Una Hora con Alvaro Somoza

Una Hora con Alvaro Somoza Una organizacion dedicada a unir Nicaraguenses en contra de la dictadura Sandinista

64 SESIONES. CERO RESULTADOS. ¿Y AHORA QUÉ?La OEA ha celebrado sesenta y cuatro sesiones sobre Nicaragua. Sesenta y cuat...
08/23/2026

64 SESIONES. CERO RESULTADOS. ¿Y AHORA QUÉ?
La OEA ha celebrado sesenta y cuatro sesiones sobre Nicaragua. Sesenta y cuatro. Resoluciones, declaraciones, condenas, preocupaciones, exhortaciones. Sesenta y cuatro veces los países del continente se sentaron a hablar sobre la dictadura en Nicaragua. ¿Y qué pasó?

Ortega les cerró la oficina. Les confiscó el edificio de la OEA en Managua, un edificio que ni siquiera era propiedad de Nicaragua, y se lo regaló a una universidad sandinista. Así responde un dictador a sesenta y cuatro sesiones de buenas intenciones: robándote la silla donde te sentabas a condenarlo.

La semana pasada se aprobó la sesión número sesenta y cinco. Veintinueve países votaron a favor. Solo Brasil votó en contra. México se abstuvo. Todos celebran. Yo pregunto: ¿esta vez es diferente o es otra sesión que termina en un comunicado que Ortega usa para encender fuego?

Porque seamos honestos. La OEA condenó a Venezuela durante años y Maduro se burló de todas esas condenas hasta que finalmente cayó. Condenó a Cuba y el régimen cumplió sesenta y siete años sin que cambiara nada. Condenó a Nicaragua sesenta y cuatro veces y Ortega no solo sigue en el poder sino que eliminó las elecciones, hizo copresidenta a su esposa, puso a su hijo a firmar acuerdos con potencias extranjeras y les robó hasta el edificio donde se reunían a condenarlo.

La lección de Venezuela es clara: las condenas solas no tumban dictadores. Lo que tumbó a Maduro fue la combinación de presión internacional con un pueblo que no se rindió. Las condenas sirvieron cuando finalmente se convirtieron en acciones. La pregunta para Nicaragua es si la sesión sesenta y cinco se queda en papel o si esta vez las palabras se convierten en hechos.

PERO COMO DICE LA CANCIÓN QUE TODOS CONOCEMOS.

Nadie es eterno en el mundo.

Y el dictador lo sabe. Por eso la urgencia. Por eso la reforma constitucional que elimina las elecciones. Por eso Rosario es copresidenta. Por eso Laureano firma acuerdos con Rusia, China e Irán como si fuera jefe de Estado sin que nadie lo haya elegido. Por eso confiscaron cada institución independiente, cada medio de comunicación, cada organización que pudiera fiscalizar.

No es locura. Es un plan. El dictador sabe que nadie es eterno en el mundo y por eso está construyendo un trono que se hereda. Una monarquía disfrazada de revolución. Una finca familiar con bandera y escudo nacional.

Eliminaron las elecciones no porque les tengan miedo a los candidatos. Las eliminaron porque quieren que el trono pase de Ortega a Rosario, de Rosario a Laureano, de Laureano a quien siga, sin que el pueblo tenga derecho a opinar.

Nicaragua no es una finca que se hereda. Nicaragua es una patria de siete millones que merece elegir quién la gobierna.

Por eso no queremos el trono. Queremos derrumbarlo.

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS CON LA OEA?

Aquí es donde tenemos que hablar con la verdad. Si la sesión sesenta y cinco termina como las sesenta y cuatro anteriores, en un comunicado que expresa profunda preocupación, no habremos avanzado ni un centímetro. Ortega ya demostró que los comunicados le importan menos que el papel donde se imprimen.

Pero esta vez puede ser diferente. No porque la OEA haya cambiado sino porque las circunstancias cambiaron.

Ortega eliminó las elecciones públicamente. Ya no disimula. Ya no finge. Le dijo al mundo entero que en Nicaragua no habrá más elecciones. Eso le quitó la última máscara. Y ahora los veintinueve países que votaron a favor tienen una decisión: actuar de verdad o admitir que sus votos no valen nada.

Venezuela nos mostró que cuando la presión internacional se combina con un pueblo organizado, los dictadores caen. Pero también nos mostró que tomó años de condenas que no servían hasta que finalmente alguien decidió actuar. Nicaragua no tiene que esperar años. La sesión sesenta y cinco puede ser el punto donde las palabras se convierten en acciones.

¿Qué debería pasar? Una última oportunidad. No para negociar en secreto con el dictador. No para pedirle que por favor sea bueno. Una última oportunidad formal, pública, documentada y supervisada.

Elecciones libres. Supervisadas por organismos internacionales. Con un proceso de empadronamiento que incluya a los más de un millón ochocientos mil nicaragüenses que están afuera. Con voto electrónico desde el exterior para los ochocientos mil que salieron después de 2018 y que por diversas razones no pueden regresar a votar.

Si el régimen acepta, comienza una transición real. Se le da una escalera para bajarse.

