Y SEAMOS HONESTOS

Esto no empezó en 2007.

El despojo en Nicaragua viene de lejos y ha usado banderas de todos los colores. Antes del setenta y nueve, después del setenta y nueve, en la piñata del noventa, y ahora con 848 inmuebles y los registros borrados.

Yo cargo un apellido que está en esa lista histórica. Y les voy a decir la verdad: yo no estuve ahí. No tengo documentos de lo que se hizo o dejó de hacer con ese apellido. Lo que sí tengo es la obligación de no repetirlo.

Y eso me da un derecho y me da una regla.

El derecho es hablar. La regla es que aquí nadie va a reclamar nada sin pruebas. Ni a favor ni en contra.

Por eso no alcanza con cambiar al que está sentado. Cada uno que se sienta en esa silla termina confundiendo el país con su propiedad.

Hay un mandamiento que lleva tres mil años escrito y es más viejo que todas nuestras banderas: no robarás.

No dice "no robarás a los de tu bando". No dice "no robarás salvo que sea por la revolución". Dice no robarás.

LOS QUE SIEMPRE PAGAN

En Tola quedaron sin trabajo unos quince nicaragüenses. Vigilantes, jardineros, cocineras, gente de limpieza.

Ellos no confiscaron nada. Solo trabajaban ahí.

Y sé de un estadounidense que estaba a punto de cerrar la compra de una casa grande. El trato estaba listo, hasta la camioneta nueva estaba incluida. Al día siguiente de que Ortega dijo que aquí no habría más elecciones, llamó y canceló todo.

Eso nadie lo mide. No es solo lo que robaron en Tola. Es cada trato que se cayó, cada casa que no se construyó, cada albañil de Rivas que no trabajó ese mes.

La confiscación nunca queda entre el régimen y el confiscado. Siempre pagan los de abajo.

EL DÍA DESPUÉS

Ahora piensen en lo que viene.

848 propiedades tomadas. La mayoría sin registro claro. Muchas con dueños vivos esperando afuera — nicaragüenses despojados y ciudadanos estadounidenses despojados.

El día que esto cambie, Nicaragua va a tener el mayor problema de restitución de propiedades del hemisferio. Y hasta hoy nadie lo está preparando.

Nosotros sí.

Y a cada nicaragüense que tiene algo que le quitaron, un solo consejo, el más importante que les voy a dar:

Guarden sus documentos.

Títulos, escrituras, recibos, fotografías, avalúos. Todo lo que pruebe que eso era suyo. Guárdenlo en papel, guárdenlo en digital, mándenlo a un familiar de confianza afuera.

Porque va a haber justicia. Cuando derrumbemos el trono y la silla del rey, cada caso se va a resolver con pruebas, delante de tribunales, con las reglas a la vista.

El que guardó sus papeles va a recuperar lo suyo. El que solo tiene rabia, no.

Y una cosa queda clara desde ahora: la restitución se hace con tribunales y con reglas. No con revancha. Porque si el día después le quitamos a los de ellos como ellos le quitaron a los nuestros, la infección sigue. Solo cambia el nombre del que roba.

Eso es lo que hay que romper. No el bando. La costumbre.

El día después no se improvisa. Se construye ladrillo por ladrillo, empezando por saber qué vamos a hacer con lo que ellos robaron.

Pasame un ladrillo.

Alianza por la Libertad de Nicaragua
Alvaro Somoza Urcuyo
WhatsApp: 1 786 960 4180

UN SANDINISTA, UN OBISPO Y UN SOMOZAHay un papel firmado en Managua donde aparecen juntos cuatro nombres.Sergio Ramírez,...
10/11/2026

UN SANDINISTA, UN OBISPO Y UN SOMOZA

Hay un papel firmado en Managua donde aparecen juntos cuatro nombres.

Sergio Ramírez, vicepresidente de la revolución sandinista.

Humberto Belli, ministro de Educación con doña Violeta.

Monseñor Silvio Báez, obispo.

Y yo, que llevo el apellido Somoza.

El mismo cargo para los cuatro. El mismo decreto. El mismo día. La misma firma.

¿QUÉ HACE A ESOS CUATRO NOMBRES ESTAR EN EL MISMO PAPEL?

