07/17/2026
Mensaje de ia de la Mujer Latina, Inc.
El miedo es más que una emoción: es un problema de salud pública.
Recientemente leí la historia de una familia que decidió que su hijo, ciudadano estadounidense, acompañara a su padre al trabajo. No porque fuera a trabajar, sino porque, si algo llegaba a suceder, la familia tendría una forma de comunicarse con él.
Ninguna familia debería comenzar el día preguntándose si un ser querido regresará sano y salvo a casa.
Como alguien que ha trabajado durante casi tres décadas junto a Promotores de Salud, profesionales de la salud y organizaciones comunitarias, he aprendido que el miedo no permanece únicamente en la mente. Afecta a la persona en su totalidad: mente, cuerpo y espíritu.
La ciencia es clara. El miedo crónico y el estrés prolongado pueden contribuir a la ansiedad, la depresión, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, el debilitamiento del sistema inmunológico, el mal control de la diabetes, los trastornos del sueño y muchas otras condiciones graves de salud. El miedo también lleva a las personas a posponer la atención preventiva, a evitar las citas médicas y a alejarse precisamente de los servicios diseñados para proteger su salud.
Los efectos van más allá de cada individuo. Los niños absorben el estrés de los adultos que los rodean. Las familias se aíslan. Las comunidades pierden la confianza. Y cuando la confianza se deteriora, también se deterioran los resultados en salud.
Independientemente de nuestra postura sobre las políticas migratorias, creo que todos podemos reconocer que vivir en un estado constante de miedo tiene consecuencias medibles en la salud pública.
Por eso son tan importantes las voces de confianza en la comunidad. Los Promotores de Salud desempeñan un rol fundamental para reconstruir la confianza, reducir la desinformación, fortalecer el bienestar emocional y ayudar a las familias a orientarse en los servicios de salud y los recursos comunitarios antes de que el miedo se convierta en otra barrera para la salud.
¿Cómo protegemos la salud de las comunidades que viven bajo estrés crónico mientras seguimos construyendo confianza, resiliencia y esperanza?
Nuestro plan de acción sigue siendo el mismo: capacitar, orientar y construir confianza.
A Message from Día de la Mujer Latina, Inc.
Fear is more than an emotion: it is a public health problem.
I recently read the story of a family who decided that their son, a U.S. citizen, would accompany his father to work. Not because he was going to work, but so that, if something were to happen, the family would have a way to contact him.
No family should start the day wondering if a loved one will return home safe and sound.
As someone who has worked for nearly three decades alongside community health workers , health professionals, and community organizations, I have learned that fear doesn't just stay in the mind. It affects the whole person: mind, body, and spirit.
The science is clear. Chronic fear and prolonged stress can contribute to anxiety, depression, high blood pressure, cardiovascular disease, a weakened immune system, poor diabetes management, sleep disorders, and many other serious health conditions. Fear also leads people to postpone preventive care, avoid medical appointments, and shy away from the very services designed to protect their health.
The effects extend beyond each individual. Children absorb the stress of the adults around them. Families become isolated. Communities lose trust. And when trust deteriorates, so do health outcomes.
Regardless of our stance on immigration policies, I think we can all recognize that living in a constant state of fear has measurable consequences for public health.
That's why trusted voices in the community are so important. Promoters of Health plays a role A fundamental role in rebuilding trust, reducing misinformation, strengthening emotional well-being, and helping families find their way to health services and community resources before fear becomes another barrier to health.
How do we protect the health of communities living under chronic stress while continuing to build trust, resilience, and hope?
Our plan of action remains the same: to train, guide, and build trust.
Venus Ginés, MA P/CHWI,