Si el régimen rechaza, queda documentado ante veintinueve países y ante el mundo entero que rechazó la vía democrática, pacífica y supervisada. Y entonces esos veintinueve países tendrán que decidir si sus votos significan algo o si son tan decorativos como las sesenta y cuatro sesiones anteriores.

EL VOTO DESDE AFUERA.

Hay un millón ochocientos mil nicaragüenses que reciben el peso de esta crisis todos los días. Son los que mandan remesas para que sus familias sobrevivan. Son los que salieron con una maleta y construyeron una vida con sus manos. Son los que no duermen pensando en la mamá que dejaron, en el hermano que no pueden visitar, en la tierra que les quitaron.

Hay ochocientos mil que salieron después de abril de 2018. Que vieron los francotiradores. Que perdieron amigos. Que fueron perseguidos por pensar diferente.

Toda esa gente tiene derecho a votar. Y la tecnología existe para que lo haga desde donde esté. El artículo 109 de la ley electoral 331 ya contempla mecanismos que pueden adaptarse. No es un invento. Es un derecho que les robaron y que hay que devolver.

Cuando un millón ochocientos mil nicaragüenses en el exterior puedan votar, ningún régimen podrá robarse una elección. Porque los votos desde afuera no se intimidan con turbas ni se compran con zinc.

¿Y LAS SESENTA Y CUATRO SESIONES ANTERIORES?

No las descarto. Cada una fue un ladrillo. Un ladrillo lento, un ladrillo que a veces parecía inútil, pero un ladrillo. Sin esas sesenta y cuatro sesiones no habría veintinueve votos hoy. Sin esas condenas repetidas no habría un expediente internacional que documenta cada abuso, cada confiscación, cada preso político, cada elección robada.

El problema no fue poner los ladrillos. El problema fue que nunca hubo un plano para saber dónde ponerlos.

Ahora hay plano. La semana pasada publicamos siete pilares para la Nicaragua que viene después. Soberanía real. Economía para todos. Energía independiente. Un ejército de la nación. Justicia que sane. Educación para pensar. Y reconciliación de verdad. Más de veintiocho mil personas lo leyeron. Doscientos sesenta y seis comentaron. Nadie pudo rebatir un solo pilar. Lo único que pudieron decir fue el apellido. Y como ya dijimos: seis letras no borran siete pilares.

Veintinueve países confirmaron esta semana que la dirección es correcta. Nosotros ya tenemos el plano. La pregunta es si la OEA esta vez tiene uno o si la sesión sesenta y cinco termina como las sesenta y cuatro anteriores: en un papel que el dictador usa para encender fuego.

NADIE ES ETERNO.

Nadie es eterno en el mundo. Ni los hombres ni los regímenes ni los tronos. El dictador lo sabe y por eso construye un trono para heredar. Pero nosotros no queremos el trono. Queremos derrumbarlo. Y construir en su lugar una silla que sea del pueblo, que se ocupe con votos y no con herencias.

Mientras la OEA decide si actúa o redacta otro comunicado, nosotros seguimos construyendo. No necesitamos permiso. No necesitamos que nos instalen. Necesitamos pueblo. Y el pueblo está respondiendo.

Si algo adentro tuyo se movió, mandá un mensaje al WhatsApp: 1 786 960 4180. Mandá tu identificación con foto. Tu identidad está protegida. Miles ya lo hicieron. En casi todos los países donde hay nicas. Incluyendo dentro de Nicaragua.

Nadie es eterno en el mundo. Pero lo que un pueblo construye unido, ladrillo por ladrillo, eso sí puede durar para siempre.

Pasame un ladrillo.

Desde Miami, con el corazón en Nicaragua.

Alvaro Somoza Urcuyo
Alianza por la Libertad de Nicaragua

¿CÓMO SERÍA? EL PLANO DE LA NICARAGUA QUE VAMOS A CONSTRUIR.No queremos el trono. Queremos derrumbarlo. No queremos la s...
08/20/2026

¿CÓMO SERÍA? EL PLANO DE LA NICARAGUA QUE VAMOS A CONSTRUIR.

No queremos el trono. Queremos derrumbarlo. No queremos la silla. Queremos construirla para que sea de todos. Siete pilares. De abajo hacia arriba. Así se construye.

Sé lo que van a decir. Somoza. Como si un apellido borrara siete pilares. Como si seis letras invalidaran un plano. Llevan cincuenta años celebrando la muerte de mi familia. Pero todos los Somozas ya están mu***os. Todos. El único que queda es un ciudadano nicaragüense que publica lo que piensa. Y si después de medio siglo de revolución todavía necesitan pelear contra un fantasma para justificarse, el problema no soy yo. El problema es que no tienen resultados. Cincuenta años gritando muerte al somocismo y siguen gobernando el segundo país más pobre del continente. Quizás el enemigo nunca fue el apellido. Quizás el enemigo siempre fueron ellos. ¿A qué le temes, Rosario? Los mu***os no publican en Facebook. Los vivos sí.

Ahora, lo que venimos a decir.