No es que seamos del mismo bando.

Sergio Ramírez fue vicepresidente de la revolución. Humberto Belli, a quien aprecio, viene del gobierno de doña Violeta y del pensamiento católico. Monseñor Báez es obispo. Y yo llevo el apellido Somoza.

Durante cincuenta años nos dijeron que esas cuatro Nicaraguas eran enemigas entre sí. Que una excluía a la otra. Que había que escoger.

Y resulta que cupimos todos en el mismo decreto.

Porque el criterio nunca fue la ideología.

El criterio fue estorbarle.

Y soy honesto: en esa lista de noventa y cuatro hay gente con la que yo no coincidiría nunca, y algunos con cuentas que no me toca a mí perdonar. No digo que seamos todos iguales.

Digo que él nos borró a todos con la misma firma. Y eso dice algo sobre él, no sobre nosotros.

NO LES BASTÓ CON BORRARNOS

Y fijate que quitarnos el país no fue suficiente.

A varios de los que están en esa lista los siguieron persiguiendo después. Causas abiertas, órdenes de captura, bienes confiscados. Gente que ya no existe para el Estado, pero a la que el Estado le sigue armando expedientes.

Pensá en lo absurdo de eso.

Según ellos no somos nicaragüenses. Pero nos juzgan con tribunales nicaragüenses.

Si de verdad no fuéramos de ahí, ¿qué jurisdicción tienen sobre nosotros?

No les basta con echarte. Necesitan que el miedo te siga afuera.

EL QUE SE VENDE COMO GUARDIÁN DE LA REVOLUCIÓN

Él dice que defiende Nicaragua de la derecha y del imperio.

Pero el primero de esa lista fue su vicepresidente.

Sergio Ramírez estuvo a su lado en el gobierno revolucionario. No es un enemigo ideológico. Es un hombre de su propia casa.

Y lo borró igual que a mí.

Esto no es izquierda contra derecha. Él no persigue una ideología. Persigue todo lo que no sea él.

Y ELLOS LO CONFIESAN SIN DARSE CUENTA

Los que defienden esto lo repiten como consigna.

"Al cabo, qué nicaragüenses son."

Escuchá bien lo que están diciendo.

No dicen que cometimos un delito. No dicen que robamos ni que matamos.

Dicen que no somos de aquí.

Eso no es una sentencia. Es una opinión. Y lo que confiesan es que, para ellos, ser nicaragüense no es un derecho sino un permiso: te lo dan si te portás bien y te lo quitan si hablás.

La Constitución que ellos juraron dice en su artículo 20 que ningún nacional puede ser privado de su nacionalidad. Con esas palabras.

Entonces la pregunta no es si yo soy nicaragüense.

La pregunta es quién le dio a un hombre el poder de decidir eso.

Porque hoy lo usa contra un escritor, contra un obispo y contra mí.

Mañana contra el que le caiga mal. Y el que hoy repite esa frase desde su casa en Managua, creyendo que está del lado seguro, no tiene ninguna garantía de que el próximo papel no lleve su nombre.

Eso no es castigo a traidores. Es aviso a todos.

EL PÉNDULO NO ESTÁ INCLINADO. ESTÁ CLAVADO.

Se repite mucho que Nicaragua está atrapada en la izquierda.

Si eso fuera cierto, Sergio Ramírez tendría pasaporte. No habría borrado a su propio vicepresidente. No habría expulsado obispos. No habría cerrado las universidades donde se formaban sus propios cuadros.

Lo que hay no es un péndulo inclinado. Es un péndulo clavado.

Alguien lo agarró, lo trabó, le puso un clavo para que no se moviera nunca más, y después le dijo al país que eso era la revolución.

El trabajo no es empujarlo al otro extremo.

Es soltarlo. Que vuelva a moverse. Que gane el que convenza, no el que estaba sentado cuando lo clavaron.

LO PERSONAL

A los que estuvieron presos los sacaron en aviones. Les quitaron el país en el aire.

A mí me borraron del registro estando afuera.

No voy a comparar sufrimientos. El que pasó por El Chipote sabe cosas que yo no sé y que no quiero saber.

Pero el decreto es el mismo y el cargo es el mismo.

¿Y querés saber qué sentí?

