27/04/2026
El otro día encontré este conjunto y casi lloro con lo que mi hija me dijo.
Estas prendas son parte de mi primera colección. La diseñé hace más de 30 años, como parte de mi proyecto de postulación a la carrera de Fashion MerchandisingMec & Communication, en la universidad.
Recuerdo que tenía muy pocos recursos. La tela es un recorte de lino que compré en una tienda de segunda mano. Mi única máquina de coser era una Singer a pedal antigua que había sido de mi abuela. No tenía overlock, por lo que todos los ruedos están terminados a mano. Y como me dio miedo arruinar la chaqueta intentando hacer ojales, inventé este sistema, para el que me inspiré en un Montgomery.
Quería diseñar algo que ojalá no pasara de moda. Que fuera sencillo, algo minimalista retro, que y tuviera un toque moderno y audaz, sin cruzar la línea de la sobriedad. Por eso los botones.
En esa época estaba obsesionada con el cine y el diseño de los años 60s y soñaba con descifrar qué hacía que un diseño desafiara el tiempo y se mantuviera siempre vigente.
La cosa es que, el otro día, desocupé finalmente el depósito de mi estudio y ahí estaba, guardado.
Lo llevé a casa y se lo mostré a Eva, que se lo probó entre risas y me dijo “esto sí me lo pondría”. Casi lloro de la emoción.
Este conjunto es de los pocos recuerdos tangibles que transporté conmigo cada vez que me mudé de país. Es un testimonio del sueño que impulsó mi carrera. Hoy, aún asisto a varias marcas en conceptualización y diseño cuando me lo piden, y me encanta.
¿Te pondrías algo así hoy?