La semana pasada mostramos la factura del régimen. Después hicimos la pregunta que nadie se atrevía a hacer sobre una oposición que lleva siete años sin resultado. La respuesta de ustedes fue masiva. Y la pregunta que más se repitió fue una sola:

¿Y entonces qué? ¿Qué proponés vos?

Hoy respondo.

Pero primero voy a decir algo que ningún líder opositor dice: yo no quiero ser tu presidente.

No escribo esto para sentarme en una silla. Lo escribo para que la silla exista. Para que sea del pueblo. Para que el próximo que se siente ahí lo haga porque siete millones de nicaragüenses lo eligieron, no porque se apoderó de un trono ni porque una potencia extranjera lo instaló.

Porque ese es el problema de fondo. Nicaragua no necesita un presidente nuevo. Necesita derrumbar el trono y construir una silla. Los tronos se heredan, se roban, se defienden con tanques. Las sillas son del pueblo y se ocupan con votos.

Hay quienes negocian en secreto durante meses y le piden a Washington que los instale. Nosotros publicamos nuestro plano en tu cara para que lo leas, lo cuestiones, lo mejores y lo hagas tuyo. Esa es la diferencia entre construir de arriba hacia abajo y construir de abajo hacia arriba. Ya vimos cómo termina la otra fórmula. Se llama Guaidó.

No digo plan. Digo plano. Un plan es una lista de intenciones. Un plano es un diseño de ingeniero. Nicaragua no necesita más intenciones. Necesita arquitectura.

Aquí está. Siete pilares. Así sería.

PILAR UNO. SOBERANÍA REAL, NO SOBERANÍA DE ALQUILER.

¿Cómo sería? Sería un país donde ninguna potencia extranjera tiene bases militares en tu territorio. Donde ningún dictador alquila tus puertos por debajo de la mesa. Donde tu bandera significa algo porque nadie la usa como trapo de negociación.

Nicaragua dejó de ser soberana el día que Ortega empezó a alquilar el país. Le alquiló los puertos a Rusia. Le alquiló el espacio satelital con la base GLONASS en Nejapa. Le alquiló acuerdos militares a Bielorrusia. Le alquiló pasaportes a Irán. Le alquiló el territorio a agentes de Hezbollah.

El primer acto de una Nicaragua libre es recuperar su soberanía. Revisar y revocar cada acuerdo militar con potencias hostiles. No mañana. El primer día. Mientras esa presencia exista, Nicaragua no es libre. Es un territorio ocupado con bandera propia.

Soberanía real significa que Nicaragua decide por Nicaragua. No que un general ruso o un agente iraní tengan más acceso a tu territorio que vos mismo. Y soberanía no es recibir buses de China a cambio de tu dignidad.

PILAR DOS. UNA ECONOMÍA QUE FUNCIONE PARA LOS SIETE MILLONES, NO PARA UNA FAMILIA.

¿Cómo sería? Sería un país donde abrís un negocio sin pedirle permiso al partido. Donde la diáspora invierte sin miedo a que le confisquen. Donde un joven de Estelí exporta su café al mundo con su nombre, su marca y su ganancia. Donde trabajar duro te da resultados y no una visita de los inspectores del régimen.

Ortega convirtió a Nicaragua en su finca privada. El Canal Interoceánico que nunca se construyó pero que sirvió para expropiar tierras. Las empresas fantasma. Los fondos de cooperación desviados para financiar represión. La economía del miedo donde el que no obedece pierde su negocio, su casa o su libertad.

La Nicaragua libre necesita una economía abierta y conectada al mundo. Proteger el CAFTA. Atraer inversión con reglas claras y transparentes. Crear un sistema bancario que funcione para el ciudadano y no para lavar dinero del poder. Y convertir a la diáspora en el motor económico de la reconstrucción.

Somos más de un millón de nicaragüenses afuera. Empresarios, profesionales, ingenieros, médicos, tecnólogos. Gente que salió con una maleta y construyó una vida con sus manos. La diáspora nicaragüense es el Plan Marshall de Nicaragua. Solo necesita un país libre donde invertir, crear y construir sin que nadie le robe lo que produce.

Progreso no es una lista de obras con presos políticos adentro. Progreso es libertad económica para los siete millones.

PILAR TRES. ENERGÍA PARA TODOS, NO APAGONES PARA TODOS.

¿Cómo sería? Sería un país que de noche se ve desde el espacio. Donde no hay apagones de veinte horas. Donde tus volcanes, tu sol y tu viento trabajan para vos y no para un aliado que ya no existe. Donde la empresa de electricidad da electricidad y no excusas.

Cuba nos sigue mostrando cada noche el futuro que nos espera si no actuamos. Un país que desaparece del mapa cuando el sol se pone. Ortega ató nuestra energía a la generosidad de aliados que se desmoronan uno tras otro.

La Nicaragua libre necesita independencia energética. Tenemos volcanes para geotermia. Sol para energía solar. Viento para eólica. Ríos para hidroeléctrica. Costas para aprovechar la marea. No necesitamos petróleo de dictadores. Necesitamos ingenieros nicaragüenses con libertad para diseñar un sistema que funcione las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año.