Nada.

Porque yo soy nicaragüense por gracia de Dios, y eso no es un trámite. Mi ombligo se cayó en Nicaragua. Esa es mi tierra y esa es la única autoridad que reconozco en el asunto.

Él puede borrar un nombre de un registro. No puede borrar dónde se cayó el ombligo de uno.

¿Y cuál fue mi delito?

Escribir. Publicar pidiendo libertad para Nicaragua.

No tengo un arma ni sé usarla. Lo que sí hicimos fue organizarnos: una alianza, y un partido constituido afuera, listo para cuando existan las condiciones adentro. Eso no es delito en ningún país del mundo.

Para él sí lo es. Porque lo que castiga no es el crimen. Es la posibilidad.

LOS QUIERE LEJOS, PERO NO TANTO

Si de verdad fuéramos traidores, nos querría fuera y punto.

Pero no.

Nos quita la nacionalidad, nos borra del registro, nos deja sin derecho a volver.

Y los reales que mandamos cada mes, esos sí entran. Esos no tienen problema de nacionalidad.

Más de seis mil millones de dólares al año llegan a Nicaragua mandados por la gente que él echó.

Nos quiere lejos. Pero quiere nuestros reales cerca.

Eso no es castigo. Es cobro.

LO QUE DE VERDAD IMPORTA

No escribo esto para quejarme. Uno aprende a vivir con eso.

Lo escribo porque esa lista demuestra algo.

Si en el mismo papel caben un sandinista, un hombre de doña Violeta, un obispo y un Somoza, entonces el problema nunca fue de qué lado estás.

El problema es que hay un trono.

Y mientras exista un lugar donde un hombre pueda sentarse y decidir quién es nicaragüense y quién no, va a dar igual quién se siente ahí. El que venga después tendrá la misma silla, el mismo sello y la misma Gaceta.

Por eso yo no quiero cambiar al que está sentado.

Quiero que esa silla deje de existir.

Mi padre legisló para que ningún miembro de mi familia pudiera llegar a la presidencia. Quiso cerrar esa puerta y no lo logró.

Yo vengo a terminar ese trabajo. No sentándome ahí. Derrumbando el trono.

Y VOS

Si estás adentro y no podés hablar en voz alta: te entiendo.

Si estás afuera y creés que ya no sos de ahí: no es cierto. Un papel firmado por un hombre no decide dónde se te cayó el ombligo.

No salgás a la calle. No te expongás. Eso es exactamente lo que él necesita.

Registrate. Organizate. Hablá con tres personas esta semana.

Porque el día que esto cambie, y va a cambiar, la pregunta no va a ser quién lo sacó.

Va a ser quiénes estaban listos.

Nosotros no queremos la silla. Queremos que esa silla deje de existir.

Que nunca más un hombre confunda un país con una propiedad, ni un pueblo con una herencia, ni un decreto con la verdad.

Yo no me voy a sentar ahí. Esto no es sobre mí.

Es sobre una casa que se construye ladrillo por ladrillo, mientras otros levantan paredes.

Pasame un ladrillo.

Alianza por la Libertad de Nicaragua
Álvaro Somoza Urcuyo
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UN ATARDECER DE RECORDAR - MIAMI, OCTUBRE 2026
10/05/2026

UN ATARDECER DE RECORDAR - MIAMI, OCTUBRE 2026

LA SOGA YA ESTÁ PUESTA. LO QUE ESCONDE ES QUE LA VEAS.El viernes, mientras los cancilleres del hemisferio estaban sentad...
10/04/2026

LA SOGA YA ESTÁ PUESTA. LO QUE ESCONDE ES QUE LA VEAS.

El viernes, mientras los cancilleres del hemisferio estaban sentados en Washington hablando de Nicaragua, él rechazó a la embajadora que Estados Unidos había designado para Managua.

Se llama Natasha Franceschi.

No la rechazó antes ni después. La rechazó ese día. Mientras hablaban de él.

Y la respuesta del vicesecretario de Estado llegó ahí mismo, delante de todos: Ortega y Murillo no son gente seria.

LA FRASE QUE SE LE VOLTEÓ

El 19 de julio de 2022 él dijo que dialogar con Estados Unidos es ponerse la soga al cuello.

