20/09/2025
Ayudar con amor altruista.
Si hay una virtud que pide a gritos mostrarse tal y como es, esa es el amor altruista. A pesar de que dediquemos tiempo a reflexionar sobre el amor, la ayuda, el socorro al necesitado, el apoyo al desvalido, la solidaridad ante las injusticias y calamidades de la vida, etc., todo parece indicar que esa buena práctica está en vías de extinción, y en la realidad diaria se evidencia en orfandad, como reza el refrán popular: «Del dicho al hecho hay mucho trecho». Es triste reconocer que hablar de hacer el bien y hacerlo en realidad caracteriza a la mayoría de los habitantes del planeta.
En lo que respecta a hacer el bien de forma altruista, son pocas las personas que lo hacen de manera desinteresada, ya que quienes se hacen oír en grandes auditorios y asambleas de ciudadanos ocultan su propia verdad. Buscan su propio interés o el de su grupo, es decir, conseguir seguidores que, una vez conquistados, los cubran de poder, gloria y egos, en busca del ganar-ganar, aunque para ello tengan que eliminar al mundo entero con tal de obtener lo que persiguen: fama, riqueza, poder y dominio, imponiendo su autoridad desde la ideología gobernante, sea política, económica o religiosa.
Son pocos los que ayudan de corazón, los que no exigen nada a cambio por el bien que hacen a otra persona, grupo o comunidad. Esa es la verdadera muestra de amor altruista. Estas personas se detectan fácilmente en un contexto determinado. También hay personas que solo esperan que se les ayude. ¿Y ellos qué hacen? Cuando se trata de ayudar de modo altruista, todos los seres humanos estamos llamados a hacerlo, porque todos tenemos algo que aportar. No se trata solo de recibir, sino también de dar. Se trata de la reciprocidad, de la generosidad mutua generada entre todos.
Tomemos conciencia y actuemos por el bien de todos, porque vivimos en el planeta Tierra, nuestra casa común, que se ve sacudida por guerras, pestes, hambre, catástrofes naturales, inseguridad, injusticia, contaminación y muerte. Esto significa que, estemos donde estemos, a nuestro alrededor hay gente que sufre, gente que necesita consuelo, gente que necesita una mano amiga, gente que muere de hambre, de sed o de enfermedades y que requiere comida, abrigo y medicinas. Esa gente necesita y tiene que saber lo que son la amistad y la solidaridad. Sí, que el prójimo perciba que tiene a su lado a alguien que le respeta, le considera, le abriga y le consuela, sin exigencias ni demandas.
La ayuda desinteresada en todos los aspectos de nuestra vida nos aleja del egoísmo, el orgullo y la vanidad. Si lo hacemos con un sentimiento profundo y demostramos a los demás que una vida compartida en el amar es más gratificante e intensa, que nos llena de alegría e ilusión, nos alentará a hacer las cosas de corazón y a acercarnos más a humanizar la humanidad. Cada día es una oportunidad que nos brinda la vida para hacer el bien. Un bien cargado de corazón, tesón y altruismo.
Rafael Hipólito/ Rhaa- Rafael Hipólito Ávila Avilez | LinkedIn
Red Vital International Fellowship
Parlamentario del parlamento mundial de la educación (PAME)