Un país con luz pero sin libertad es una cárcel iluminada. Nosotros queremos luz y libertad.

PILAR CUATRO. UN EJÉRCITO DE LA NACIÓN, NO DE UNA FAMILIA.

¿Cómo sería? Sería un ejército que defiende al pueblo, no al partido. Que protege fronteras, no fortunas. Donde un general se gana el respeto por servir a la nación y no por arrodillarse ante una familia.

Mientras Honduras celebró doscientos años con el mismo ejército, nosotros hemos tenido que crear y destruir los nuestros una y otra vez porque cada régimen llega con su propio aparato militar y cae con él. Eso tiene que terminar.

El Ejército de Nicaragua tiene que ser profesionalizado, despolitizado y puesto al servicio de la nación. No del partido. No de la familia. No del caudillo de turno. De la nación.

Y para los generales que aún calculan su futuro: miren lo que pasó en Venezuela. El general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa durante más de una década, el primer soldado del chavismo, fue destituido con un mensaje en una red social. Diez años de lealtad absoluta al dictador y su recompensa fue un tuit de despedida. Así termina la lealtad al tirano cuando el tirano ya no sirve. Los generales nicaragüenses deberían preguntarse si quieren ser el próximo Padrino López o si prefieren ser parte de la solución antes de que la solución los pase por encima.

En el plano de la Nicaragua libre hay lugar para un ejército profesional y digno. No hay lugar para generales que le abrieron los puertos a flotas extranjeras.

PILAR CINCO. JUSTICIA QUE SANE, NO JUSTICIA QUE DESTRUYA.

¿Cómo sería? Sería un país donde los responsables del horror responden ante un tribunal. Pero también donde el soldado que obedeció bajo amenaza tiene un camino de vuelta a la sociedad. Donde hay verdad sin venganza. Donde se puede sanar sin olvidar. Donde justicia no significa otra guerra.

Nicaragua lleva décadas acumulando heridas. Los mu***os de abril de 2018. Los presos políticos torturados. Los exiliados despojados de su nacionalidad. Los campesinos despojados de sus tierras. Los líderes como Brooklyn Rivera que llevan años desaparecidos. Las familias destruidas. Los hijos que crecieron sin país.

Esas heridas no se curan con venganza. Pero tampoco se curan con olvido. Se curan con justicia transicional seria que garantice tres cosas: verdad para que se sepa lo que pasó, justicia para que los arquitectos del horror respondan, y garantía de no repetición para que nunca más un grupo se apodere del país entero.

Los que diseñaron la represión deben ser juzgados. Los mandos medios que obedecieron bajo presión merecen un camino de reintegración. Y los millones que sobrevivieron callando para proteger a sus familias merecen que nadie los persiga por haber tenido miedo.

La justicia que reconstruye diferencia entre los que diseñaron el horror y los que fueron obligados a vivir dentro de él. No construimos para vengarnos del pasado. Construimos para que el futuro sea diferente.

PILAR SEIS. EDUCACIÓN PARA PENSAR, NO PARA OBEDECER.

¿Cómo sería? Sería un país donde un niño de Bluefields tiene las mismas oportunidades que uno de Managua. Donde las universidades forman pensadores, creadores e innovadores, no repetidores de consignas. Donde tu hijo aprende a cuestionar, a crear, a soñar en grande. Donde ser joven nicaragüense significa posibilidad y no condena.

El sandinismo convirtió la educación en una fábrica de obediencia. Adoctrinamiento en lugar de pensamiento crítico. Propaganda en lugar de ciencia. Lealtad al partido en lugar de amor al conocimiento. Repetición en lugar de creación.

La Nicaragua libre necesita una revolución educativa real. Donde cada niño aprenda a pensar por sí mismo. Donde las universidades formen profesionales competitivos a nivel global. Donde un muchacho de Jinotega pueda competir con uno de Boston. Donde la educación sea el gran igualador, no el gran adoctrinador.

Educar no es adoctrinar. Construir no es solo cemento. Un país que educa para obedecer produce esclavos. Un país que educa para pensar produce ciudadanos. Y los ciudadanos no aceptan dictadores.

PILAR SIETE. RECONCILIACIÓN DE VERDAD.

¿Cómo sería? Sería un país donde el que se equivocó puede reconocerlo sin que lo destruyan. Donde el que tuvo razón tiene la grandeza de no restregarlo. Donde nos sentamos a la misma mesa no porque nos amemos, sino porque Nicaragua nos necesita juntos. Donde miramos hacia adelante sin negar lo que quedó atrás.

Este es el pilar más difícil y el más importante.

Nicaragua es un país fracturado. Heridas entre sandinistas y antisandinistas desde 1979. Heridas entre la vieja diáspora y el nuevo exilio. Heridas entre los que se fueron y los que se quedaron. Heridas entre los que resistieron en silencio y los que colaboraron para sobrevivir.