Bien tajante. Nada de hablar con el imperio.

Pero hay un detalle de esa fecha que casi nadie recuerda. Esa frase la dijo pocos días después de que The New York Times publicara que su propio hijo, Laureano, andaba buscando un acercamiento silencioso con Washington.

Lo pescaron en la movida, tocando la puerta de Washington. Y cuando lo pescaron, salió al micrófono a decir que esa puerta es una soga.

El discurso no fue doctrina. Fue tapadera.

ENTONCES, ¿QUÉ RECHAZA?

Acá está lo importante.

Él no rechaza el diálogo. Rechaza el diálogo con testigos.

En 2022 intentó abrir canal directo con la Casa Blanca. En privado, sin la OEA, sin oposición, sin prensa.

En febrero de 2023 negoció el avión de los 222. También en privado. Sacó a doscientos veintidós presos, les quitó la nacionalidad en el aire, y los entregó sin que nadie firmara nada delante de nadie.

Ese sí lo hizo. Ese le gustó.

Una embajadora es otra cosa. Da declaraciones. Recibe visitas. Pregunta por los presos con nombre y apellido.

A él no le molesta tener embajador. Le molesta el micrófono.

El micrófono es suyo. Ahí se para a gritar contra el imperialismo, porque ahí solo sus chicharrones truenan. Pero la llamada a Washington la hace por detrás, sin que nadie lo oiga.

Y ESTO SÍ DEBERÍA DOLERNOS

Fijate con quién negocia cuando negocia.

Nunca con nosotros.

Nunca con las madres de abril. Nunca con los presos. Nunca con el millón que está afuera.

Negocia con Washington, directo, a espaldas de todos los nicaragüenses.

El mismo hombre que cada 19 de julio grita contra el imperio, prefiere sentarse con el imperio antes que sentarse con su propio pueblo.

Eso no es antiimperialismo. Eso es que les tiene más miedo a los nicaragüenses que a los yanquis.

LOS NÚMEROS

De Estados Unidos entran más de seis mil millones de dólares al año en remesas.

El año pasado fueron cinco mil doscientos. Subió casi mil millones en doce meses.

Y eso no es prosperidad. Es termómetro. Significa que más gente se fue, o que los de afuera están mandando más porque aquí la cosa se puso peor.

Entonces: un hombre cuyo país vive de seis mil millones que entran de Estados Unidos, le cierra la puerta a la embajadora de Estados Unidos.

Dicen que está loco. No está loco. Y eso es peor.

Esos seis mil millones no le llegan a él al bolsillo. Le llegan al país. Le sostienen la paz social en los barrios.

Una embajada sí lo toca a él. Trae ojos. Trae preguntas.

Las remesas lo ayudan de refilón. La embajada lo amenaza de frente.

Así que escogió. Prefirió cerrarle la puerta al país antes que exponerse él.

EL AISLAMIENTO NO ES EL CASTIGO

Hablamos del aislamiento como si fuera la pena que paga por gobernar mal.

Es al revés. El aislamiento es su forma de gobernar.

Mientras más cerrado está el país, menos se compara la gente. Menos ve que en otros lados las cosas funcionan distinto.

Un país encerrado es un país donde él es la única opción que existe.

Por eso echó a los periodistas. Cerró las organizaciones. Confiscó las universidades. Expulsó a los obispos. Rompió con Holanda.

Cada puerta que cierra no es una derrota que sufre. Es una pared que levanta.

¿Y ESO ES AMOR A NICARAGUA?

Él habla de soberanía y de dignidad. Yo te pregunto en serio.

Un padre que quiere a su hija la educa y la manda al mundo. Quiere que le vaya bien lejos de él.

Un padre enfermo la encierra. Le dice que afuera todo es peligro, que solo él la protege.

Pero no la encierra por miedo a lo de afuera. La encierra porque afuera ella podría descubrir que hay otras casas.

Eso no es amor. Es posesión.

Y hay una prueba que no se puede discutir. Un gobierno que ama a su país quiere que vuelvan los que se fueron.

Este sacó a doscientos veintidós en un avión y les quitó la nacionalidad. Después borró a cientos más del registro civil.

Pero la plata que ellos mandan cada mes, esa sí entra. Esa no tiene problema de nacionalidad.

