30/07/2025
-LA PRESERVACIÓN DE LOS MONJES POR LA FUERZA: UN ACTO DE DIGNIDAD NACIONAL-
Entrevistador: Ese capítulo de la recuperación territorial es algo sobre lo cual se habla mucho en el país…
•General Marcos Pérez Jiménez: Ojalá que estas cosas las hablen con conocimiento de causa. Ojalá las discutan en una forma que resulte efectiva, porque en el campo del leguleyismo los colombianos nos barren. La única actuación quizás que dio resultados concretos, fue más bien a través de razones no muy jurídicas, sino de fuerza. Me refiero a la preservación que se hizo, en la época de la Junta Militar de Gobierno, de los islotes de Los Monjes. Pero no eran los islotes en sí. Es la plataforma submarina; once mil kilómetros cuadrados de plataforma submarina en el Golfo de Venezuela. Eso era lo que se estaba preservando allí. Y se les habló a los colombianos un lenguaje demasiado sencillo, pero respaldado por un aparato disuasorio como era las Fuerzas Armadas, que entonces valía un poco más desde el punto de vista militar, que las actuales. Se les dijo a Colombia: nosotros no podemos perder ni un centímetro más de nuestro territorio. Ya hemos cedido bastante. De manera que si ustedes pretenden tomar ese territorio debemos advertirles que los Monjes fueron ocupados ayer por las Fuerzas Armadas Nacionales, por la Guardia Nacional. Así que si ustedes quieren sacarnos tienen que echar tiros. Esa fue una medida de hecho. Y los colombianos desistieron de sus propósitos.
Entrevistador: Es decir, que en la cuestión fronteriza habría que combinar la acción diplomática con...
•General Marcos Pérez Jiménez: Es que la diplomacia de las naciones débiles es una diplomacia inefectiva. Los argumentos tienen más validez cuando se sabe que detrás de ellos hay un aparato militar fuerte. Eso ha sido así a través de toda la historia de la humanidad. Cuando la Segunda Guerra Mundial la política inglesa era débil. ¿Por qué? Porque los alemanes estaban en mejores posiciones militares que los ingleses. Chamberlain tuvo que ir con su paraguas a transarse, porque Inglaterra simplemente no tenía la fuerza suficiente para hacer otra cosa. En cambio, la misma Inglaterra ahora, frente a la Argentina, no se dejó amilanar nunca con la ocupación de Las Malvinas. Se fue allá y sacó a los argentinos. Argentina tenía la razón, pero ¿qué sucedió? Pues gran cantidad de protestas se quedaron en nada. Y las disposiciones de las Naciones Unidas para que Inglaterra negociara, también se quedaron en nada. ¿Por qué? Porque América Latina podía tener toda la razón en el caso, pero no tenía la fortaleza suficiente como para hacer valer, para respaldar sus razones.