Nicaragua lleva medio siglo atrapada en una pelea con fantasmas. El régimen necesita un enemigo mu**to para justificar su existencia. Mientras celebran muertes de hace setenta años, el pueblo sigue empobrecido bajo su revolución. Es hora de dejar de pelear con cadáveres y empezar a construir para los vivos.

Reconstruir Nicaragua requiere algo más grande que tener razón. Requiere sentarse a la mesa con el que se equivocó y construir juntos. No porque se lo merezca. Sino porque Nicaragua lo necesita.

La reconciliación no significa olvidar. Significa reconocer la verdad y caminar hacia adelante a pesar de ella. Que el que siempre tuvo razón tenga la grandeza de no restregarlo. Y que el que llegó tarde tenga la honestidad de reconocer que otros caminaron primero.

Sin esa reconciliación, el día después de Ortega será el primer día de una nueva guerra entre nosotros. Y ya basta de guerras. Ya basta de ciclos. Ya basta de repetir la misma historia esperando un resultado diferente.

EL PLANO COMPLETO.

Siete pilares. Así sería:

Soberanía que sea nuestra y de nadie más. Economía que funcione para todos y no para una familia. Energía que no dependa de favores. Un ejército que sirva al pueblo y no al poder. Justicia que sane sin destruir. Educación que forme ciudadanos libres. Y reconciliación que nos permita caminar juntos aunque vengamos de caminos distintos.

No es perfecto. Ningún plano lo es antes de empezar la construcción. Pero es infinitamente mejor que llegar al día después con las manos vacías y la rabia llena.

LA DIFERENCIA.

Otros negocian en secreto y le piden a una potencia extranjera que los instale. Nosotros publicamos el plano en tu cara para que lo leas, lo cuestiones y lo hagas tuyo.

Otros redactan documentos que el pueblo no puede ver. Nosotros construimos con el pueblo desde el primer ladrillo.

Otros quieren que Washington les dé la silla. Nosotros construimos la silla para que el pueblo decida quién se sienta.

Otros construyen de arriba hacia abajo. Nosotros construimos de abajo hacia arriba.

¿Quién es la élite en nuestro movimiento? Vos. El nicaragüense que se registró con su cédula. El que no le pidió permiso a nadie para construir. El que no espera que un gobierno extranjero lo siente en una silla. Vos sos la élite. No un grupo de hombres negociando tu futuro en una oficina.

A VOS QUE LEÉS ESTO.

Si solo querés leer y seguir de largo, está bien. Nadie te obliga. Podés volver a tu scroll, poner tu reacción y seguir esperando a que otro resuelva.

Pero si algo adentro tuyo se movió. Si leíste estos siete pilares y pensaste: así sí, así me gustaría vivir. Si estás cansado de solo denunciar y querés empezar a construir. Si creés que Nicaragua merece algo mejor que un trono eterno y una oposición que negocia en secreto.

Entonces mandá un mensaje al WhatsApp: 1 786 960 4180. Mandá tu identificación con foto. Tu identidad está protegida. Miles ya lo hicieron. En casi todos los países donde hay nicas. Incluyendo dentro de Nicaragua.

No te estoy pidiendo que me sigas. Te estoy pidiendo que construyas conmigo. La diferencia es enorme.

El que sigue busca un líder. El que construye busca un plano. Yo no soy tu líder. Soy tu albañil. Y este es nuestro plano.

No necesitamos más Guaidós. No necesitamos más juntas secretas. No necesitamos más caudillos. Necesitamos albañiles.

Ladrillo por ladrillo. Esto se construye.

Pasame un ladrillo.

Desde Miami, con el corazón en Nicaragua.

Álvaro Somoza Urcuyo
Alianza por la Libertad de Nicaragua

LA OPOSICIÓN QUE PIDE QUE LA INSTALEN vs. LA OPOSICIÓN QUE CONSTRUYE TU LIBERTAD.A Guaidó lo instalaron. 60 países lo re...
08/18/2026

LA OPOSICIÓN QUE PIDE QUE LA INSTALEN vs. LA OPOSICIÓN QUE CONSTRUYE TU LIBERTAD.

A Guaidó lo instalaron. 60 países lo reconocieron. ¿Dónde está hoy? ¿Quién gobierna Venezuela? Delcy Rodríguez. Del mismo régimen. Hay otro camino. De abajo hacia arriba. Pronto te muestro cómo.

El domingo les dije que Sergio Ramírez no escribe columnas. Da instrucciones. Su artículo "Los Reyes de la Baraja" decía una sola cosa: no se alíen con la derecha. No se acerquen al bloque de Trump.

48 horas después se anuncia una Junta de Transición. Centro-derecha y liberales. Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro al frente. Meses negociando en secreto. Documento presentado a Washington.

¿Quién no está? Los MRS. UNAMOS. La Unidad Nacional.

¿Por qué? Porque el director técnico desde Madrid dijo que no. Y obedecieron.

La columna del domingo fue la orden. El martes se confirmó la obediencia.

Se los dije.

Ahora, sobre la Junta.

Dos excandidatos presidenciales negociaron durante meses el futuro de siete millones de nicaragüenses. En secreto. Sin consultarle a nadie. Le presentaron el plan a Estados Unidos antes que a vos. Y ahora piden que Washington los instale como gobierno por dos años.