Los quiere lejos. Pero quiere su real cerca.

Eso no es amor. Es cobro.

Y LA FACTURA LA PAGAMOS NOSOTROS

Si de verdad fuera amor, él pagaría el precio.

En Estados Unidos ya cobran un impuesto del tres y medio por ciento sobre las remesas. Eso no se lo descuentan a él. Se lo descuentan al muchacho que lava platos en Texas y manda doscientos dólares a su mamá.

Y la que recibe menos es una señora en Matagalpa que ya tenía las cuentas apretadas.

Lo mismo el comercio. Si se caen los beneficios del tratado, el café y la carne pasan a pagar tarifa plena. Eso lo paga el productor de Jinotega.

Él tiene el discurso. Nosotros tenemos la factura.

AHORA SÍ, LA SOGA

Él dijo que dialogar es ponerse la soga al cuello.

Pero la soga ya la tiene en el gaznate. Y no se la puso un diálogo.

Se la puso él solo el día que dijo frente a las cámaras que aquí no habrá más elecciones. Se la apretó cuando reformó la Constitución para que las fechas no llegaran nunca. Se la apretó más el viernes.

El mundo ya la vio. Se lo dijeron en la cara, en Washington.

Entonces, ¿de quién la esconde?

De adentro.

Porque lo único que este régimen vende es eternidad. Su único producto es la idea de que esto no se acaba nunca.

Y un hombre con la soga al gaznate tiene fecha.

Pensá en el juez que firma sentencias. En el policía de línea. En el funcionario de ventanilla. En el alcalde que obedece sin preguntar.

Ninguno hace lo que hace por amor. Lo hace porque cree que esto no se termina.

El día que vean la soga, el cálculo cambia solo.

Daniel Ortega ya está apersogado como becerro recién destetado. Y no es bruto. El problema es que se cree el chevere de la película, el que no muere nunca.

Pero el becerro apersogado también cree que el potrero se acaba donde llega la soga.

Y NOSOTROS

Si él usa el aislamiento como método, lo nuestro es lo contrario. Conectar.

Cada nicaragüense que habla con otro rompe una pared. Cada persona que se organiza es información que entra.

Él nos quiere dispersos, callados y mandando plata sin preguntar.

El millón que está afuera no es una diáspora derrotada. Es la parte de Nicaragua que él no controla. Y eso lo desespera, porque son los únicos que vieron otras casas.

No te voy a pedir que salgás a la calle. Eso es justo lo que él necesita.

Te pido algo más difícil. Registrate. Organizate. Hablá con tres personas esta semana.

Mientras él levanta paredes, nosotros abrimos puertas.

Porque el día que esto cambie, la pregunta no va a ser quién lo sacó. Va a ser quiénes estaban listos.

Nosotros no queremos la silla. Queremos que esa silla deje de existir.

Yo no me voy a sentar ahí. Esto no es sobre mí.

Es sobre una casa que se construye ladrillo por ladrillo, mientras otros levantan paredes.

Pasame un ladrillo.

Alianza por la Libertad de Nicaragua
Álvaro Somoza Urcuyo
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ÉL PUEDE DECIR DIÁLOGO MIL VECES. TRANSICIÓN, NI UNA.Diálogo y transición no son lo mismo. Y él lo sabe mejor que nadie....
10/01/2026

ÉL PUEDE DECIR DIÁLOGO MIL VECES. TRANSICIÓN, NI UNA.

Diálogo y transición no son lo mismo. Y él lo sabe mejor que nadie.

Mañana viernes dos de octubre, a las once de la mañana, en Washington, los cancilleres del hemisferio se reúnen para hablar de Nicaragua. Y esa segunda palabra va a estar sobre la mesa.

Quiero explicarte por qué le tiene más miedo a esa palabra que a todas las sanciones juntas.

LA DISTINCIÓN QUE CASI NADIE HACE

Diálogo lo ha hecho siempre. Es su especialidad.

Se sienta, enfría la calle, divide a la oposición, suelta unos presos, promete reformas, gana meses. Y se levanta de la mesa igual de fuerte o más.

