07/09/2026
MONTEVIDEO PIDE LA RENUNCIA DEL VIRREY LINIERS
7 DE SETIEMBRE DE 1808
En mayo de 1808, Napoleón Bonaparte forzó las abdicaciones de Bayona, arrebatando la corona a Carlos IV y Fernando VII para entregársela a su hermano, José Bonaparte. Ante el vacío de poder en España, las provincias peninsulares crearon juntas de gobierno locales para resistir a los franceses en nombre del rey cautivo, Fernando VII.
Santiago de Liniers, militar de origen francés, quien se había convertido en un héroe en el Río de la Plata tras liderar la Reconquista y Defensa de Buenos Aires frente a las Invasiones Inglesas (1806-1807) había sido nombrado virrey del Río de la Plata.
Sin embargo, tras las abdicaciones de Bayona, el origen francés de Liniers comenzó a despertar desconfianza entre los sectores españoles peninsulares de la administración colonial.
Agravando las sospechas, en agosto de 1808, Napoleón envió al Marqués de Sassenay como emisario al Río de la Plata para exigir el juramento de fidelidad a José I.
Aunque Liniers rechazó la propuesta en público y destruyó las cartas napoleónicas, la simple recepción del enviado alimentó rumores de traición y afrancesamiento.
Es en ese contexto histórico que un día como el de hoy, 7 de setiembre de 1808, el Cabildo de Montevideo resuelve enviar un oficio al Cabildo y Audiencia Provincial de Buenos Aires, poniendo de manifiesto las presunciones de complicidad de Liniers con Napoleón para entregar estas colonias a su dominio y expresando la opinión de “ que el mando superior de las Provincias se hallaban mal puesto en manos de don Santiago Liniers; que debía renunciarlo o ser depuesto, y que en ello estriba el que vivamos tranquilos o nos veamos precisados a sufrir una
guerra lastimosa cuyo teatro habrá de serlo esta Banda Oriental”.
También el gobernador militar de Montevideo, brigadier don Francisco Xavier de Elío acusó abiertamente al virrey de conspirar para entregar las colonias a la órbita de Napoleón Bonaparte.
Para desmentir la acusación de traición, Liniers tomó la iniciativa de declararle la guerra a Napoleón y a José I y reconoció la Junta de Sevilla. A su vez, designó al capitán de navío don Juan Ángel Michelena para hacerse cargo del gobierno de Montevideo destituyendo al insubordinado Elío. Michelena llegó a Montevideo, pero los jefes militares se negaron a obedecerle y al dirigirse al fuerte a tomar posesión del gobierno, fue insultado y golpeado en público por el propio Elío.
Finalmente, una gran manifestación popular de apoyo a Elío lo obligó a huir durante la noche.
Inmediatamente después de estas gestiones, concretamente el 20 de setiembre, Montevideo desconoció formalmente la autoridad de Liniers y formó una Junta Gubernativa local, a semejanza de las creadas en España, presidida por el propio gobernador Elío, proclamando su lealtad irrestricta a Fernando VII.
Este episodio resquebrajó la posición de Liniers, facilitando que la Junta Central de Sevilla decidiera reemplazarlo en 1809 por Baltasar Hidalgo de Cisneros.
IMÁGENES:
Brigadier Santiago Antonio María de Liniers y Bremond.
Brigadier Francisco Javier de Elío y Olóndriz.