Nadie los eligió.

¿Les suena familiar?

En 2019 instalaron a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. Estados Unidos lo reconoció. 60 países lo reconocieron. Tenía un documento impecable. ¿Cuánta gente tenía organizada detrás? Ninguna. ¿Cuántos registros tenía? Cero.

¿Dónde está Guaidó hoy? Olvidado. Irrelevante. Sin poder.

¿Y Venezuela? Maduro está preso en New York. Pero no cayó por Guaidó. Cayó por acción directa. Y la oposición que pidió que la instalaran terminó con las manos vacías. ¿Quién gobierna hoy? Delcy Rodríguez. Del mismo régimen. La "oposición instalada" no se quedó con nada. Los de adentro negociaron su sobrevivencia.

Esa es la lección: pedir que te instalen no funciona. Ni para sacar al dictador. Ni para gobernar después. Los que piden permiso terminan sin silla. Los que negocian desde arriba se quedan con el poder entre ellos mismos.

Ahora quieren repetir la misma fórmula en Nicaragua. Documento bonito. Presentación en Washington. Foto para la prensa. Cero pueblo detrás.

El Guaidó nicaragüense tiene dos caras y la misma receta fallida.

No estoy en contra de una transición. Estoy en contra de que cuatro personas negocien mi futuro y el tuyo sin preguntarnos.

No estoy en contra de hablar con Washington. Estoy en contra de pedirle a Washington que nos INSTALE gobernantes en vez de pedirle que ABRA la puerta para que el pueblo decida.

Porque hay dos formas de hacer esto.

De arriba hacia abajo: un grupo se reúne en secreto, redacta un documento, se lo presenta a una potencia extranjera y pide que los pongan en el poder. Sin pueblo. Sin registros. Sin base. Sin votos. Así terminó Guaidó. Así terminó Venezuela. Con los del mismo régimen gobernando y la oposición mirando desde afuera.

De abajo hacia arriba: se organiza al pueblo primero. Se registra gente real con cédula real. Se construye una fuerza que nadie puede ignorar. Y cuando llegue la hora, no necesitás que nadie te instale. Entrás por la puerta porque tu pueblo te respalda.

La diferencia entre una oposición que pide permiso y una oposición que construye tu libertad es simple: una necesita que Washington le dé la silla. La otra construye su propia silla con ladrillos.

Ellos tienen un documento. Nosotros tenemos pueblo.

¿Quién es la élite en nuestro movimiento? VOS. El nicaragüense que se registró con su cédula. El que no le pidió permiso a nadie para construir. El que no espera que un gobierno extranjero lo siente en una silla.

Pronto les presento el plano completo. Siete pilares. La Nicaragua que vamos a construir de abajo hacia arriba. Sin secretos. Sin documentos escondidos. En tu cara. Para que lo leas, lo cuestiones, lo mejores y lo hagas tuyo.

Porque tu futuro no se negocia en una oficina. Tu futuro se construye con tus manos.

Registrate: 1 786 960 4180. Mandá tu identificación con foto. Tu identidad está protegida. Miles ya lo hicieron.

No necesitamos más Guaidós. Necesitamos albañiles.

Ladrillo por ladrillo. Esto se construye.

Pasame un ladrillo.

Alvaro Somoza Urcuyo
Alianza por la Libertad de Nicaragua

SERGIO RAMÍREZ: QUIÉN DIRIGE LA OPOSICIÓN DESDE MADRID.No propone un plan. No rinde cuentas. Pero marca la ruta. Y esa r...
08/16/2026

SERGIO RAMÍREZ: QUIÉN DIRIGE LA OPOSICIÓN DESDE MADRID.

No propone un plan. No rinde cuentas. Pero marca la ruta. Y esa ruta lleva siete años sin liberar a un solo nicaragüense.

Siete años. Llevamos siete años con la misma estrategia opositora. Denuncias. Comunicados. Columnas elegantes en periódicos internacionales. Condenas diplomáticas. Premios literarios. Conferencias. Aplausos en universidades.

¿Y qué ha cambiado?

Ortega sigue. Rosario es copresidenta. Eliminaron las elecciones. Más de 350 presos políticos. Más de un millón de exiliados. Nos quitaron la cédula. Nos cancelaron el pasaporte. Nos declararon apátridas.

Siete años de denuncia y el resultado es peor que cuando empezamos.

¿Cuántos años más? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Sesenta y cinco como Cuba?

Hoy no voy a hablar de Ortega. De Ortega ya sabemos todo. Hoy voy a hablar de algo que nadie se atreve a tocar: la oposición que nos tiene estancados. La estrategia que no funciona. El director técnico que sigue dando instrucciones desde la banca mientras el equipo pierde todos los partidos.

Y voy a usar nombres. Porque ya basta de hablar en abstracto.

EL DIRECTOR TÉCNICO DESDE LA BANCA

La semana pasada, Sergio Ramírez Mercado publicó una columna en La Prensa titulada "Los reyes de la baraja." El artículo supuestamente habla de Nayib Bukele. Lo critica por autoritario. Lo llama rey de baraja. Denuncia su megacárcel, sus entorchados militares, su reelección indefinida.