En Sapoá se sentó y firmó. En los pactos que vinieron después se sentó con el que ayer era su enemigo y se repartieron el Estado. En 2018 se sentó mientras afuera seguían cayendo muchachos.

Diálogo es un movimiento táctico. Es administrar el reloj.

Transición es otra cosa completamente distinta.

Transición significa que el punto de llegada no es que él siga. Es que él se vaya.

Esa es toda la diferencia. Y es la razón de todo lo que viene.

LO QUE VAN A DECIR MAÑANA

Cuando se apruebe algo en Washington, el argumentario ya está escrito. Lo vas a escuchar de memoria.

Van a decir que es injerencia. Que el imperio decide por Nicaragua. Que la soberanía no se negocia.

Van a decir que sin ellos viene el caos. Que se desarma la Policía, que se desarma el Ejército, que entra el crimen organizado por el norte.

Van a decir que la transición te quita la gratuidad. Que vuelven los neoliberales a privatizarte la salud y la universidad.

Van a decir que no hay figura legal. Que la Constitución ya está reformada, que los mandatos son de siete años y que no hay elecciones hasta 2028.

Y acá te voy a ser honesto, porque no te voy a insultar la inteligencia.

UNO DE ESOS ARGUMENTOS TIENE ALGO DE VERDAD

El miedo al vacío es real.

Nadie quiere despertar un día sin policía, sin ejército y sin Estado. Eso lo vimos en otros países y no terminó bien. Cualquiera que te prometa que una transición es automática y limpia te está mintiendo.

Yo no te voy a mentir. Una transición es difícil. Hay que reconstruir instituciones. Hay que decidir qué se hace con la justicia. Hay que manejar expectativas que llevan veinte años acumuladas.

Eso es cierto y hay que decirlo.

Pero también hay que decir lo otro.

Primero: no es Washington. La reunión de mañana la pidieron Paraguay, Argentina, Chile, Perú y Estados Unidos. El proyecto que se discute lo presentaron Colombia, Perú y Estados Unidos. No es el imperio decidiendo solo.

Es el vecindario entero.

Segundo: ninguno de esos cuatro argumentos es el verdadero.

EL MOTIVO QUE NO SE DICE EN LA PLAZA

Los cuatro argumentos anteriores son para que vos los repitas.

El verdadero no se dice en el micrófono. Se dice en la casa, en voz baja, entre ellos.

Transición significa que se abren los libros.

Las cuentas del Banco Central. A dónde fue la cooperación internacional. Quién firmó las concesiones mineras. Quién se quedó con las propiedades confiscadas. Qué juez firmó qué sentencia y con qué nombre.

No le tiene miedo a la transición porque te vaya a perjudicar a vos.

Le tiene miedo porque lo obliga a rendir cuentas.

Y ahora viene lo importante. Lo que hace que esa palabra sea más peligrosa que cualquier sanción.

POR QUÉ NO PUEDE NI PRONUNCIARLA

Una dictadura no se sostiene solo con armas y dinero.

Se sostiene vendiéndole a sus propios subordinados la idea de que es eterna.

Mientras el juez de Masaya, el alcalde de Matagalpa, el funcionario de ventanilla y el policía de línea crean que esto no se acaba nunca, obedecen. No por amor. Por cálculo.

Ahora pensá qué pasa el día que la cúpula pronuncia la palabra transición.

Ese día, todos los de abajo entienden al mismo tiempo que hay fecha de vencimiento.

Y el funcionario que firmaba se pregunta: si esto se acaba en doce o veinticuatro meses, ¿por qué sigo firmando papeles que mañana me llevan a la cárcel?

El policía que recibía órdenes se pregunta: ¿quién me va a defender a mí cuando esto cambie?

El empresario que hacía negocios a la sombra empieza a buscar puentes con los que vienen.

Y el mando militar entiende algo que la familia no quiere que entienda: el Ejército sobrevive al régimen. La Policía sobrevive al régimen.

La dinastía no.

Nadie quiere hundirse con el barco cuando ve al capitán midiendo el tamaño de los botes.

Eso es lo que hace esa palabra.

No lo derrota. Le desarma la lealtad.

Y una lealtad que se sostiene solo en el miedo se evapora el día que el miedo cambia de dirección.