Pero si lo leés con atención, el artículo no es sobre Bukele. Es una directriz. Es el director técnico mandando instrucciones desde la banca.

El mensaje real para los suyos es claro: no se alíen con el bloque Trump-Bukele. No busquen alianzas con la derecha regional. Mantengan la pureza. Sigan por el camino diplomático. Sigan conmigo.

¿Cómo lo sé? Porque así ha funcionado durante siete años. Ramírez publica. Los medios opositores replican. Las organizaciones del MRS y sus afiliadas ajustan la línea. Y todos marchan en la misma dirección: denunciar, denunciar, denunciar. Sin resultado. Sin plan concreto. Sin liberación.

¿QUIÉN ES SERGIO RAMÍREZ?

Para los que no lo conocen o lo conocen solo como escritor, pongamos los datos sobre la mesa.

Sergio Ramírez Mercado fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, durante la primera dictadura sandinista.

No fue un simpatizante lejano. No fue un intelectual solidario que firmaba cartas desde Europa. Fue el número dos del gobierno. Cogobernó.

¿Qué pasó durante esos años bajo su cogobierno?

Servicio militar obligatorio. Adolescentes de quince y dieciséis años arrancados de sus familias para morir en una guerra que la cúpula decidió desde oficinas con aire acondicionado. ¿Cuántos murieron? Nunca nos lo dijeron.

Confiscaciones masivas. Familias enteras despojadas de sus propiedades con decreto oficial.

Censura de prensa. Cerraron el diario La Prensa.

Una economía destruida. Inflación de miles por ciento. Hambre. Racionamiento.

Alineación con la Unión Soviética en plena Guerra Fría.

Y el resultado final: el pueblo votó para sacarse de encima a ese gobierno en 1990. No los sacó una invasión. No los sacó un golpe. Los sacó el voto del pueblo nicaragüense que dijo: basta.

Ese es el historial del hombre que hoy marca la ruta de la oposición desde un sillón de la Real Academia Española en Madrid.

LA HIPOCRESÍA QUE NADIE DENUNCIA

Ahora leé lo que Ramírez critica de Bukele y ponelo al lado de lo que él mismo hizo:

Critica que Bukele se viste con entorchados militares. Él fue vicepresidente de un gobierno militar que mandó adolescentes a la guerra.

Critica la megacárcel con inocentes y culpables. Él cogobernó un sistema con presos políticos sin juicio.

Critica el estado de excepción permanente. Los años ochenta en Nicaragua fueron una sola emergencia: guerra, censura, racionamiento, todo suspendido.

Critica la reelección indefinida. El FSLN que él cogobernó creó las estructuras que le permitieron a Ortega volver al poder y quedarse para siempre.

Critica que Bukele silencia la prensa. Cerraron La Prensa bajo su gobierno.

Y aquí la diferencia más grande que nadie dice: Bukele tiene más del 85 por ciento de aprobación popular real. ¿Sabés cuánta aprobación tenía el gobierno de Ramírez? La suficiente para perder la elección de 1990. El pueblo los sacó con su voto.

Me arrecha la hipocresía. Me encachimba que el hombre que cogobernó una dictadura con servicio militar forzado tenga la autoridad moral para llamar dictador a otro. No porque Bukele sea perfecto. Sino porque vos no tenés las manos limpias para señalar.

LAS PREGUNTAS QUE NADIE LE HACE

Si la prensa nicaragüense en el exilio fuera libre de verdad, le haría estas preguntas:

¿Cuántos adolescentes murieron en el servicio militar obligatorio que usted cogobernó? ¿Tiene un número?

¿Cuántas propiedades se confiscaron con decretos firmados bajo su gobierno?

Si el FSLN era tan malo, ¿por qué el MRS de Ramírez apoyó electoralmente a Ortega después de separarse?

¿Qué solución concreta propone usted para liberar Nicaragua? No denuncia. Solución. Plan. Ruta. Fecha.

¿Cuántos años más de columnas en medios internacionales necesita para que cambie algo?

¿Por qué rechaza alianzas con el bloque que tiene poder real en la región?

¿Para quién trabaja su estrategia: para el pueblo nicaragüense o para mantener su posición como vocero indispensable de una oposición que no avanza?

Son preguntas. No insultos. Son preguntas que un periodista serio haría. Pero nadie las hace. ¿Por qué? Porque Ramírez controla la narrativa. Los medios opositores en el exilio lo respetan, lo citan, lo replican. Cuestionar a Ramírez dentro de la oposición es como cuestionar al papa dentro de la iglesia.

Y así llevamos siete años.

LA TRAMPA DE LA PUREZA

La estrategia de Ramírez se puede resumir en una frase: pureza moral sin poder real.

¿Cómo funciona?

Primero: define qué es "puro" y qué es "impuro." Trump es impuro. Bukele es impuro. Cualquier alianza con la derecha regional es impura.

Segundo: los opositores que siguen su línea rechazan esas alianzas. Se quedan solos. Sin aliados con poder. Sin dientes.

Tercero: la única ruta "pura" que queda es la diplomacia europea, las condenas internacionales, las columnas en medios de prestigio.

Cuarto: ¿quién es el único que tiene acceso a esas plataformas? ¿A la RAE, a los medios internacionales, a los festivales literarios, a las universidades? Ramírez.

¿Ven el círculo? La "pureza" no es un principio. Es un territorio. Si la oposición se aliara con el bloque que tiene poder real, no necesitaría a Ramírez. Necesitaría pragmáticos, organizadores, gente de acción. Ramírez sería irrelevante.

Pero si la oposición mantiene la "pureza" y apuesta solo por la diplomacia, Ramírez es indispensable. El único con las conexiones. El único con la plataforma.

Me arrecha que un hombre priorice su relevancia personal sobre la liberación de un pueblo. Me encachimba que la estrategia beneficie al estratega más que al país.

EL RESULTADO: SIETE AÑOS PERDIDOS

Pongamos los números sobre la mesa.

¿Cuántos presos políticos ha liberado la estrategia de denuncia internacional? Los que liberaron fue por negociación directa con Estados Unidos. No por columnas en medios europeos.

¿Cuántas sanciones efectivas ha logrado? Las que existen fueron impulsadas por Washington. No por Madrid.

¿Ha caído Ortega? No. Está más fuerte que nunca. Ya no hay ni elecciones.

¿Se ha unido la oposición? No. Está más fragmentada que nunca. Porque la "pureza" exige expulsar a todo el que piense diferente.

¿Ha mejorado la situación del exilio? No. Cada año hay más exiliados, más apátridas, más gente sin documentos.

Siete años. El mismo director técnico. La misma estrategia. Y vamos perdiendo por goleada.

En cualquier equipo del mundo, cuando perdés siete años seguidos, cambiás de técnico. Pero en la oposición nicaragüense, cuestionar al técnico te convierte en "divisionista." O peor: en "somocista."

MI APELLIDO

Y aquí lo abordo de frente porque sé que viene.

Sí. Me llamo Somoza. Y cada vez que alguien no puede responder un argumento, usa mi apellido como escudo. "Somocista." "Estirpe sangrienta." "Nunca más."

Mi apellido no cambia los números. Mi apellido no cambia que llevamos siete años de denuncia sin resultado. Mi apellido no cambia que Ramírez fue vicepresidente de una dictadura. Mi apellido no cambia que la estrategia actual no ha liberado a nadie.

Si el argumento solo funciona cuando no sabés mi apellido, entonces el problema no es mi apellido. Es que no tenés argumento.

A mí me podés cuestionar con datos. Mostrá dónde me equivoco. Desmentí un número. Señalá una mentira. Eso es debate. Pero si tu única respuesta es "Somoza," entonces estás confirmando que no tenés nada.

¿QUÉ PROPONEMOS?

No somos músicos. No tocamos melodías bonitas mientras el pueblo se ahoga. No escribimos columnas elegantes mientras un millón de nicas no tiene pasaporte.

Proponemos organización. Registro real de nicaragüenses en el exilio y dentro de Nicaragua. Miles ya lo han hecho. En casi todos los países donde hay nicas.

Proponemos pragmatismo. Alianzas con quien tenga poder real para presionar. No pureza estéril que solo beneficia al que la predica.

Proponemos acción concreta. No denuncias infinitas sin plan de ruta.

Proponemos que el pueblo decida. No que un intelectual decida por el pueblo desde la comodidad de un sillón académico.

Y proponemos una pregunta muy simple a todos los nicaragüenses que siguen la línea del MRS:

¿Cuántos años más estás dispuesto a esperar con la misma estrategia que no ha funcionado? ¿Siete más? ¿Catorce? ¿Hasta que Nicaragua sea Cuba y pasen sesenta y cinco años de dictadura?

Si la respuesta es no, entonces es hora de cambiar de estrategia. No de rendirse. De cambiar. De dejar la música y empezar a construir.

EL DIRECTOR TÉCNICO NO VA A CAMBIAR

Ramírez no va a cambiar de estrategia. No porque sea tonto. Es brillante. No porque no vea la realidad. La ve perfectamente. Sino porque la estrategia actual le funciona a él. Le da relevancia. Le da plataforma. Le da la RAE y los medios internacionales y los premios y las conferencias.

El que tiene que cambiar sos vos. El que sigue al técnico que pierde. El que repite "denuncia internacional" como si fuera un mantra mágico. El que rechaza alianzas porque el director dijo que eran "impuras."

Vos podés seguir sentado en la gradería viendo cómo el equipo pierde con el mismo técnico año tras año.

O podés pararte y decir: necesitamos otro plan.

No necesitamos más música. Necesitamos ladrillos.

Ladrillo por ladrillo. Esto se construye.

Pásame un ladrillo.

Desde Miami, con el corazón en Nicaragua.

Alvaro Somoza Urcuyo
Alianza por la Libertad de Nicaragua

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Coral Gables, FL
33134

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