LA GRIETA DE LA HERENCIA

Y hay algo más, que es la parte más frágil de todo el edificio.

El plan de pasarle la silla a la familia necesita control absoluto. Necesita que nadie dude. Necesita que toda la estructura acepte que el puesto ya tiene dueño.

Pero si los que llevan cuarenta años ahí adentro ven que el hemisferio entero está trazando una hoja de ruta de relevo, el consenso forzado se rompe.

Porque el que obedece a veces está esperando que el otro se corra.

Y decirle a toda una estructura que el heredero no salió de una urna ni de una asamblea sino de un apellido, es la manera más rápida de averiguar cuánta lealtad había de verdad.

Esa grieta no la abre Washington. No la abrimos nosotros.

Esa grieta es de ellos.

AHORA LA PARTE PELIGROSA

Y acá te tengo que advertir algo, porque creo que va a pasar.

Este hombre, cuando se siente acorralado, no se calla. Se envalentona.

El diecinueve de julio, frente a cámaras, sin que nadie lo obligara, dijo que aquí no habrá más elecciones.

Nadie le puso un guion. Nadie le torció el brazo. Lo dijo porque su ego necesitaba decirlo.

Y con esa sola frase destruyó su propia estrategia. Porque su plan era pasar desapercibido, y él mismo se puso en los titulares del hemisferio. Su plan era que nadie hablara de Nicaragua, y él mismo obligó a los cancilleres a sentarse mañana a discutir su caso.

Sus palabras lo trajeron hasta acá.

Así que preparate. Después de mañana puede venir el portazo. Romper relaciones. Expulsar embajadores. Salirse de todo. Gritar soberanía y cerrar la puerta con estruendo.

Y lo va a vender como fuerza.

No es fuerza. Es un hombre encerrándose por dentro.

Porque el portazo no le devuelve el mercado. No le devuelve el financiamiento. No le quita el expediente de encima.

Y sobre todo, no le devuelve la lealtad de los que ya empezaron a mirar la puerta.

QUÉ ES TRANSICIÓN DE VERDAD

Te lo digo sin tecnicismos.

Transición no es que cambie un señor por otro señor.

Es que el título de tu hija valga afuera. Que un muchacho que estudió seis años pueda ejercer en otro país y volver cuando quiera.

Es que tu primo pueda volver a entrar al país sin miedo. Que las por lo menos cuatrocientas cincuenta y dos personas a las que les quitaron la nacionalidad recuperen su nombre y su registro.

Es que el café y la carne salgan sin un arancel encima que lo paga el productor.

Es que alguien abra los libros.

Transición no es un favor que nos hace el hemisferio.

Es que Nicaragua vuelva a ser un país normal.

Y AHORA LO ÚNICO QUE ME IMPORTA

Pero te voy a decir la verdad completa.

Si mañana en Washington aprueban la mejor resolución del mundo, con los dientes más grandes que se hayan escrito, y nosotros seguimos desorganizados, no sirve de nada.

Porque el día que el barco se hunda, y se va a hundir, el que agarra el timón no es el que tenía razón.

Es el que estaba más cerca y mejor organizado.

En cincuenta años escuché mil veces "ya va a caer". Y no cayó. No porque él fuera invencible.

Porque esperamos en lugar de construir.

La transición no empieza el día que él se va. La transición empieza el día que nosotros estamos listos para el día después.

Y una cosa más, para que quede claro: lo de mañana todavía es una propuesta. Hay que negociarla. Brasil está en contra. México se abstiene. Puede salir con dientes o puede salir aguada.

No festejemos antes de tiempo. Pero tampoco esperemos sentados.

Registrate. Organizate. Hablá con tres personas esta semana.

Nosotros no queremos la silla. Queremos que esa silla deje de existir.

Que nunca más un hombre pueda convertir un país en su herencia y una lealtad en su seguro de vida.

Yo no me voy a sentar ahí. Esto no es sobre mí.

Es sobre una casa que se construye ladrillo por ladrillo, mientras otros miden el tamaño de los botes.

Pasame un ladrillo.

Alianza por la Libertad de Nicaragua
Álvaro Somoza Urcuyo
WhatsApp: 1 786 960 4180

Address

P O 481 1825 Ponce De Leon
Coral Gables, FL
33134

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